Publicidad
 

ACTÚAN SOFÍA GALA, VERA SPINETTA Y KEVIN JOHANSEN

|
05/05/2025

Con la presencia de su director, proyectarán “Bajo naranja”

Es la ópera prima del estadounidense Michael Taylor Jackson, que se estrenó en el BAFICI 2024. Fue calificada como “aventura anárquica, poliamorosa y antiimperialista”. El sábado en Puerto San Carlos.
La banda "Bajo naranja".
La banda "Bajo naranja".

Con las actuaciones de Sofía Gala Castiglione como “Paty”; Vera Spinetta como “Frida” y Kevin Johansen como el “embajador de Estados Unidos”, la proyección en Bariloche de “Bajo naranja” dará que hablar. Además, porque contará con la presencia de su director, Michael Taylor Jackson, quien se metió en la piel de otro personaje central: “Yanqui”. La función tendrá lugar el próximo sábado (10 de mayo) desde las 19 con acceso libre y gratuito en Puerto San Carlos.

Adelantemos parte de la trama. Como actor, Taylor Jackson personifica a “un ingenuo mochilero estadounidense” que “viaja a Buenos Aires para pasarla bien: vino barato, mate y empanadas”. Llamativamente, “primero visita la tumba de su héroe de la infancia, Hipólito Bouchard, un pirata francoargentino que conquistó California en 1818”. Digresión por parte del que firma: el navegante fue un corsario que atacó posesiones españolas en el contexto de la guerra por la independencia. Logró algunos éxitos en poblados del actual estado estadounidense, pero no permaneció más que unos pocos días. Quizá considerarlo “conquistador” sea un tanto desmesurado, pero en la ficción parece valer.

La cuestión es que “el viaje de Yanqui da un giro inesperado cuando le roban su dinero y su pasaporte. Con la embajada estadounidense cerrada, no tiene otro lugar al que ir que el cementerio, donde acaba durmiendo junto a la tumba del pirata muerto”. En los recovecos de la necrópolis, “Yanqui es despertado por una banda de jóvenes actores que se hacen llamar Bajo Naranja: estas personas conviven en una relación poliamorosa dentro de un galpón abandonado”.

Un grupo de actores muy particular.

Luego “el grupo le invita a su bunker con la condición de que interprete el papel de Henry Kissinger en la obra de teatro que están desarrollando. Yanqui acepta, a pesar de no saber quién es Kissinger. Durante los ensayos, descubre cómo Estados Unidos corroboró (sic) el terrorismo de Estado de Argentina, obligando al país a acumular préstamos en los años 70 que siguen pagando hoy en día. Sin embargo, no es hasta que la banda roba un banco cuando Yanqui se da cuenta de que sus ambiciones van más allá del arte y se adentran en la militancia antiimperialista. En este punto, sin embargo, se siente culpable de las fechorías de su nación y anhela redimirse”. Y no parece pertinente contar mucho más.

El Yanqui

Más allá de los giros novelescos, podrá advertirse que la peli de Taylor Jackson tiene inspiración autobiográfica. “Me llamo Michael y vivo en Buenos Aires desde hace muchos años. Fui a la universidad, me enamoré, alquilé mi primer departamento y descubrí mi pasión por las artes en esta gran ciudad”, confió el director en la información que llegó a El Cordillerano. “Sin embargo, cuando llegué aquí, los argentinos me llamaban yanqui. Era un término que utilizaban para describir a todos los ciudadanos estadounidenses, pero tenía algo de despectivo”.

Asegura el ahora realizador que no entendió “por qué hasta que me enteré de lo que le hizo Estados Unidos a Latinoamérica durante la Operación Cóndor. Tras investigar más a fondo, descubrí los documentos recientemente desclasificados que corroboran el papel de Henry Kissinger en el terrorismo de Estado argentino. Pero en lugar de un juicio por sus crímenes contra la humanidad, fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz”. De esa constatación surgió la intención que se canalizó en “Bajo naranja”.

Después de la proyección propiamente dicha, habrá un espacio para charlar con el director y actor, que contará con la coordinación de Macarena Tallarico, psicóloga, psicoanalista y diplomada en ESI (Educación Sexual Integral). La anfitriona se interesa sobre todo “en arte y diversidades vinculares”, anticipa el convite. Impulsa “Por fuera del guion”, un “proyecto que propone encuentros para reflexionar sobre formas de vínculos por fuera de la norma”.

“Bajo naranja” se estrenó el año pasado en el BAFICI al participar de la Competencia Oficial en la categoría Vanguardia y Género. Ya se vio en el exterior. Por ejemplo, en el Fringe Queer Film and Arts Festival se la calificó como “una aventura anárquica, poliamorosa y antiimperialista”. Por su parte, Kate Bove, del Frameline Film Festival, opinó que “captura un tipo de honestidad singular, una que es a la vez profundamente íntima y universalmente desbordante”.

Además de informar sobre los aspectos estrictamente cinematográficos, Michael hizo acompañar la información que llegó a este medio con el Manifiesto Bajo Naranja. Su primer párrafo es muy categórico: “Como sociedad, a menudo legalizamos nuestras perversiones y castigamos lo que nos cura. Para hacer frente a nuestra confusión, el psicoanálisis recomienda la realización de nuestro inconsciente colectivo en nuestro consciente a través de la sublimación. Mientras que esta canalización de nuestra oscuridad en la creatividad puede crear una catarsis, nuestra brújula moral sigue siendo ambigua. Bajo Naranja apunta a las contradicciones de un mundo cada vez más engañoso donde el internet es real y las noticias son falsas, donde el medio confunde el mensaje”.

Falso realismo

Su cierre no es menos revelador: “¿por qué la gente se inclina cada vez más por el falso realismo en lugar del examen real de nuestra ficción? La presunción radica en compensar la muerte de la verdad en los medios de comunicación y el nacimiento de la realidad virtual que sustituye lo que antes era el análisis de los sueños. Sin embargo, no podemos tolerar un filtro de belleza sobre la verdad. Al confrontar nuestra vida interior a través de la metáfora, des familiarizamos nuestra propia banalidad. De este modo, nuestro autodescubrimiento se convierte en una forma de protesta social, uniendo lo consciente con lo inconsciente, lo real con lo ficticio en busca del equilibrio. Por lo tanto, debemos abogar no sólo por la separación de la Iglesia del Estado, sino, lo que es más importante, por la separación de la verdad del sistema de binarios”. El convite queda formulado.

¿Que opinión tenés sobre esta nota?