ESTRENÓ “ME VUELVO A CASA” Y HAY MÁS FUNCIONES POR DELANTE
Carlota von Gebhardt propone “amar tu propia vejez”
Carlota von Gebhardt estrenó el último fin de semana “Me vuelvo a casa”, una obra de teatro que la tiene como protagonista y también como dramaturga, aunque comparte la dirección con Isabel Huaiquil. La propuesta va camino a consolidar una pequeña temporada, porque habrá una segunda función el sábado próximo (26 de octubre) desde las 20 en Estudio DICAB (Lonquimay 4714). Después, habrá otra chance de verla a comienzos de noviembre.
En la síntesis que Carlota envió al hombre de prensa, adelanta que “la vida es una secuencia de emociones y el teatro un buen lugar para verlas. La vejez es un paso inevitable e imprescindible, aprender a amarla como se ama a la niñez o a la juventud más lozana en nuestra sociedad es una tremenda tarea”, dice la síntesis. “Provocadoramente propongo con ‘Me vuelvo a casa’ que transitemos juntos esta experiencia de amar tu propia vejez, la de tus padres o la de tus cercanos”.
No es la única temática que aborda la propuesta. “Defendamos también, definitivos, la bandera de la interculturalidad en este único hogar llamado Mapu, Gaia, Pachamama o Planeta Tierra. Este barco genial que danza en armonía perfecta con el Universo”, finaliza el resumen. El staff de “Me vuelvo a casa” se completa con Fernanda Celis en asistencia y sonido; Limay Brouckaert y la propia Isabel en el diseño de luces y técnica, más el aporte de Lili D'Urzo en la escenografía.
De cara a las próximas funciones, El Cordillerano acercó a la teatrera unos pocos interrogantes.
EC: -¿Cómo fue el proceso que condujo a “Me vuelvo a casa”?
Carlota von Gebhardt: -Los escritores tenemos rumores que nos acompañan siempre. Vos lo sabés… Hay temas que nos congregan el alma. La idea de: ¿para qué sirve la vida? ¿Cómo se entiende esta etapa genial de la ancianidad? Tan desmerecida por una sociedad ombliguista, antropocentrista y que pone el éxito en el tener… El personaje transita distintos personajes, los vive como propios y le va dando un ritmo -por momentos muy divertidos- de reflexión. Hay una canción que la acompaña, un leitmotiv… Una música que la hila, la une, le permite que no se desarme en tantos pedazos.
EC: -¿Qué verá la gente en escena, qué lenguaje teatral?
Carlota: -Es poética. Es onírica, es real y por momentos, contundente. Es un monólogo, pero hay muchos personajes.
EC: -En la sinopsis que mandaste se destacan la vejez y la mención a nociones de territorio. ¿Qué procurás transmitir?
Carlota: -(la obra) Expone categóricamente la injusticia de que no se concretan nunca los derechos -que están en nuestra Constitución- de nuestros pueblos originarios. De la ambivalencia nuestra y de lo permisivos que somos como sociedad frente a esta feroz situación.
El staff en pleno.
EC: -¿Cómo se armó el equipo y por qué?
Carlota: -No podría decirte que fue por casualidad, cada vez creo menos en casualidades. Creo en ese entramado inteligente que une a las personas para lograr energías que son buenas para todos. El aprender del otro, que surja ese intercambio de información y que nos vayamos autocompletando es fundamental. Que nuestras huellas, las que dejaremos a los que nos sigan, tengan nuestra impronta, claro, pero enriquecida por la interacción con los demás. Nadie evoluciona encerrado solo en una cueva, nos necesitamos como necesitamos a la Mapu, al aire, al viento, a tantos millones de especies que nos acompañan en esta nave maravillosa que nos transporta con gracia por el universo.
-Con esa energía Lili D’Urzo hizo la escenografía, con Isabel Huaiquil compartimos la dirección, Fernanda Celis nos asistió en el sonido y en tantas cosas más, y Limay Brouckaert tiñó la escena iluminándonos con serenidad. Nuestras familias nos acompañaron en tantos detalles imprescindibles y los amigos, esos que están ahí, listos siempre alentándonos a llevar a la escena nuestra pasión por el teatro. La dramaturgia es mía y también calzo este personaje que me divierte, me sorprende y me cautiva cada vez más.
La tercera función de “Me vuelvo a casa” tendrá el lugar el 1° de noviembre (viernes de la semana entrante) en Moma (Traful 210) a las 21. “La vejez es un paso inevitable e imprescindible, aprender a amarla como se ama a la niñez o a la juventud más lozana en nuestra sociedad es una tremenda tarea”, dice Carlota. Y dice bien.