SUGERENCIAS DEL COORDINADOR AUDIOVISUAL DEL MUSEO BARILOCHENSE
Cinco películas no “des-malvinizadoras” sobre la Guerra de Malvinas
Al sugerir cinco títulos cinematográficos que giren en torno a la Guerra de Malvinas, Ezequiel Fernández aclaró que sus predilecciones están lejos de las películas que se sumaron a la corriente des-malvinizadora que fue tal vez hegemónica apenas se recuperó la democracia. Al contrario, en la nómina que sugirió el actual coordinador audiovisual y digital del Museo Malvinas, Antártida y Atlántico Sur de Bariloche, hay presencia de cine estrictamente bélico, pero también una comedia y hasta una producción Clase B.
Nuestro interlocutor es autor de “Esto es la guerra, pibe. El cine bélico en la representación de la Guerra de Malvinas” (Elaleph.com, 2018), precisamente un ensayo que surgió a partir de una pregunta quizá incómoda en su momento: ¿por qué no existen “películas de guerra” sobre Malvinas? Probablemente, las respuestas tengan que ver con el perfil que impuso “Los chicos de la guerra” (1984), la de Bebe Kamin que soslayó la existencia de hechos heroicos y que precisamente, subrayó la condición de víctima de los soldados argentinos. Pero vamos a las sugerencias.
Fotograma de "Guarisove".
A instancias de El Cordillerano, Fernández encabezó su lista con “Guarisove” (1995), cuyo título ya desliza ironía (viene de War is over, La guerra terminó). Es un cortometraje que “tiene como subtítulo Los olvidados y es una comedia, uno de los pocos atisbos del género sobre Malvinas, de Bruno Stagnaro, el director de El Eternauta y Okupas, hoy felizmente muy conocido”, contextualizó el especialista. “Este es el primer trabajo profesional de su carrera, participó de Historias breves, un concurso del INCAA para directores noveles”, señaló. “Me gusta mucho porque es un acercamiento a Malvinas desde la comedia, lo cual ya es muy disruptivo. Es una historia que atraviesa Malvinas desde el fútbol, desde el malentendido y está contada directamente desde el campo de batalla, no busca otro viaje temporal, como hace el cine desmalvinizador”, cuestionó el vecino de Bariloche, “cuando en general, las películas de guerra se cuentan desde el campo de batalla”. En definitiva, “Guarisove” está “muy bien hecho, con los pocos recursos y la tecnología de la época, es muy imaginativo y tiene un gran remate: los soldados son Los olvidados porque la guerra había terminado hacía mucho tiempo y habían quedado en la isla. Para mí, el corto también traduce muy bien el espíritu de (Rodolfo) Fogwill en Los pichiciegos: la idea de una sociedad que vive bajo tierra y no sabe contra quién está peleando”. Está disponible en YouTube.
Fascinante pese a sus límites
Segundo en la nómina de Fernández está “Locos de la bandera” (2004), “un documental de Julio Cardozo. Es fascinante pese a sus limitaciones presupuestarios y técnicas porque que tiene ficcionalizaciones de la guerra y cuenta diversos episodios bélicos que no fueron contados en ninguna otra película”, resaltó el estudio. “El más notorio: el hundimiento del Belgrano… Es el único acercamiento desde la ficción y con muy pocos recursos, cuenta el hundimiento, la corrida de los soldados por el pasillo, las luces rojas y las sirenas como si fuera una película de submarinos de las que estamos acostumbrados a ver en el cine bélico. Me llama muchísimo la atención ese acercamiento y termina (el director) concluyendo que como la historia ya está contada, se permite jugar un poco con la ficción. Me parece muy genial recrear escenas bélicas, escenas de batalla, enfrentamientos y tiroteos, cosas que hasta Soldado argentino solo conocido por Dios no se venían viendo. Y esa es la tercera película”, anticipó. También está disponible en la plataforma de video streaming más difundida.
Pasaje de "Locos de la bandera".
En cuanto a “Soldado argentino solo conocido por Dios” (2017), de Rodrigo Fernández Engler, Fernández la sugirió, aunque con algunos reparos. “Padece los mismos problemas que la corriente desmalvinizadora, pero con la salvedad de intentar los desarrollos bélicos. Y lo hace mucho mejor, sobre todo el desembarco del 2 de abril y varias escenas sobre enfrentamientos, ataques de aviones y despliegues de tropas que el cine no había mostrado con esa claridad y con una contundencia cinematográfica mayor a todas las anteriores”. Por ejemplo, Iluminados por el fuego (2005) tiene una sola escena de enfrentamiento y tiroteo. Acá (en Soldado argentino solo conocido por Dios) empieza a haber un despliegue mayor de cine al servicio de la acción y el enfrentamiento, pero vuelve a caer en otro problema que tiene el cine sobre Malvinas que es el desfasaje temporal: siempre está pensado desde el presente en que está filmado y atraviesa problemáticas civiles y no militares. Por ejemplo, Los chicos de la guerra con su vuelta al continente, como fueron escondidos (los conscriptos) y el tema del stress postraumático; e Iluminados por el fuego por el tema de los suicidios y la posibilidad de subsistir en la crisis de 2001”. En su caso, “Soldado argentino solo conocido por Dios trabaja el tema de las tumbas sin nombre, la problemática reconocer las tumbas y los cuerpos, es decir, todas acciones desde lo civil que poco tienen que ver con la historia militar de lo que sucedió en el 82”, razonó Fernández. Disponible en YouTube.
Para gente con estómago
Le sigue ““Malvineitor” (2018), que “es una rareza, una película que no es para todo el mundo, Clase B y que roza el morbo, el porno y un montón de subgénero del cine gore”, advirtió Ezequiel. “También es una comedia y una distopía, no transcurre en Malvinas sino en un futuro lejano o no tan lejano: en ese momento (de la ficción), gobernaba (Mauricio) Macri y decide reconquistar las islas para levantar su imagen, entonces se manda invadir las islas y hay un soldado que es una especie de Rambo, un comando mezcla de Schwarzenegger con Stallone, un mega soldado héroe de acción que lucha en unas Malvinas que están filmadas en la Reserva Natural de Buenos Aires”, ironizó nuestro interlocutor. El combatiente argentino “Lucha contra monstruos, ninjas y los ingleses también, son como comandos de GI Joe”, comparó. “Ellos tienen un dinosaurio que tiene dos penes como manos, es una cosa muy bizarra que también tiene que ver con la búsqueda de la identidad porque al final él desconoce su pasado y termina descubriendo en un camino místico a lo Star Wars que, en realidad, es un hijo de desaparecidos”, contó el estudioso. “Termina con una pelea muy genial adentro de un robot como los del cine japonés, que es un dinosaurio y enfrenta al monstruo gigante. Muy bizarra y genial para quien tenga estómago”, volvió a destacar. En YouTube.
"Malvineitor".
Inicialmente, la última de la nómina fue “Teatro de guerra” (2018), en este caso, “un documental de Lola Arias que está basada en la obra de teatro del mismo nombre, hecha en conjunto por veteranos de guerra argentinos e ingleses. La película busca la hermandad pasados 40 años de la guerra, busca encontrar puntos en común, busca entender y la escucha. La obra es muy potente, tuve la suerte de verla y es llamativa la búsqueda de generar una producción común, tanto artística como cinematográfica, en conjunto con ingleses, aunque también está presente nuestro reclamo”, señaló Ezequiel. El que firma no encontró “Teatro de guerra” en YouTube, pero pudo hallarla con relativa facilidad en otra plataforma.
"Teatro de guerra".
Hasta ahí llegaba la lista original que Fernández acercó al periodista, pero luego, al comentar cada película le pareció pertinente sumar a “El Eternauta” (2025), que conquistó audiencias a través de Netflix. Ocurre que “marcó novedad al incluir Malvinas en la ficción y la podríamos incluir como otra película que atraviesa la historia del personaje de (Ricardo) Darín, muy novedosa, con la introducción del campo de batalla y también del trauma, así que la incluiría en la lista”, justificó. Opciones cinematográficas para acompañar el 2 de abril con ánimos diversos, pero siempre con la Guerra de Malvinas en el centro de la escena.