2025-12-12

APRECIACIONES DEL ESCRITOR WALTER LEZCANO

La primera novela de una barilochense genera un “efecto narcótico impagable"

Mereció esa valoración “En la piel de Ioshua”, de Lorena Bermejo. La presentó en la reciente Feria del Libro que se celebró en la Universidad Nacional del Comahue.

En la contratapa dice su colega Walter Lezcano que “En la piel de Ioshua” es “una historia que baraja todas las posibilidades: las del amor real, la del amor imaginario, la del encuentro fugaz. Una novela que deja que sus personajes crezcan en la mente del lector y eso es un efecto narcótico impagable. Así es como la vida se expande: gracias a la ficción y a la belleza disidente de novelas como esta”.

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La merecedora de tamaños cumplidos es Lorena Bermejo, joven escritora de esta ciudad que dio a conocer su flamante obra días atrás en la Feria del Libro Bariloche. Después de incursionar básicamente en el cuento, uno de sus personajes se tornó recurrente y se negó abandonar la pantalla de la computadora, hasta estirarse a las 154 páginas que totaliza la novela.

“Es una ficción con tono de monólogo y muy verborrágica, quizá desde el pensamiento”, le dijo Lorena a El Cordillerano, cuando todavía los stands no cerraban en el gimnasio de la Universidad del Comahue. “Está escrita en primera persona y tiene una estructura de idas y vueltas en el tiempo, con muchos recuerdos y momentos en que la historia avanza hacia un futuro y otros en los que va para atrás”, adelantó.

Como podía intuirse a través de las palabras de Lezcano, “En la piel de Ioshua” es “una historia de amor y de duelo, porque se trata de dos varones que se enamoran y uno de ellos muere en un accidente”, anticipó la autora. La trama gira en torno a “lo que le pasa el otro, al que queda, que no es El Rubio”. Lorena hizo la distinción porque “El Rubio es un personaje muy presente en la novela, porque es justamente a quien se está duelando (sic)”. Los párrafos se suceden a partir de “lo que pasa y queda cuando hay una muerte tan fuerte en el medio de un proceso que se supone que va hacia adelante, como es conocer una persona y enamorarse”, describió la escritora. “En este caso, va como hacia atrás”. Y comprensiblemente, no quiso contar más para no acercarse al final.

La portada de la novela.

A esa altura cabía preguntarse qué disparó semejante argumento. “No es que hubo un acontecimiento puntual en mi vida que inspiró la novela ni es autobiográfica para nada”, enmarcó Lorena. “En la presentación contaba que la empecé a escribir en 2016, en un momento en que participaba, trabajaba y militaba en un espacio que se llama FM La Tribu, en Buenos Aires. Por ahí pasa mucha gente y muchos personajes”, ilustró.

Obsesión

“Empecé a escribirla mientras hacía una columna de libros y vino la gente de Nulú Bonsai, una editorial independiente, que editó a un poeta que se llamaba Ioshua: él se consideraba el poeta gay del conurbano”, informó. “Editaron su obra póstuma, porque murió, y cuento esto porque el libro se llama En la piel de Ioshua. Este personaje, que para mí fue un personaje porque no lo conocí como persona, me obsesionó”, admitió.

A partir de ese interés “empecé a leerlo y a buscar cosas suyas, inclusive videos porque hacía muchas perfos (sic). Entonces estaba eso ocurriendo y a la vez, la vida en ese colectivo (FM La Tribu). Como en todo centro cultural, pasa muchísima gente y entre los personajes que iban apareciendo, apareció la figura de El Rubio, como un Frankenstein de distintas personas que me llamaban la atención por una cosa u otra”, aclaró.

A pesar del lugar principal que ocupa, “creo que la parte del duelo por ahí tiene que ver con muertes que no son muertes en sí mismas, porque una separación también se puede vivir como una muerte”, consideró la escritora. “Entonces, desde esa emoción, el dolor, o también desde el deseo y el enamorarse, surgió la novela”, redondeó.

Antes de llegar al género, “escribí cuentos toda mi vida. Desde chica me gustaba escribir y recuerdo que cuando iba a la escuela secundaria tenía como un personaje en un bloc de notas en la primera notebook que tuve. Era un bloc de notas eterno en el que había un personaje, como un alter ego, que escribía cada tanto cuando volvía del cole. Siempre fue algo que me gustó e hice por necesidad, me salía hacerlo”, evocó.

Previsiblemente, “después, empecé talleres de escritura y escribí cuentos. Esta novela surgió como un cuento y después el personaje empezó a tener cierta resistencia y tuvo apariciones en mi escritura, así que se convirtió en novela. La realidad es que fueron como capítulos muy espaciados y después, hubo un armado en sí”. El primer capítulo de “En la piel de Ioshua” recibió el Premio García Lorca que otorga la Universidad de Granada (España) en la modalidad Narrativa (2018).

Lorena aspira a continuar con las presentaciones. “Estaría bueno, me encantaría que se siga leyendo” en público, como el último lunes en la Feria del Libro. La publicación ya está disponible en librería La Sede del kilómetro 14, en el centro en Cultura y en Dina Huapi en El Profe. También está en El Bolsón y Lago Puelo y se puede comprar en la página de Contramar, que es la editorial”, describió, ahora que se avecinan momentos de regalar y regalarse.

Permanecer acá

Además “está en Buenos Aires en librerías que trabajan con editoriales independientes. Espero llevarlo a La Tribu, porque nació ahí y seguir moviéndolo. La lectura oral me parece re importante para todo tipo de texto y para compartir”, resaltó. “La novela en sí no tiene que ver con Bariloche, no tiene un anclaje con la Patagonia, pero yo crecí acá y es el lugar que elijo para habitar”, definió la autora, que estudió Ciencias de la Comunicación Social en Buenos Aires.

Que su literatura pueda madurar “tiene que ver con un estado de permanencia acá y querer que las lecturas y la literatura en sí corran por acá”. Lorena Bermejo aspira a que “esta sea una ciudad donde podamos leer y juntarnos quienes gustamos de leer y escribir, que eso también sea una movida en Bariloche. Buenos Aires es mucho el centro de la cultura, pero ¿por qué no acá?” Así es como la vida se expande, diría Lezcano.

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