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EN BARILOCHE TODAVÍA QUEDABAN ZONAS VÍRGENES

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23/11/2025

Hasta fechas muy tardías no se supo dónde nacía el Ñirihuau

El río fue noticia durante la semana que finaliza porque se terminó de reparar el puente que lo cruza en cercanías de los pozones. Sus orígenes fueron “descubiertos” por un científico europeo.
Inauguración del puente sobre el Ñirihuau en 1928. Fue construido por la empresa de Primo Capraro. (Archivo Visual Patagónico).
Inauguración del puente sobre el Ñirihuau en 1928. Fue construido por la empresa de Primo Capraro. (Archivo Visual Patagónico).

Sus pozones se convierten en atractivos relativamente cercanos durante los veranos para quienes gustan de zambullidas refrescantes, aunque en realidad no hace falta esperar a la generalmente corta temporada de calor para relajarse en sus orillas mates mediante. La estación ferroviaria que lleva su nombre también es sitio de interés porque conecta con un pasado pueblerino, que precisamente, con la llegada del tren empezó a esfumarse.

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Derivas administrativas mediante, el Ñirihuau se fijó como límite por el este de la Municipalidad de Bariloche, frontera jurisdiccional con la vecina Dina Huapi. Durante la semana que finaliza fue noticia porque, merced a un acuerdo entre ambas áreas, se terminó de reparar el puente que la insensibilidad de un transportista dañó severamente meses atrás. Según un vocero municipal, hacía 50 años que no se acometía un trabajo de fondo tan concienzudo. Quiere decir que no se atendía con profundidad desde la década de 1970.

Quizá resulte oportuno recordar que hasta fechas un tanto tardías como 1914, nadie sabía a ciencia cierta dónde quedaban las nacientes del Cañadón de los Ñires, tal su significado en mapuzungun o lengua mapuche. De hecho, no hay ñires a la vista en sus recodos más visitados. El hallazgo correspondió a un estudioso de la vegetación que llegó a la zona por encargo del gobierno nacional y cuyo desempeño es prácticamente desconocido.

Efectivamente, Carl Curt Hosseus fue “un botánico que realizó exploraciones e investigaciones en la ciencia de su especialidad, en la región sureste del Parque por encargo del Ministerio de Agricultura”, puntualiza Juan Martín Biedma en su libro “Toponimia del Parque Nacional Nahuel Huapi” (Editorial Caleuche, 2004). Claro que en las épocas en las que anduvo por aquí el área protegida todavía no existía, aunque estaba en los planes de algunos protagonistas de aquellos tiempos.

Corría 1914 cuando el especialista de origen alemán “realizó una expedición al valle y fuente del río Ñirihuau, y al cerro Colorado”, introduce el estudio de Biedma. Tenía como objetivo “constatar el estado de la vegetación, conocer una zona todavía virgen y aclarar las fuentes del Ñirihuau”. Nótese que 12 años después del reconocimiento formal del pueblo (1902), aún quedaban zonas inexploradas.

Con esos cometidos “salió a caballo de San Carlos de Bariloche el 19 de febrero de 1914, acompañado de un capataz, un peón y un joven suizo-alemán contratado especialmente, don Emilio Weiser”, según la descripción del estudioso. La pequeña comitiva cruzó “el Ñireco, la pampa del Nahuel Huapi, el arroyo del Medio -o Bernal- y remontó el Ñirihuau hasta el campamento del señor Utne, topógrafo noruego de la Comisión de Estudios Hidrológicos del Ministerio de Obras Públicas”, reconstruyó Biedma.

Un laguito en las alturas

“El 20 de febrero ascendió a un cerro de 2.135 metros de altura que bautizó Utne, en homenaje a su compañero de investigación y vecino del campamento”. Después, Hosseus se abocó a cumplir con su cometido. “Remonta el Ñirihuau hasta su naciente donde bautiza al cerro Confluencia para orientarse y el 25 de febrero descubre un lago alto, a unos 1.800 metros sobre el nivel del mar, de un diámetro de 30 a 35 metros, alimentado por un arroyo que viene del sur”. Es el pequeño espejo de agua que en el presente lleva su nombre, es decir, Hosseus.

El científico alemán. Fuente: gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

El botánico explorador legó la siguiente descripción: “En toda su forma exterior es el tipo de un lago de altas montañas como las encontramos en los Alpes, como el Widsee o el de Hochnarr, y es seguramente de origen glacial”. Lejos de contentarse con esos hallazgos, el grupo subió “otro cerro, el que denominan de las Hormigas Voladoras”. Puede adivinarse el porqué del nombre.

Anotó el propio Hosseus: “Subimos después a la cima oriental de una altura mayor de unos 15 metros y separada de la cima occidental por una batea playa. En este punto nos rodea una multitud de hormigas voladoras, que no he observado en ninguna parte de la cordillera en estas alturas. Propuse, por consiguiente, bautizar a esta cima no ascendida anteriormente con el nombre” en cuestión.

Poco después, “el 1° de marzo, comienza la exploración del curso superior del Pichileufú (sic) y del cerro Colorado, que ascendió con Wieser. En su cumbre hallaron el mojón de piedras de la Comisión de Límites y otro del ingeniero Utne. Antes de retornar a Bariloche”, el botánico “subió el cerro Blanco donde halló cuarzo blanco y azulejo”. Una vez de regreso, “sus estudios culminaron con el mapa fitogeográfico de la zona del río Ñirihuau, dice el relato del argentino.

Precisamente, “el doctor Hosseus escribió muchas obras de su especialidad”, añadió Biedma. “Destacamos de entre ellas la dedicada al Parque Nacional. Da también una descripción fitogeográfica del Parque, con las especies y variedades en las principales regiones que lo componen y lo acompaña con un mapa”. Es un tanto extraño que, a partir de sus considerables contribuciones, entre ellas la ubicación de las nacientes del Ñirihuau, sepamos tan poco del botánico alemán. La laguna que lleva su apellido está al oriente del lago Mascardi y al sur del cerro Ventana.

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