2026-05-11

EMOTIVA PRESENTACIÓN

Chilenos en Nahuel Huapi: un archivo silenciado que habla a los gritos

El análisis de 4.000 registros que figuran en el Consulado de Chile en Bariloche hace tambalear las versiones más difundidas de la historia local y regional.

Era trabajoso estacionar en la esquina habitualmente apacible de Neuquén y Sarmiento. Es que mucha gente se acercó a la presentación que Gerardo Ghioldi y Claudio Vargas Ojeda idearon para dar a conocer las investigaciones que hace unos años, llevan adelante a partir de los archivos del Consulado de Chile. Revelaciones que en punto todavía están en pañales, pero que ya generaron repercusiones en familias que desconocían el origen chileno de algunos de sus mayores. La emoción afloró en varias ocasiones de la extensa jornada.

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Con el Círculo Gabriela Mistral como espacio anfitrión, los dueños de casa y Archivos del Sur propiciaron la serie de charlas que se tituló “Primeros pobladores chilenos del Nahuel Huapi”. Los hallazgos que se compartieron resultan de la digitalización y consulta de los libros que la legación diplomática trasandina comenzó a labrar a partir de 1907, cinco años después del reconocimiento formal de San Carlos de Bariloche.

“Como el intendente Cortés habló de (Carlos) Wiederhold mostré un par de fotos: una de cuando hicieron un convite en el año 1925 en la casa de Runge”, reconstruyó a instancias de El Cordillerano Vargas Ojeda. “Se sacó una foto colectiva en la cual el fotógrafo hizo un primer plano de Wiederhold y la tiene el Círculo. No sabemos por qué, pero está acá y esa mejora que hicimos en la digitalización, la queremos entregar a la Municipalidad cuando se termine el mausoleo que están haciendo en la entrada del cementerio local para que quede en un cuadro, a disposición del turismo histórico que tienen previsto”, enmarcó nuestro interlocutor.

En efecto, una delegación municipal se hizo presente en la jornada con el jefe comunal a la cabeza, quien aprovechó la ocasión para poner en común las gestiones que llevó a cabo para ubicar la sepultura del empresario en Santiago (Chile). Reiteró Cortés que, en una o dos semanas, sus restos estarán en jurisdicción de Bariloche. “Después mostré la foto de la familia con todos sus integrantes, que también es inédita y va a entrar en el próximo libro, más las fotos de La Alemana y cómo está la casa hoy en día”.

La casita que se levantó en 1895 y todavía sobrevive.

Vargas Ojeda se refería a una antigua construcción que en los registros fotográficos aparece detrás de “La Alemana propiamente” dicha, es decir, la casa comercial que levantó Wiederhold sobre la costa del lago. Considerablemente deteriorados, sus restos permanecen en Pasaje Gutiérrez y su intersección con Vilcapugio. El intendente anunció que próximamente, se trasladará al espacio verde del barrio El Mallín, donde se prevé restaurarla y ponerla en valor como otro atractivo de índole histórico y turístico.

Cruzar la cordillera a pie

“Después hablé de mi abuelo y sus amigos, como ya había hecho en Villa La Angostura”, sumó el persistente investigador, cuyo motor es la pasión y nunca supo de beca alguna. Es que todo comenzó cuando quiso reconstruir la vida de José Lupercio Vargas, padre de su padre, quien cruzó la cordillera a pie en una inverosímil travesía de 18 días, con el ánimo de buscar una vida más digna. Fue con ese cometido que casi una década atrás, golpeó las puertas del Consulado.

“También hablé de Francisco Segundo Carriqueo, porque la investigación nos llevó a partir de esa foto donde está su hijo y pudimos llegar al archivo del padre, que venía de Galvarino, era chileno y se casó con una argentina de la zona de Línea Sur. Argentina, pero sus padres eran chilenos, todos eran descendientes”. Claudio aludía a una imagen que ya reprodujo unas veces El Cordillerano, en la que José Lupercio comparte comida con otros trabajadores del hotel Llao Llao. Pues bien, la publicación de esa foto por parte de este medio abrió otra línea de investigación.

En la intervención del último sábado “seguí con Alfredo Mermoud y los suizos que vinieron de Victoria. Se casó con una Goye”, añadió el expositor. “También hablé de Daniel Márquez y de la historia de Nico Márquez, con una foto en la que aparece parte de la tripulación del Modesta Victoria en 1939”. El primero fue el histórico capitán del vapor “Cóndor” y el segundo, su hermano, también marino. Por otro lado, “se encontraron archivos de dos marineros más”.

Mermoud. Gentileza Claudio Vargas Ojeda.

Archivos del Sur es una subcomisión de la Biblioteca Popular Osvaldo Bayer de Villa La Angostura. En su nombre expuso Ghioldi: “la pregunta que siempre uno se hace frente al hotel maravilloso que construyó Primo Capraro en la boca del río Correntoso, un lugar importante del turismo mundial, es quiénes fueron los que pusieron pedazos de un metro de leña en esas calderas enormes para calentarlo. ¿Quiénes fueron las mucamas, las cocineras y todos los demás ausentes de la historia regional? La apuesta es titánica, pero consiste en ponerle nombres”, desafío.

“Los archivos vienen a ratificar el trabajo que venimos haciendo en la zona sur de la provincia de Neuquén o norte del Parque Nacional Nahuel Huapi, Villa La Angostura, Traful, Cuyín Manzano, La Lipela y Ruta 40: empezar a sumar (a la historia) infinidad de personas que se afincaron en Bariloche, en Línea Sur o El Bolsón”, compartió el inquieto buscador. “Hicimos un trabajo de análisis estadístico sobre más de 4.000 personas registradas, la inmensa mayoría varones. A las mujeres las empezaron a registrar a partir de los años 30, antes aparecen como esposas o hijas”, mencionó en intercambio con este medio.

En Línea Sur cuando no existía

Durante el proceso “cosa novedosa fue la aparición de personas que ya estaban en la Argentina en 1850 o 1860, 20 o 25 años antes de la llegada del Ejército (argentino) al Nahuel Huapi”, compartió Ghioldi. “Gente de apellido español afincada en la profundidad de lo que hoy llamamos Línea Sur, territorio que, por entonces, estaba dominado por el pueblo mapuche”, contextualizó”.

No podía faltar el aporte de las danzas folklóricas.

A propósito, “todavía no con exactitud, pero podríamos decir que un 30 o 40 por ciento de la gente que se registró tenía apellido mapuche, algunos con nombre y apellido mapuche, así que suponemos que no habían sido bautizados por la Iglesia católica. Y la inmensa mayoría, gente de bajos recursos (económicos). En los primeros años, casi todos analfabetos y con oficios del campo”, estableció otro apasionado por los archivos.

Ninguna de estas revelaciones sería posible sin la apertura del Consulado General de Chile, que participó de la jornada del sábado con la palabra de tu titular, Javier Matta Manzano; y del arduo trabajo de digitalización que se hace en el seno del Museo de la Patagonia, cuyo director, Eduardo Pérez, también compartió pareceres. Como no podía ser de otra manera tratándose de chilenos y chilenas, se bailó folklore y la bienvenida la dio la presidenta del Círculo, la siempre sonriente Alejandra Guzmán. Los archivos parecen silenciosos, pero en realidad gritan: solo hay que saber escuchar.

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