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INSÓLITA MEDIDA DEL GOBIERNO NACIONAL (EN 1904)

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09/11/2025

El Departamento Bariloche, libre de impuestos aduaneros

Cuando todavía no se aplacaban del todo las tensiones bélicas con Chile, Julio Roca favoreció la operación de capitales alemanes y chilenos en el área del Nahuel Huapi, desgravando el comercio internacional.
La Alemana, casa del célebre Wiederhold.
La Alemana, casa del célebre Wiederhold.

Se sabe que, durante sus primeros años de vida como ciudad, la economía de Bariloche y área de influencia se integró al quehacer de los puertos del sur chileno, antes que al resto de la República Argentina. Pero menos se conoce que esa posibilidad no obedeció simplemente a una cuestión de hecho, sino a que el mismísimo presidente Julio Roca declaró zona libre de derechos aduaneros al Departamento Bariloche en su conjunto.

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“Por su cercanía y las rápidas vías de comunicación establecidas a través del corredor de los lagos, las principales actividades comerciales se orientaron” hacia la zona de Puerto Montt, en el país trasandino. En ese marco, cobró particular relevancia la célebre Sociedad Comercial y Ganadera Chile-Argentina, por cuya dirección pasaron personajes de importancia central de la historia local.

Se detuvieron en la problemática Liliana Lusetti y Alfredo Martín en el trabajo que titularon “San Carlos de Bariloche, 1904-1917: la Chile-Argentina. Un análisis desde la perspectiva regional”, que fue presentado en las Jornadas de Historia e Identidad Cultural, organizadas por la Universidad FASTA en 1999. Con su enfoque, la investigación se sumó a “la perspectiva de los análisis históricos regionales” que revisa el relato habitualmente centrado en Buenos Aires y su hegemonía.

Lusetti y Martín –quien fue concejal y legislador- constataron, por ejemplo, que “desde Chile proviene Carlos Wiederhold, que estableció la primera casa de ramos generales en Bariloche”. El empresario, considerado en ocasiones como el fundador de esta ciudad, “instaló un local de venta en 1895 y construyó toda una línea comercial que por el paso cordillerano Pérez Rosales, le permitiría llegar a Chile a través de los lagos Nahuel Huapi, Frías, Todos los Santos y Llanquihue”.

Los investigadores señalaron que “estos primeros comerciantes de origen chileno-alemán instalados en la región, ligaron económicamente a la zona del Nahuel Huapi con las ciudades y puertos del sur chileno, proveyendo a las poblaciones cercanas a la cordillera de productos manufacturados europeos y dando salida a la producción de la zona, sacando ventajas en ambos casos de la corta distancia que favorecía el transporte y por consecuencia, los menores costos con respecto a la costa atlántica”.

Más de 400 mil hectáreas

A principios del siglo pasado, el empresario decidió torcer el rumbo de su vida comercial. “Para 1900, Carlos Wiederhold transfirió sus bienes a Hube y Achelis. Esta casa comercial asentada en Puerto Montt ya tenía en el brazo Rincón del Nahuel Huapi en 1896, un establecimiento ganadero. En 1901 la sociedad compra y organiza la estancia San Ramón de más de 30.000 Has, además de adquirir en 1904 casi 420.000 Has en el sur del área andina de Neuquén a los herederos de Uriburu y Roca”, establece el estudio.

Otra perspectiva de las instalaciones comerciales.

Federico Hube era el cónsul argentino en Puerto Montt y se dedicaba a la importación-exportación de mercancías entre Chile y el puerto alemán de Hamburgo. Cabe recordar que hacia 1898 ambas repúblicas atravesaron uno de sus períodos de mayor tensión, a raíz de los diferendos limítrofes. No obstante, el comercio binacional en la región del Nahuel Huapi siguió su curso.

Como afrontó sospechas de contrabando, Hube fue exonerado como cónsul, pero hacia 1904, su compañía poseía “tierras en Neuquén y Río Negro, una compañía de barcos que unían al Nahuel Huapi con los puertos chilenos, aserraderos, molinos harineros, miles de ovejas, vacunos y equinos”. A pesar de esa posición dominante o precisamente por eso, logró “por decreto del presidente Julio A. Roca declarar zona libre de derechos aduaneros en el territorio de Río Negro a todo el departamento de Bariloche”.

En octubre de ese año se constituyó la famosa Sociedad Comercial y Ganadera Chile-Argentina. Los investigadores precisaron que “para 1904, la Compañía Chile-Argentina tiene su casa matriz y muelle en Puerto Montt (Chile); casa comercial en Puerto Varas (costa del lago Llanquihue); casa comercial en El Frutillar (lago Llanquihue); bodegas, muelles y casas en Puerto Ensenada; bodegas y muelles en el lago Todos Los Santos; puerto en Peulla; hotel y muelle en Puerto Blest y hotel, casa comercial, aserradero, molino harinero en San Carlos de Bariloche, (además de) casa de comercio y dependencia en Comallo”. Un auténtico emporio.

Lejos de la mirada de los intereses bonaerenses, floreció “un mercado regional agropecuario, con sus propias características”, apuntaban Martín y Lusetti. “Una parte de la producción se destinaba para uso o auto-subsistencia, como la producción triguera en pequeñas cantidades y los molinos harineros, aserraderos para la construcción de viviendas en la localidad y obras de infraestructura, talleres artesanales de construcción de carros, pequeños astilleros de construcción de embarcaciones para la navegación de los lagos, cervecerías artesanales para el mercado interno, etcétera”.

La Compañía Chile – Argentina contaba además con “una producción especializada para el mercado con un radio de circulación de gran distancia basado en la producción agropecuaria: ganadería ovina, vacuna y equinos. Este fue el factor clave que permitió el crecimiento económico que va a favorecer el aumento de la población a través de la llegada de inmigrantes y acercamiento al pueblo de San Carlos de los sectores rurales”, señalaron los estudiosos.

Intermediación

“De la declaración de Luis Horn, representante de la Casa Hube y Achelis en San Carlos de Bariloche, se desprende que la actividad económica que integra la región al mercado mundial y permite la acumulación de capital no es el tránsito y comercialización de mercaderías, sino la exportación de frutos del país, de sus estancias y de la compra a pequeños propietarios”, recordaron Martín y Lusetti.

Sin embargo, “para 1911 la Sociedad inicia un proceso de venta de algunas de sus estancias. Un ejemplo de esto es la venta de 15.000 Has a la Sociedad Francesa Agrícola y Minera de Valparaíso, constituyéndose la estancia Cerro Los Pinos. En septiembre de 1911 sale a la venta la estancia Chacabuco de 84.000 Has por un consignatario de la Capital Federal”, reseñaron los historiadores. “En 1919 la Chile-Argentina vendió el resto de sus campos del territorio de Neuquén a la Sociedad Ganadera Gente Grande”.

Sus mejores tiempos ya habían pasado. “En el marco de la liquidación de activos en la región del Nahuel Huapi se realiza el intento de formar una Sociedad Cooperativa de la Patagonia. Carlos Boos, subgerente de la compañía propone a inversores y a destacados vecinos de la región -entre ellos a J.A. Jones- comprar 100 de las 600 a 700 acciones, a mil pesos moneda nacional cada una. Las razones que se esgrimen son las pérdidas que han resultado de operaciones desafortunadas en el último tiempo”. Hacia 1918 y como consecuencia de estas transacciones, Primo Capraro ya era dueño de la totalidad de las acciones.

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