ES CRUZADO POR MULTITUDES DE TURISTAS DIARIAMENTE
¿A quién saluda con su denominación el arroyo que está camino al aeropuerto?
Nace en el linde entre los departamentos de Pilcaniyeu y Bariloche, para desaguar en el Ñirihuau. En los últimos años, perdió mucho de su caudal.
Un cartel señala su denominación. Es más visible cuando uno se va en avión de Bariloche, que cuando llega, porque está muy cerca del aeropuerto. Como todos los cursos de agua de la región, conoció mejores caudales, pero el letrero sigue ahí, impertérrito. “Arroyo Bernal”, dice tajantemente. Pocas y pocos de los miles de pasajeros que, diariamente, superan su lecho, deben prestar atención y preguntarse a quién correspondió ese apellido, tan de conurbano bonaerense.
El coronel Liborio Bernal fue jefe en el fuerte de Carmen de Patagones desde 1874 hasta que comenzó la llamada Campaña al Desierto. Durante su jefatura, mantuvo relaciones con los grandes loncos de la región, entre ellos, Valentín Sayhueque y Antonio Modesto Inacayal. Con algunos llevó adelante la renegociación de los tratados que se habían pactado durante períodos anteriores, pero, a fines de 1878, recibió la orden de atacar, en particular a la gente del lonco Kewpü, que aparece en las fuentes militares como Queupumilla o Queupumil.
Claro que antes de recalar en la costa del río Negro, Bernal prestó servicios en diversos destinos. Como muchos de sus colegas de la época, combatió tanto a los montoneros federales como a los “indios” de la frontera. Primero, fue parte del ejército de Buenos Aires en la batalla de Pavón y una vez derrotada la Confederación, participó de la represión contra la insurgencia gaucha en San Luis y La Rioja, en particular, contra la gente del Chacho Peñaloza.
Luego, marchó con el Ejército Argentino en el marco de la vergonzante Guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay. Combatió en las batallas más significativas y recibió una herida en Tuyutí. Cuando retornó a la acción en Lomas Valentinas, ostentaba el grado de teniente coronel. En 1870, fue parte de las fuerzas nacionales que aplastaron, en Entre Ríos, la insurrección que lideró Ricardo López Jordán.
Al año siguiente, pasó a la frontera con los pueblos indígenas todavía libres, en la zona hoy pampeana. En la segunda fase de la Campaña al Desierto, lideró la columna que, por la travesía de Valcheta, arribó al lago Nahuel Huapi en abril de 1881, en combinación con otras dos columnas. En la suya venía el jefe del dispositivo: Conrado Villegas. Siguieron sus órdenes otros nueve jefes, 36 oficiales y 525 soldados.
Como por entonces, no se tenían mayores datos del recorrido que hoy atraviesa la Ruta Nacional 23 y también las vías, la jefatura decidió que salieran 100 hombres por día, en piquetes de 25 efectivos, en intervalos de una hora. Así se buscó evitar grandes concentraciones para mejor aprovechar la poca agua disponible. La columna se reunió al finalizar la temible travesía.
Hasta 1936, el Bernal también se conocía como arroyo del Medio. Nace en algún punto del límite entre los departamentos de Pilcaniyeu y Bariloche, para desaguar en el Ñirihuau. Juan Martín Biedma acotó que al atravesar el curso de agua los campos de Bernal, se quedó con ese nombre. El militar se hizo de las tierras “en recompensa de los servicios prestados como expedicionario del desierto”, sumó en la década de 1960 el estudioso de la zona.
Añadió Biedma que “los campos de Bernal forman la actual estancia El Cóndor, de Staud, donde se ha construido el aeródromo de S. C. de Bariloche. El general no habitó su campo”. Había alcanzado ese grado después de reprimir la Revolución del Parque, uno de los hitos de la antigua Unión Cívica Radical (UCR). Hay que aclarar que la “actualidad” del investigador era, precisamente, 1967, cuando salió de imprenta la primera edición de “Toponimia del Parque Nacional Nahuel Huapi”.