2024-10-03

UNIPERSONAL QUE SE BASA EN POEMAS DE JORGE SPÍNDOLA

Llega “Al borde del andamio”, poesía que se hizo teatro

La dupla que integran el actor Toño López y el dramaturgo Belisario Ruiz trabajó a partir de los escritos del poeta. El viernes en una sala de Casa de Piedra.

Para compartir con el público “Al borde del andamio. Vida y poesía de Amador” se presentará en Bariloche el actor Toño López. Se trata una obra cuya dramaturgia se elaboró a partir de poesías de Jorge Spíndola, trascendente poeta de la región que vive en Comodoro Rivadavia (Chubut). La función tendrá lugar el viernes (4 de octubre) desde las 20 en La Obra, espacio teatral sito en el barrio Casa de Piedra (calle 6 Nro. 11.838).

“La obra repasa la vida de Amador Barría, poeta y albañil que vuelve a su casa de madrugada y su compañera, ya cansada de sus escapadas, no lo deja ingresar”, le dijo el escritor a El Cordillerano desde la localidad chubutense. Precisamente, el actor se mete en la piel de Barría. “En el borde de esa puerta y de su propia existencia, Amador inicia un diálogo consigo mismo y con historia ajenas”, añadió el poeta.

Las palabras que afloran anudan “relatos de amor, de desencuentros, de trabajos, pero también de soledad”, experiencias todas que “atraviesan a un Amador, ya convertido en un cuerpo que narra y revive momentos”, añadió Spíndola “La pieza teatral se caracteriza por una escenografía mínima, con escasos elementos: un balde, unos hilos, una radio portátil desde la que surgen otras historias y mensajes al poblador, que van dando contexto al devenir de ese borde de lenguaje y memorias que habita al personaje”.

Se refiere el poeta a las comunicaciones que tanto caracterizan a las radios públicas de la Patagonia y otras regiones, tan vitales para el acontecer de los ambientes rurales. “La obra está basada en una selección de textos propios, uno de ellos emblemático”, dijo el poeta con toda razón: se titulan “Los dos zapatos en el aire” y precisamente, “Monólogo de don Amador Barría llegando de madrugada, a su esposa doña Carmen”.

Tal vez no pensara en un escenario o sala teatral cuando los escribió, pero “hay un nudo dramático en esos poemas”, resaltó el comodorense. “Es una invitación a poner el cuerpo a la obra, a la acción y a las voces”. La conversión de sus poemas en obra teatral “ha sido el trabajo paciente de una adaptación de textos con mucha conversación entre Toño López y Belisario Ruiz, quien fue el director inicial”.

“Aquí la voz de Amador se une a otras voces escindidas del mundo letrado, hay en ella una oralidad y unos cuerpos que confluyen desde la poesía”, completó el poeta. En cuanto a Toño López, mencionemos que, a pesar de su origen trasandino, pasó varios años en Chubut antes de radicarse en Paraná (Entre Ríos). En la actualidad, reside nuevamente en Valdivia (Región de los Ríos).

Antes de meterse en la piel del entrañable albañil – poeta, protagonizó “Esta no es mi voz”, “La Cicatriz”, “Testigo forzoso” y “Huachos de amor”. La última ganó el Encuentro Provincial de Teatro en Esquel (2005). Al año siguiente, el mismo trabajo ganó la Séptima Bienal de Arte Joven de Santa Fe, además de otros galardones. Antes de retornar a la ciudad trasandina, formó parte del Teatro del Bardo (Entre Ríos), en cuyo marco también obtuvo logros importantes.

Desde ya, López no está del todo solo al acometer “Al borde del andamio”. También forma parte del esfuerzo artístico Belisario Ruiz, quien ofició de dramaturgo, director y asimismo técnico. Es la segunda pieza que montan juntos, la primera fue “El rastro. Tras la huella de Isidro Velázquez”, que contó con la dirección de Gabriela Trevisani (Teatro del Bardo) y superó las 40 funciones en la Argentina.

Sintéticamente, se puede presentar a Ruiz como docente de Lengua y Literatura, comediante y docente de Stand up, dramaturgo, guionista, director y coach de comediantes. Fue precisamente el autor de la obra que antecedió en el quehacer de la dupla a la que está por verse en Bariloche.

En “Calles laterales” (2002) uno de los poemas inspiradores se tituló “Discurso que dio don Amador Barría en llegando de madrugada a su mujer”. El libro logró el Premio Festival de Poesía de Medellín (Colombia) y así comienza: “nada que ver doña Carmen / estos ataques no son soplos / arritmia me dijeron los dotores / una especie de suspiro en la frecuencia / una pausa cada tanto / que mal no le viene al treque treque”.

“Calcule usted / el corazón también se cansa / tantos años todo el día a toda hora / tiene derecho a acalambrarse”, escribió Spíndola más de dos décadas atrás. Seguramente no pensara en aquel momento, que sus versos se convertirían en obra teatral.

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