2026-06-16

DESDE LA UNIVERSIDAD DE RÍO NEGRO HACIA LA SOCIEDAD

Con ánimo de polemizar, estudiantes de Letras lanzan publicación impresa

Adrede, no estará disponible en versión digital. Se titula “Pecera revista literaria”, aunque entiende a la literatura de manera amplia.

Que jóvenes estudiantes de Letras lancen una publicación ya es una grata novedad, pero que además se trate de una revista impresa que no estará disponible en formato digital, otorga extrañeza al anuncio. Aunque el primer número se dará a conocer el último día de otoño, el grupo editor ya tiene experiencia, junto con un objetivo muy claro: polemizar “con la normalidad de nuestro presente”. Rol histórico de todo estudiantado que se precie.

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Hizo las veces de interlocutora ante las inquietudes de El Cordillerano Luna Guastavino Cozzi, precisamente estudiante de la Licenciatura en Letras de la Universidad Nacional de Río Negro y miembro de “Pecera revista literaria”, tal la denominación. El grupo editor se conforma con compañerxs suyos en la casa de altos estudios. “No es nuestro primer proyecto editorial, durante el año pasado muchos de nosotros trabajamos en Distopia. Ahí jugamos y experimentamos con el medio y cada número fue diferente”, enmarcó.

En 2026 “decidimos continuar con el proyecto, pero necesitábamos renovar, de ahí el cambio de nombre, que también llevó a una mejora en la técnica, el trabajo en equipo y las ideas”. En la continuidad, “Pecera parece no ser solo una publicación estudiantil, obstinada con el papel porque solo se distribuirá en físico, sino también un espacio de encuentro, de juego y de formación”, resaltó Luna.

Por ahora no se sabe cada cuánto aparecerá la revista. “Nos llevó varios meses preparar esta primera publicación. Es verdad que no solo preparamos el número, sino que también creamos de cero la estética y lógica, así que la periodicidad es aún un misterio”, concedió la estudiante y editora. “Vamos sin prisa, quizás en la segunda parte del año”, estimó. “Quizá saquemos varios números más, o uno solo, o ninguno”.

La revista se presentará el último día del otoño.

Previsiblemente, “la revista se propone ser literaria”, aunque “entendiendo la literatura en un sentido más bien amplio: el arte de la palabra escrita”, delimitó Luna. “Caben en ella textos indudablemente literarios como cuentos y poemas, pero también otros más liminales como ensayos, crónicas y entrevistas o cualquier cosa que el escritor quiera proponer”, señaló. “Allí entra un gran desafío editorial: tomar decisiones. Por cómo nos venimos manejando, las convocatorias no son por temáticas, son más bien invitaciones”.

Entonces, “de los textos recibidos hacemos una selección buscando una intertextualidad en ellos, una relación”, añadió la integrante del grupo editor. “Soñamos con que un texto desate una pasión que lleve a otro a escribir, que nuestra revista sea una larga y lenta conversación”, proclamó. “En cierto modo ya lo es, porque sin contar nuestro cambio de nombre, vamos por cinco publicaciones. Es una obra en progreso, una torre que crece en diversas direcciones donde lo que importa no es la altura, ni la belleza. Tampoco la verdad… Nos importa generar algo, modificar la rutina, cambiar el paisaje, correr el horizonte de lo posible un papel a la vez”. Tamañas definiciones…

Posible expansión

“El proyecto es oriundo de la UNRN, quienes la hacemos estamos por ahí cerca y esperamos lectores entre nuestros compañeros”, anheló Luna. “Eso no quita una posible expansión a la comunidad en general. De por sí, la comunidad universitaria es tan diversa que es difícil trazar la frontera. Por otro lado, la universidad tiene una responsabilidad social de ser verdaderamente pública, de mantener diálogos con otras facetas de la sociedad. Siguiendo ese principio, no nos limitamos a publicar o ser leídos por estudiantes, simplemente es el lugar que ocupamos ahora”, estableció Luna.

“Pecera” se imprime porque “creemos que faltan espacios de encuentro y reflexión. Como estudiantes nos encontramos a veces absorbiendo y absorbiendo información para luego escribir un texto de un solo lector: el docente. Y allí muere”, lamentó. “Estudiando Letras me pareció importante abrir un espacio para jugar, para experimentar los textos. Exponernos a ser leídos, a leer textos sin estar seguro de si son buenos o no”.

“Esta acción polemiza con la normalidad de nuestro presente”, desafió la estudiante. “Polemiza con las redes sociales, los grandes medios, la timidez. Polemiza con lo efímero de lo virtual. Usamos el papel por su capacidad de construirse archivo, de ser compartido, regalado y encontrado. Nos sitúa en un lugar privilegiado: construimos una editorial con muy poco y tenemos el poder de convertir nuestras palabras en papel”, celebró.

A esta altura, quizá llame la atención el título. “El nombre Pecera tiene dos razones de ser. La más sencilla es una oficina vidriada que nos prestan para reunirnos: se llama la pecera”, ilustró Luna. “Pero elegimos este nombre por la imagen que evoca: un recorte del mundo reconstruido caprichosamente con el fin de ser visto”, definió. “En una pecera se encuentran expuestos y con su propia danza diversos peces. La pecera es por naturaleza un espacio aislado, muy diferente al gran mundo que lo rodea. Por eso no podemos evitar detenernos un momento al pasar frente a una”.

“Pecera revista literaria” se presentará en sociedad el próximo sábado (20 de junio) y en el flyer que circula se alude al agua. “Tendremos un evento con micrófono abierto y siguiendo nuestra inventada filosofía, proponemos esta vez otro modo de oír y ser escuchado. Aprovechamos el momento para un doble festejo: el fin de cuatrimestre y nuestra primera publicación. La ubicación la pasamos por privado en nuestro Instagram: @pecerarevista.unrn.brc Les recomiendo seguirnos para enterarse de las novedades”, sugirió Luna. A propósito, “para un pez el agua es imperceptible, así como el aire y tantas otras cosas, para nosotros. Va por ahí la idea”. Qué vaya pues.

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