PARECE NOMBRE DE PILA, PERO ES APELLIDO
¿A qué Rolando homenajea la calle que asfaltó la Municipalidad de Bariloche?
La Municipalidad de Bariloche acaba de inaugurar unas cuadras de asfalto sobre una calle que parece responder a un nombre de pila en lugar de a un apellido, como es más usual. La arteria circula de norte a sur, en sus intersecciones con Mitre y Moreno representa el corazón céntrico de la ciudad y luego asciende -o desciende si se considera la dirección del tránsito- hasta los comienzos del Alto. Pero ¿a quién homenajea?.
Para saber a quién se refiere hay que remontarse a tiempos en los que Bariloche como poblado todavía no existía. El hombre en cuestión era un soldado, pero no de aquellos que pertenecían a la alta sociedad o llevaban jinetas de importancia sobre sus hombres. De hecho, cuando llegó a estas latitudes durante la primera expedición al Nahuel Huapi, era apenas un cabo que formaba parte de la 3° Brigada, al mando del coronel Liborio Bernal.
Transcurría 1881 y el Ejército Argentino llevaba adelante la que podría considerarse segunda fase de la Campaña al Desierto. Fue la operación por la que, por primera vez en la historia, efectivos argentinos llegaron al área del gran lago, después de partir de las fortificaciones que había levantado en 1879 en el norte neuquino y sobre el río Negro. Comandaba la totalidad del dispositivo Conrado Villegas porque Julio Roca, había asumido la presidencia el 12 de octubre del año anterior.
Fue en los informes que elevó a sus superiores sobre la así llamada Expedición al Nahuel Huapi donde relató las andanzas de dos de sus subordinados. “El 24 de abril otro hecho distinguido tuvo lugar y llevado a efecto por el cabo 2° del Batallón 6 de Línea Andrés Rolando y el soldado del mismo cuerpo, Rosario Elauguía”, introduce el texto de Villegas. “En el trayecto que recorría la 3° Brigada habían sido apostados destacamentos de distancia en distancia para conservar la comunicación entre el río Negro y la dirección de la columna”, afirma la descripción.
Esta había cruzado el río Negro a la altura de Choele Choel y se internó por la “Travesía de Balcheta”, según la ortografía del militar. “Unos de estos destacamentos situado en el punto Limene-eíeu (sic), compuesto de cinco hombres, habiendo salido uno de ellos con correspondencia y en seguida dos más al campo en busca de leña, fueron estos dos últimos atacados por más de 40 indios, y no teniendo tiempo para hacer uso de sus rifles después del primer tiro, sucumbieron al número”, reconstruyó Villegas.
Signo pacífico
“El cabo Rolando y el soldado Elauguía, al sentir las detonaciones, comprendieron en dirección a aquellas que habían sentido (sic), viéndose a pocos momentos atacados por aquel número de salvajes, que hacían uso de los rifles tomados a los dos que habían perecido; sin embargo eso no arredró a los valientes veteranos, los que posesionándose de un cerro, se defendieron heroicamente de los asaltantes los que, viendo su resistencia, enarbolaron bandera de parlamento, pero Rolando y Elauguía, contestaron a ese signo pacífico con el fuego de sus rémingtons”, admitió su jefe.
Como consecuencia, “cuatro indios quedaron muertos y un número considerable de heridos; los salvajes, viendo el valor de los veteranos, se retiraron dejando a los héroes de la jornada libres y salvos, gracias a su valor sereno, conciencia del arma que tenían en sus manos y posición que supieron elegir”, elogió el general, de origen uruguayo. “Esta acción distinguida puesto en conocimiento del que firma, por el jefe de la 3° Brigada, coronel don Liborio Bernal, ha sido premiada ascendiendo al cabo Rolando a sargento 2° y al soldado a cabo 1°, habiéndose comunicado esto en la Orden del Día de la División”, que era la 2° del Ejército Argentino, justamente al mando de Villegas.
Tal fue el hecho de armas que mereció la mención del cabo Rolando en los partes militares y después, en los informes que se elevaron al entonces Ministerio de Guerra y Marina. Lejos de merecer una reprimenda por disparar contra adversarios que enarbolaban bandera blanca, sus superiores calificaron de heroica su conducta y concedieron un ascenso. La mayoría de las calles céntricas de Bariloche recibieron el nombre que tiene en la actualidad en la década de 1930.
Las tropas de las tres brigadas acamparon donde en la actualidad se erige Dina Huapi. Al respecto, describió Villegas: “la tierra del valle es fértil como pocas, habiendo observado esto prácticamente. Existen allí treinta indios con sus familias pertenecientes a la tribu de Inacayal, siendo estos pacíficos y agricultores. He visto los productos que sacan de aquella tierra y ellos no pueden ser más hermosos. Allí se produce el trigo (blanco y colorado), cebada, maíz, quingua (sic) porotos, arvejas, (blanca y colorada), zapallos, papas, batatas, etc. etc”.
“Señor inspector”, le decía Villegas al general Domingo Viejobueno: “éste es el producto que a la tierra le sacan sus ignorantes pobladores, que se valen para romper su seno de un tosco arado construido con las maderas que les proporciona el lago; cuál no serán pues, los productos que saquen a esa virgen y feraz tierra el inteligente agricultor teniendo su mano las herramientas y útiles modernos que en el día de ofrece el progreso de la industria”. Desde ya, todos los conceptos que denigran a quienes ya vivían aquí antes de la llegada del Ejército, corren por cuenta de quien los formuló.