2025-12-07

NACE EN LAS ALTURAS Y DESAGUA EN EL NAHUEL HUAPI

Ñireco: barrio, arroyo y cerro con uno de los nombres más antiguos de la zona

Ganó los titulares a raíz de un lamentable accidente que tuvo lugar el viernes. La denominación existe desde antes de la llegada del Ejército a estas latitudes.

Un desafortunado hecho vehicular hizo que su nombre copara la portada de El Cordillerano dos jornadas atrás porque además de resultar herida una vecina, se generó el consabido caos en el tránsito. Es que todavía se torna ineludible transitar por las principales arterias del barrio homónimo, porque salvo la Circunvalación, no es posible ingresar al centro de Bariloche desde el este por otra vía. Para la mayoría es apenas más que un paisaje urbano contemporáneo, pero en realidad, pocas denominaciones de por aquí son tan antiguas.

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Como arroyo, el Ñireco nace en la ladera oriental del cerro Ventana y desagua en el lago Nahuel Huapi, precisamente a la altura del barrio que se hizo titular el último viernes. De la toponimia que perdura en la zona, es una de las más añejas. De hecho, ya se llamaba así cuando llegaron las tropas argentinas en la segunda fase de la Campaña al Desierto. En febrero de 1883, casi 143 años atrás, una columna al mando de Jorge Rohde buscaba el famoso Paso de Bariloche. Para la jornada del 23 de febrero, anotó: “A las 6 y 45 m hago alto en la orilla del importante arroyo Nyrrye Co; así llamado por los muchos árboles nyrrye, que crecen en ambas orillas”. Esa fue la ortografía que utilizó el militar.

En su “Toponimia del Parque Nacional Nahuel Huapi” (Editorial Caleuche, 2004), Juan Martín Biedma consignó que “este vocablo, compuesto de ñirre o ñire, un árbol fagáceo (nothofagus pumilio) y co, agua, lo podríamos traducir como agua del ñire o de los ñires”. Para llegar a esa conclusión –más bien obvia en la actualidad– el estudioso consultó varios diccionarios español-mapuzungun de vieja data.

La descripción que sumó consideró solamente la variante arbustiva. “Este árbol, de tronco elevado en Chiloé (acá también, sumamos nosotros) y muy opuesto a pumilio, forma en la cordillera alta matorrales humifusos (sic) y bien enmarañados, bajo los cuales se defienden los zorros contra las nevadas y vendavales. Así se explica la derivación de la palabra ñirre de ngeru, zorro, y además el significado adquirido (de) matorral”. En este caso, Biedma se basó en el aporte de Ernesto Wilhelm de Moesbach, quien más bien trabajó al oeste de la cordillera y nunca anduvo por la zona donde se erigió Bariloche.

“Algunos ñires, con el peso de la nieve invernal arrastran sus ramas por el suelo formando un tejido enredado, un nirantal que es difícil cruzar sin machete. Para Groeber, ñire derivaría de neren”, que significa tejer”, arriesgaba Biedma. En la década de 1960, cuando escribió su libro, el autor reconocía que se trata de un topónimo “de vieja data. Jorge Bronsted lo registra en su Plano y descripción topográfica de los territorios andinos en 1883, y lo escribe nyrreo-eó”.

Es que Ñireco se escribió de muchas maneras diferentes: “Con variada ortografía lo registran los mapas. Por ejemplo: Fonck en Plano ilustrativo escribe Ñirrecó; en los mapas anexos a la Memoria sobre frontera argentino-chilena, Ñirico; Bailey Willys, Ñiricó y Hosseus, Ñirico”. Todas las citas refieren a trabajos que se escribieron entre 1898 y 1940. Finalmente prevaleció la que hoy conocemos.

Biedma se caracterizó por incluir en sus indagaciones referencias al montañismo u otras prácticas deportivas características de Bariloche. Desde esa perspectiva, sumó que “en las nacientes del Ñireco, el Club Andino levantó un refugio a 1570 metros sobre el nivel del mar en un lugar estratégico para deportes de invierno y andinismo por su vecindad a los cerros Ventana, Ñireco, Meta o Pontoneros y las montañas que forman las nacientes el río Ñirehuau (sic). El refugio lo construyó Santiago Heinzle y se inauguró el 4 de marzo de 1945”.

Desde su apertura “fue muy concurrido, sobre todo en invierno, en oportunidad de la carrera de bajada del Ñireco, hasta que desplazada por otras canchas, fue suspendida en septiembre de 1950”. Quiere decir que la competencia se extendió por solo cinco años. Apenas una exhalación si se tiene en cuenta la historia varias veces centenaria y quizá milenaria de Ñireco, veterana denominación de arroyo, cerro y más recientemente, de barrio.

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