TOPONIMIA QUE PERDIÓ VIGENCIA EN EL ÁREA DEL NAHUEL HUAPI
¿Cuál era la península del Norte o Jones?
En la actualidad se la conoce con otro nombre, al igual que a un brazo del lago. Atesora una historia milenaria.
Antaño se llamó de otras maneras, pero el brazo Huemul del lago Nahuel Huapi “baña por el norte” a la península de idéntica identificación. Según reconstrucciones históricas, lleva esa denominación “por existir algunos animalitos de ese nombre” en las inmediaciones. Es la versión que ofreció José María Goñi Moreno en su “Un viaje a los lagos del Sur” y que recogió Juan Martín Biedma en la “Toponimia del Parque Nacional Nahuel Huapi” (Editorial Caleuche-2003), obra que se publicó por primera vez en 1967.
En los mismos parajes, “el jabalí introducido por los Sres. Ortiz Basualdo se ha reproducido en una extraordinaria cantidad”, aseveraba Goñi Moreno, quien publicó su trabajo en 1936. Por su parte, Biedma sumó algo más de 30 años después que “en la estancia Huemul, de la familia Ortiz Basualdo, se han hallado pinturas rupestres en dos lugares. Las más interesantes están en el lugar llamado Abra Grande, a pocas cuadras del matadero de la estancia”.
En tanto, “las otras están situadas al SO (sudoeste) de casco de la estancia, en el lugar denominado Potrero de la Bahía, en una gran mole de piedra rodeada por vegetación. Estas pinturas han sido reproducidas y descriptas por Milcíades Alejo Vignati”. El investigador de referencia publicó sus consideraciones en “Antigüedades en la región de los lagos Nahuel Huapi y Traful”, texto e imágenes que se editaron en 1944, en la recopilación “Notas del Museo de La Plata”.
Al igual que la península Quetrihué o la laguna El Trébol, tanto la península como el brazo Huemul “fueron conocidos primitivamente con otros nombres”, aportó Biedma. Ramón Lista en 1896, los llamó península del Norte y brazo del Norte, mientras que Federico Cibilis en 1902 se hizo eco de esas denominaciones. En tanto, Carlos Urien y Ezio Colombo en 1905 prefirieron referirse a la península Jones, en referencia a Jarred, el estadounidense que estableció su estancia no muy lejos
También se denomina Huemul a un puerto natural que está en la costa de la península. Sobre el punto, añadió Biedma: “La primitiva denominación de este puerto debió ser Puerto Sabanah o Savanah”. Su estimación tuvo como fuente aportes de Emilio Morales, quien en su momento anotó: “En Puerto Sabanah existen modernas y hermosas construcciones para viviendas, con el motivo de haber sido adquiridos los campos por los señores Aarón de Anchorena, Luis y Nicolás Ortiz Basualdo. Estos señores se proponen intensificar la ganadería y agricultura en la zona que limita con ese lago (el Nahuel Huapi) y el brazo Huemul”.
Pero no solo por la presencia de pinturas rupestres el área se relaciona con la historia remota de la actividad humana en estas latitudes. “En 1931, realizándose una excavación en el casco de la estancia Huemul, en un lugar próximo a la antigua casa del establecimiento, a pocas decenas de metros del lago en una pequeña altura, se halló un cráneo humano”, relató Biedma. Uno de los propietarios dispuso que la excavación continuara de manera metódica.
Al tomar nota del hallazgo en el Museo de La Plata, Milcíades Vignati vino hasta aquí para estudiar el enterratorio. “Por los cráneos no había duda de que se estaba en presencia de un cementerio indígena. Lo primero que llamó la atención fue la posición estirada y no según el ritual indígena de los esqueletos. Las manos sobre el pecho y los restos de un crucifijo le evidenciaron que estaba ante indios cristianizados”, reprodujo Biedma. Últimos cinco minutos de una historia varias veces milenaria.
Añadió que “estos restos y los datos topográficos del P. (sacerdote) Francisco Enrich, P. Miguel de Olivares, Fray Francisco Menéndez, Cardiel y Falkner llevaron a Vignati a la certidumbre de que se había localizado el asiento de la misión jesuítica del Nahuel Huapi que fundara el P. Mascardi y que estableciera el P. Laguna datando los restos hallados de la segunda época de la misión”. En la actualidad se piensa que la misión conoció al menos dos emplazamientos y, que en momentos posteriores, se trasladó hacia las orillas del brazo Campanario.
Pero más allá de estas discusiones, retengamos la importancia que tienen el brazo Huemul y sus alrededores para reconstruir la historia remota del Nahuel Huapi, al igual que el pasado no tan distante. También es más gratificante que el nombre que prevaleciera haga referencia al ciervo autóctono en peligro de extinción, antes que a meros puntos cardinales o, sin ánimo de ofender, a familias que se instalaron después de la Campaña al Desierto.