2024-05-30

VIRUTA Y SUDOR RENUEVA LA MAGIA DE LOS TÍTERES

“El viaje de Dorhan”, una historia sobre la niñez que sale al mundo

Con gran experiencia a cuestas, el elenco de El Bolsón concretará dos funciones el próximo fin de semana. La trama aborda el momento en que las infancias “dan el salto desde sus círculos sociales más primarios a las primeras relaciones con la sociedad”.

El reciente Festival de Títeres Andariegos ya es un buen recuerdo, pero siempre hay espacio para que se recree la magia de su lenguaje. Con dos funciones de “El viaje de Dorhan” llega desde El Bolsón el grupo Viruta y Sudor, que precisamente, de andar saber muchísimo. En primera instancia, el elenco se presentará el sábado (1ro de junio) desde las 17 en La Obra (barrio Casa de Piedra - Calle 6 Nro. 11838) y el domingo, a partir de la misma hora en La Llave.

“Esta obra aporta contenido de importancia para la formación de nuestras infancias”, dice la presentación que la compañía hizo llegar a El Cordillerano. “Refleja el momento de la vida en que dan el salto desde sus círculos sociales más primarios, a las primeras relaciones con la sociedad y el mundo externo”. Entonces, “a lo largo de su viaje Dorhan construye su identidad desarrollando su autonomía al entablar nuevas relaciones con quienes encuentra en el camino”, dice la síntesis.

En el trayecto, “aprende la importancia de valores tales como la valentía, el respeto a las enseñanzas de los mayores, la vida por sobre lo material, el auto cuidado y el cuidado del medio ambiente”, finaliza el escrito. En intercambio con este medio, amplió Jorge Leibiker: “Viruta y Sudor nació en 1996, conformado por mí y Violeta Bergero, que ya veníamos trabajando en la murga Guacha y en el grupo El Chiflete”, mencionó.

En aquella circunstancia, “armamos un dúo, comenzamos a hacer obras de títeres y a dedicarnos con exclusividad”, sobre todo “a partir de hacer giras y trabajar mucho en las escuelas. Desde el 96 hasta hoy recorrimos toda la Argentina de punta a punta, Uruguay, bastante de Chile y por esas cosas del destino, estuvimos en Chiapas (México), en Italia, un poco en Francia y un tiempo en España”, entre muchos otros destinos, inclusive de Asia y África.

“Trabajamos mucho en relación con lo social y en lugares de alta complejidad”, destacó Leibiker, por ejemplo, el Sahara Occidental, pero “también en jardines de infantes y escuelas de la Comarca y la región. Eso permitió que nos desarrolláramos como grupo y desarrollar nuestro oficio, además de generar unos 12 espectáculos, la mayoría para las infancias y algunos también para adultes”, señaló.

En Viruta y Sudor “todos los espectáculos que hacemos son de nuestra autoría y tenemos mucha colaboración de compañeres que a veces nos ayudan con la música, la escenografía, con la construcción de muñecos o la dirección”. Nombre tan llamativo “se debe a que cuando empezamos, teníamos una carpintería social en donde trabajábamos con adolescentes en situación de riesgo. Se llamaba así: Viruta y Sudor”.

Entonces, “cuando arrancamos, estábamos buscando dos nombres para clowns, porque nuestro primer espectáculo era de clown y títeres, y nos pareció muy apropiado Viruta y Sudor. Así nacieron nuestros clowns y quedó como nombre del grupo”, compartió el titiritero. “La mayoría de nuestros espectáculos mezclan distintas disciplinas, no son sólo de títeres: a veces también hay narración, clown, teatro o música. Siempre son interdisciplinarios”.

De “El viaje de Dorhan” participa un colectivo relativamente numeroso. La idea es de Azul Gatti Yapur, quien además actúa en escena e hizo su diseño visual. Es animadora Violeta Bergero, junto con la propia Azul. La dramaturgia y dirección es aporte de nuestro interlocutor. En el vestuario trabajó Jazmín Savinac y en la banda sonora, hicieron otro tanto Ian Apkievich y también Jorge. Las obras escenográficas son aporte de Mauricio Petinarolli.

“En esta obra participa mucha gente porque hay intervención de muchas disciplinas, entonces hay una parte pictórica en la escenografía, que hizo un pintor. También hay quien hizo los títeres, el vestuario, la banda sonora y después, hubo distintas miradas de profesores que ayudaron a encontrar los lugares adecuados por donde la obra tenía que pasar y también está la parte de la dramaturgia, es decir, llevar la idea a la acción dramática”, describió Leibiker.

Como puede advertirse, “el teatro no es (solamente) lo que se ve, es como la punta de un iceberg: debajo hay un montón de gente que estuvo ahí para ayudar a que eso salga a la luz”, indicó el director. Para facilitar el acceso del público en tiempos de tantas restricciones económicas, en los dos casos la entrada será a la gorra consciente. Por más difícil que se ponga el camino, “El viaje de Dorhan” debe continuar.

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