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DOS EN DINA HUAPI Y EL PRÓXIMO EN EL PUERTO

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08/02/2023

Tres Dedos Deformento hilvanó tres al hilo

Tres Dedos Deformento hilvanó tres al hilo
Tres Dedos Deformento hilvanó tres al hilo

La banda es capaz de invernar durante largos meses y se entiende, después de 21 años de existencia. Pero al comienzo de 2023 despliega una actividad inusitada que no sólo se traducirá en actuaciones en vivo.

Algo está pasando… Después de unos meses de silencio, Tres Dedos Deformento tocó el fin de semana último en la Fiesta del Sol y la Estepa y al día siguiente, en el Ñirifest, ambos acontecimientos en la jurisdicción de Dina Huapi. Y el próximo viernes (10 de febrero) desde las 21, hará otro tanto en el Centro Municipal del Arte, la Ciencia y la Tecnología (Puerto San Carlos). ¿Nuevos ímpetus? ¿Mera casualidad?

En la actualidad, la banda se conforma con Marcelo Saccomanno (voz, composiciones y guitarra), Federico Ingaramo (guitarra y efectos), Juan Giandana (bajo y arreglos), Mariano “Cuchy” Barrientos (guitarra y coros), Gabriel Pirato Mazza (batería y percusión). El Cordillerano remitió algunas preguntas al bunker de la banda y tocó que Ingaramo despejara las incógnitas.

EC: Esa aparente inmovilidad de Tres Dedos, seguida de una irrupción intensa: ¿es buscada, es casualidad? ¿Cómo le cae a la banda?

Ingaramo: En estos 22 años podemos decir que 3d2 tiene una característica de vaivén constante. Ese movimiento oscilante hace que, cada tanto, caigamos en el lugar “indicado”, donde podemos mirarnos y decir: es por acá. En este momento tenemos búsquedas mucho más definidas e intencionadas en cuanto a la estética musical, los espacios para cada uno, las sonoridades y el mensaje que queremos compartir. Quizás, hoy, las casualidades pasan más por poder congeniar horarios y tiempos de cinco personas que, simultáneamente a 3d2, tenemos otras ocupaciones laborales, artísticas y familiares.

EC: ¿Qué se trae entre manos ahora el grupo? Creo que hacía rato no hilvanaba tres shows al hilo.

Ingaramo: Transitando la segunda mitad de 2022, nos reunimos para ir planificando musicalmente este verano. La primera intención que teníamos era generar algunas fechas propias, producidas por nosotros integralmente. Analizamos un montón de variables a tener en cuenta: lugar, accesibilidad, habilitaciones, sonido, escenografía, iluminación, costos, etc. Y la verdad es que, lamentablemente, nuestra ciudad aún no cuenta con espacios medianos que faciliten propuestas como las nuestras. Entonces, optamos por inscribirnos o sumarnos a convocatorias de festivales locales o regionales: esta seguidilla de recitales es fruto de esas gestiones.

También es cierto que hace un tiempo que venimos sosteniendo ensayos con regularidad y la posibilidad de tocar tres veces en tan poco tiempo nos estimula a compartir una serie de composiciones que vienen sonando muy ajustadas. Algunas tienen varios años, otras son más recientes. Estamos teniendo una muy buena recepción por parte del público en las últimas presentaciones.

EC: ¿Qué rupturas y continuidades pueden encontrarse con otras etapas del grupo?

Ingaramo: Lo que tratamos de ir rompiendo o desarmando es cierta inercia que, casi naturalmente, podemos tener como banda que cuenta con más de 20 años. Esto es, tratar de ir poniéndonos cuestiones concretas a encarar, como fechas en vivo, grabaciones, filmaciones y demás. Es decir, tener una zanahoria por delante pero sin descuidar ese espacio muy reconfortante que también tenemos en los ensayos en modo laboratorio. Es un juego que nos permite matizar esa búsqueda más encriptada y propia que venimos construyendo en los ensayos pero también arriesgarla en las tocadas en vivo, con el mismo público, en escenarios distintos y con condiciones diversas.

Seguimos con la misma libertad que teníamos el primer día, allá por 2001. Nos permitimos jugar con pasajes instrumentales, juegos rítmicos, pero también con el formato canción liso, llano y bello en sí mismo. Nunca renegamos de algún estilo musical y, luego de tanto tiempo, ya podemos decir que tenemos un estilo compositivo, un estilo de tocar, un estilo de sonoridad propio de 3d2.

EC: Justamente, ¿cómo definirían este momento de la banda?

Ingaramo: Es el mejor. Una vez, Leo Caracoche nos dijo: “Mientras siga tocando 3d2, hay esperanza”. No sabemos bien esperanza de qué, pero justamente todos los que formamos parte esta banda tenemos en forma simultánea varios proyectos musicales y/o profesionales. Sin embargo, hay algo que buscamos y a veces encontramos en 3d2, que nos sostiene, nos desafía, nos encuentra.

Vamos encontrando y resolviendo musicalmente cuestiones que cada vez más se asemejan a lo que queremos escuchar y proyectar con nuestra propuesta, a la vez que ese límite nos interpela para decir: “Bueno, logramos hacer sonar esto así. ¿Y ahora qué?”

EC: ¿Planes para 2023, más allá de esta seguidilla?

Ingaramo: En 2022 avanzamos en la formalización de presentaciones para subsidios y proyectos que permitan financiar distintas iniciativas que queremos ir generando. Vía el INAMU (Instituto Nacional de Música) estamos en pleno proceso de registro audiovisual del último concierto que dimos en Dina Huapi. También estamos terminando de masterizar una presentación en vivo que realizamos durante 2022 en la Biblioteca Popular Carilafquen. También estamos con la intención de tener un registro de estudio de este momento de 3d2.

Paralelamente, en lo que refiere a presentaciones en vivo, nos interesa seguir compartiendo escenarios con musiques de la ciudad, de la región y el país. Localmente y recientemente, hemos estado junto bandas y musiques jóvenes con un talento genial como Novox o Ella tiene una ventana en su pecho, en el ÑiriFest. En ese sentido, tenemos ganas de hacer esos cruces musicales y generacionales. Glicerina es otra banda local que a todo 3d2 nos gusta mucho y ojalá se dé algún momento la posibilidad de tocar juntos.

Este viernes nos vamos a dar nuevamente el gusto de compartir escena con Pato Cattaneo y Nahuel Marquet, referentes de la escena musical rosarina desde hace 20 años, con su banda Degrade. Cada tanto, nos damos el gusto de tocar con gente que admiramos desde chicos y que nos encanta lo que hace. Otrora nos ha pasado con Patagonché o Sur Oculto. Nos da una alegría inmensa que esperamos poder compartir y transmitir.

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