SU DIRECTOR HABÍA RODADO EN ESTA CIUDAD
Película ganadora del Oscar menciona a Bariloche
Poco más de 20 años atrás, Walter Salles había ambientado en esta ciudad escenas de “Diarios de motocicleta”.
Quizá se trate de una frivolidad de pago chico, pero una de las películas que consagró la Academia de Hollywood el último domingo menciona a Bariloche. Se trata de “Aún estoy aquí”, realización del director brasileño Walter Salles que se alzó con el Premio Oscar a la Mejor Película Internacional. Quedará en la historia, porque se convirtió en la primera del vecino país en alcanzar el anhelado galardón.
Antes de consagrarse en la noche californiana, la película había logrado premios de distinto relieve en Venecia, Vancouver, China y obviamente, Brasil. Reconstruye la historia del por entonces exdiputado Rubens Paiva (Selton Mello), quien luego de una temporada en el exilio a raíz del golpe militar de 1964, regresa a Río de Janeiro, donde lleva una vida aparentemente distendida en un barrio que linda con las playas cariocas.
Salles se tomó su tiempo para retratar un contexto de vida familiar casi idílico, con hijos e hijas que disfrutan del mar y del vóley playero, amigos con quienes se comparten cenas y otras alternativas, en un trasfondo de dictadura que inicialmente, sólo se hace presente a través de operativos de tránsito que, en rigor, buscan hipotéticos terroristas. Inclusive, una de las hijas de la pareja se radica momentáneamente en Londres, aunque nada hace pensar en la necesidad de un nuevo exilio.
En esa atmósfera de alegría doméstica y felicidad, Eunice (Fernanda Torres) y su marido recuerdan en determinada ocasión sus años de juventud, cuando después de casarse, pasaron su Luna de Miel en Bariloche. Ingeniero civil de profesión, Paiva resultó electo diputado nacional en 1962 por el Partido Laborista Brasileño. Si se tiene en cuenta el drama que finalmente vivió, tal vez no tenga demasiada importancia precisar cuándo la pareja estuvo en esta ciudad, dato que, además, el cronista no pudo encontrar. Si se tiene en cuenta que los integrantes de la pareja nacieron en 1929, probablemente fuera en la década del 50 o a comienzos de los 60.
En 1971 la represión de la dictadura detuvo al ingeniero, porque suponía que mantenía relaciones con organizaciones guerrilleras. Mucho tiempo más tarde se pudo establecer que murió en dependencias militares, entre el 20 y el 22 de enero de aquel año. Después de enterrar y desenterrar sus restos en varias ocasiones, fueron lanzados al mar frente a las costas de Río de Janeiro. Desde entonces, Eunice luchó durante décadas para que el Estado reconociera su responsabilidad en el crimen.
El filósofo y politólogo brasileño Emir Sader mencionó a propósito “que Brasil sea premiado con un Oscar por una película como esta significa recordar para nuevas generaciones de brasileños lo que fue la dictadura, lo que fueron sus métodos de represión. La película ya fue vista por más de 5 millones de brasileños, representando también el retorno de las personas al cine en Brasil”, celebró.
El intelectual también resaltó las características que asumieron los festejos en el vecino país, hecho que ya destacaron otras informaciones. “La premiación del primer Oscar brasileño se ha dado en pleno domingo de Carnaval. El mismo desfile de las escolas de samba, el punto más alto del Carnaval, se detuvo para ver el resultado del Oscar, tal la importancia que tuvo esa premiación. Explosiones de alegría en las ciudades brasileñas celebraron el triunfo de la película que denuncia a la dictadura militar. La actriz Fernanda Torres irá a desfilar en un carro especial en el desfile de las escolas de samba victoriosas el próximo sábado (8 de marzo), en Río de Janeiro”.
Antes de “Aún estoy aquí” Salles había dirigido la imprescindible “Estación central” (1998), en cuya trama una mujer escribe cartas para personas analfabetas en un enorme conglomerado ferroviario de Brasil, con el cometido de que puedan mandarlas a sus seres queridos en otras regiones del país, sobre todo el pauperizado nordeste, uno de los lugares que más población expulsaba por entonces.
Casualidad o no, no es la primera vez que el cine del director se cruza con Bariloche, porque también es el director de “Diarios de motocicleta” (2004), la película que rodó para reconstruir el primer viaje del Che Guevara por Sudamérica con su amigo, Alberto Granado. Transcurría el verano de 1952 cuando la dupla de amigos pasó por esta ciudad en dirección a Chile. Cruzaron a través del paso Pérez Rosales y de ahí que, en Lago Frías, al término de la excursión a Puerto Blest, se exhiba una réplica de La Poderosa, es decir, la Norton 500 con la que hicieron parte del periplo, hasta que no pudo más.
No hay mayores referencias cinematográficas a esta ciudad en la película, pero la escena en la que el Che sufre un ataque de asma y se dispone a pasar una larga noche se rodó en la estación del ferrocarril. El guerrillero perdió la vida en Bolivia en 1967. Menos de cuatro años después, corrió idéntica suerte, Rubens Paiva. Probablemente sea una frivolidad de pago chico, pero tanto en sus realidades como en sus reconstrucciones cinematográficas, Bariloche tuvo algo que ver con sus vidas.