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EL PASO QUE TODOS Y TODAS QUIEREN QUE SE REABRA

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10/04/2022

El Puyehue, antes de ser “Cardenal Samoré”

El Puyehue, antes de ser “Cardenal Samoré”
El Puyehue, antes de ser “Cardenal Samoré”

Las primeras menciones escritas a su existencia datan de 1890 y hasta fines de 1960 no cambió demasiado. El hito fronterizo que mucha gente quiere volver a ver se instaló el 18 de marzo de 1901.

Hasta fines de los 60, el área por donde transita el “Cardenal Samoré” era simplemente un portillo, es decir, un paso entre montañas, que inclusive del lado argentino se conocía como Puyehue. El cruce cordillerano propiamente dicho transcurre a 1314 metros sobre el nivel del mar y debía su nombre al lago cercano que está en jurisdicción de Chile. A su vez, el gran espejo de agua alude a un pez, el puye, que abunda en su interior. En idioma mapuche, puyehue significa “lugar del puye”.

Del otro lado, también supo llamarse paso Errázuriz, aunque esa denominación no prosperó. Seguramente, el tránsito humano por su extensión fue milenario, pero los primeros que consignaron su existencia por escrito fueron Bernardo Azócar, José Tauschek y Federico Ide, en una ocasión en que se dirigían hacia el Nahuel Huapi. Su periplo tuvo lugar en el verano de 1890.

Al año siguiente, también aprovecharon su utilidad para atrasar la cordillera Federico Eggers y Pedro Adams, quienes partieron desde Osorno, pasaron por el lago y llegaron a Carmen de Patagones, travesía que demandó nada menos que 75 días. Juan Martín Biedma, el autor que consultamos para esta reconstrucción, mencionó que “Luis Riso Patrón poseía un rudimentario croquis de este conocido viaje”.

El aludido fue un destacado geógrafo chileno. Además, en 1892, atravesó el Puyehue un periodista inglés, C. E. Akers, corresponsal del diario “Standard”, que también describió el recorrido para su libro “Argentine, Patagonian and Chilean Sketches”, trabajo que se publicó en Londres al año siguiente y que, al parecer, nunca se tradujo al castellano. Profundizaron las exploraciones ese mismo año Pablo Stange y Gustavo Schmidt, también provenientes de Osorno.

Luego de atravesar el portillo, descendieron hasta el extremo noroeste del Nahuel Huapi y levantaron “un itinerario de todo el trayecto”, además de hacer “numerosas observaciones sobre la geografía física, geología, vegetación, que fue publicada por Petermann”, una editorial alemana. Luego de estas primeras aproximaciones, se sucedieron los relevamientos por parte de las comisiones de límites.

En efecto, la comisión chilena que tenía como misión explorar el río Palena, bastante más al sur, se dividió en dos secciones. Su trabajo se extendió desde diciembre de 1893 hasta marzo del año siguiente, bajo la dirección de Juan Steffen. La segunda sección se conformó con Stange, Pablo Krüger y Pablo Kramer, quienes salieron de Osorno el 22 de diciembre y navegaron el lago “en el bote a vela del propietario de los baños de Puyehue”, consignó Biedma.

Según el investigador, “estas fuentes termales fueron descubiertas en 1851 por Hermenegildo Molina. En ese entonces, era un balneario bastante concurrido, aunque muy primitivo”. En cuanto a los expedicionarios, “por la cuenca del río Golgol, se adentraron en la cordillera”. El libro de Biedma se publicó por primera vez en 1967, nótese su observación: “Por el diario de P. Stange, nos damos cuenta que las dificultades del cruce no difieren sustancialmente de las que tienen que afrontar los que hoy se internan en el paso”.

“Cerca del límite divisorio de las aguas a una altura de 1350 metros, comienzan los arenales de lapille (sic) compuesta de piedra pómez y lava de basalto”. En la actualidad y con énfasis después de la erupción del Caulle-Puyehue, esos materiales están muy presentes, aunque atravesados por una cómoda cinta asfáltica que inclusive, admite el tránsito de camiones de inmenso porte.

La expedición trasandina atravesó las lagunas Tres Mellizas, que se comunican entre sí a través del arroyo de los Caracoles, antes de dar con la Cuesta Temerosa. Ahí tuvieron que acampar por la presencia de nieve y recién al día siguiente, 1° de enero de 1894, cruzaron el paso, que limitan por el norte el cerro Mirador y por el sur, el Pantojo. En el presente, hay un mirador que permite disfrutar una espléndida vista cordillerana.

Observó Biedma que “el declive del paso Puyehue es desigual en ambas pendientes, suave del lado chileno y escarpado del lado argentino. Tan escarpado lo que es que hoy se lo conoce como Cuesta del Diablo”. Insistimos en que el “hoy” del autor eran los últimos tramos de la década de 1960. En cuanto a aquella comisión chilena, transitó por el valle del río Correntoso, que sería el actual Pireco, y arribó al brazo Rincón del Nahuel Huapi, “donde Hube tenía su vaquería”. El texto se refiera a Federico, uno de los primeros empresarios de la zona.

Ya por entonces, el Puyehue era muy transitado, a tal punto que “Stange y sus compañeros encontraron en el Rincón (otro nombre del paso) a tres suecos que llegaron el 8 de enero de 1894, con lana del Limay para Chile”. En cuanto al hito fronterizo, se colocó el 18 de marzo de 1901, faena que cumplimentaron los ingenieros de la 4ta Subcomisión Mixta de Límites. Nunca hubo tanta gente junta con ganas de volver a verlo.

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