SE PERDIERON DURANTE LOS PROCESOS DE PRIVATIZACIÓN
A la búsqueda de las obras perdidas: rastrean piezas del patrimonio de Parques Nacionales
La misión podría denominarse “a la búsqueda de las obras perdidas”. Es que se desconoce el destino de varias de las creaciones pictóricas que participaron del concurso que organizó Parques Nacionales aquel año. Privatizaciones y paso del tiempo mediante, figuran en el catálogo que sí se conservó, pero nada se sabe de su paradero. Entretelones sobre ausencias y presencias afloraron en la reciente Noche de los Museos, cuando El Cordillerano dialogó con las investigadoras y la restauradora que trabajaron en la “Exposición de arte pictórico de los parques nacionales y el norte de Argentina de 1948”. Más allá del cónclave del último fin de semana, la muestra estará a consideración del público hasta fines de enero próximo.
Puso las cosas en contexto la historiadora Giulietta Piantoni: “en 1948 la Administración de Parques Nacionales organizó un concurso de arte pictórico que proponía como consigna el paisaje y buscaba que las obras de artistas del norte del país representaran sus zonas y fueran enviadas a los hoteles del Estado en el sur y viceversa con los artistas del sur: que pintaran sus paisajes y los enviaran al norte”, enmarcó.
Es que “en esa época, además de sus oficinas propias, Parques Nacionales tenía una serie de hoteles que regenteaba a lo largo y ancho del país, no solo en los parques nacionales, porque se habían fusionado la Dirección de Parques Nacionales y la de Turismo. Al fusionarse, se creó la Administración General de Parques Nacionales y Turismo que custodiaba las áreas protegidas a la vez que impulsaba el turismo con una mirada federal. Con esa lógica, se pensó que pudieran representarse los paisajes de todo el país, que pudieran conocerse y hacerse accesibles para que no resultaran ajenos a la gente”, sumó Giuilietta.
El "Berni" que siempre está en el Museo surgió del concurso. Foto: Facundo Pardo.
En 2025 “el Museo de la Patagonia es custodio de varias de las obras que formaron parte del concurso. Si la gente se acerca a ver la exposición, que va a estar por unos meses más, se va a encontrar con muchos paisajes del norte, que son los que se trajeron al sur. Hay excepciones: paisajes del sur, muy pintorescos, que quedaron dando vueltas y no fueron localizados en el norte”, alertó. Sucedió que “con el proceso de privatización de los hoteles del Estado, en determinado momento se decidió recuperar esas obras de arte y el Museo terminó como custodio de muchas”.
¿Dónde pueden estar?
El cometido se cumplió parcialmente. “Como tenemos el catálogo de quienes participaron y los premios que fueron otorgados, estamos buscando dónde pueden estar las otras obras que nos están faltando, porque pueden estar en otras oficinas de Parques que al cambiar de ministerio no sabemos dónde quedaron, o haber estado en seccionales de guardaparques y puede que no se las identifique como parte de este concurso y estén dando vuelta en otros espacios. Estamos como a la pesca de ver dónde puede ser que encontremos más para restaurarlas e incluirlas en la colección”.
Obtuvo el primer premio de aquel certamen Antonio Berni con su “Jujuy”, obra de exposición permanente en la institución, pero no la única de trascendencia. La muestra “tiene mucho valor artístico porque no nos imaginamos que en un lugar tan lejano a los centros habituales de desarrollo artístico se estaba generando un campo cultural”, aportó por su parte Liliana Pierucci, también historiadora.
“En el año 39 y también de la mano del Museo, hubo una propuesta de asociación de artistas: la Casa del Artista o Paisajista”, ilustró. “Esos mismos artistas estuvieron en las décadas del 40, del 50 y también participaron de estos eventos. Además de Berni, participó Rodrigo Bonomi, otro paisajista importante del norte de Argentina, pero también estuvo Domingo Pronsato, de Bahía Blanca, uno de los promotores de la creación de la Asociación de Artistas del Sur, también en 1939, en conexión con los artistas de acá”, aportó la investigadora.
Los elementos que utiliza la restauradora. Foto: Facundo Pardo.
Se trató de “artistas que circularon y pintaron paisajes de Patagonia que muy tempranamente tuvieron la concepción de un campo cultural”, valoró. “La muestra del 48 es muy importante en ese sentido, porque también legitimó a esos artistas y generó una oportunidad de institucionalización del arte”. También es argumento para visitarla que “la pinacoteca del Museo, que es parte de sus colecciones, no está siempre expuesta. Es un material que incluso, se desconoce”. En definitiva, una gran oportunidad “de acercar al público la obra guardada, que es maravillosa”, subrayó la historiadora.
Ardua tarea
Trabajó en la restauración de la colección Josefina Schweciakrdt, cuya labor fue considerablemente ardua. “Me encontré con algunas obras que estaban en mal estado. No se habían observado desde que se rescataron de las privatizaciones, entonces, antes pasaron mucho tiempo en lugares donde se fumaba o quizá se cocinaba y los cuadros acumulaban grasa y suciedad en su superficie. Encima, después se guardaron por mucho tiempo”.
Al retirar el embalaje “me encontré con grandes desafíos: hay algunos que tiene soporte textil, o sea lienzos, otros son cartones o maderas y cada uno tiene sus diferentes características como para deteriorarse”, enseñó. “La mayoría tenía puntazos, tajitos o agujeritos; faltantes de pintura y mucha suciedad en el caso de los de cartón; marcos fuera de escuadra o con faltantes de material”, ilustró.
Precisamente, con la paciencia que requiere su oficio, “de a poquito, pasito a paso, con la intención de invadir lo menos posible a las obras y con grandes desafíos, porque se trabaja con materiales que no se suelen conseguir en Bariloche ni en la Argentina, se fueron consiguiendo elementos específicos para limpiar los barnices y algunos adhesivos”, compartió Josefina. “Con esos materiales y dos veranos de trabajo, terminamos. Menos el Berni, que ya había sido intervenido por el Museo de Bellas Artes cuando lo pidieron de préstamo, el resto de las obras fueron intervenidas acá”, compartió.
El norte en el sur y el sur en el norte. Foto: Facundo Pardo.
Cuando el que firma preguntó por qué habría que visitar la muestra, Josefina respondió con vehemencia: “son obras de gran calidad artística y pictórica, además de relatar el paisaje natural y el entorno donde vivimos. El entorno que nos pertenece”, subrayó. “No solo nos pertenecen y son dignas de admirar las obras, sino lo que representan”, insistió. “Para mí es importante saber que existió y existe gente que se interesa en valorar eso”, destacó la restauradora. Total acuerdo, y que aparezcan todas las obras.