Rubén Hidalgo: homenaje a un artista cuyo nombre es sinónimo de bandoneón
En el marco de la feria musical Resonar, y con el impulso de la Subsecretaría de Cultura de Bariloche y el Concejo Municipal, el bandoneonista Rubén Hidalgo recibió un homenaje en el Puerto San Carlos, donde, hasta el 15 de noviembre, podrá visitarse una muestra que, a partir de fotos y afiches, lo tiene como protagonista.
Las imágenes marcan un recorrido por la vida del músico, y registran, por ejemplo, algunas de las veces que tocó en Japón. Así, cabe señalar que en el 2000 viajó para tocar en un hotel de una isla cercana a Nagasaki. Cada lunes, su día de descanso, Rubén se trasladaba a aquella ciudad en la que el 9 de agosto de 1945 había detonado Fat man, la segunda bomba atómica que Estados Unidos lanzó sobre el país oriental (la primera había sido Little boy, que cayó sobre Hiroshima tres días antes). Allí, tras almorzar sushi, el artista paseaba por el predio del Parque de la paz, inaugurado diez años después de la explosión.
Esa es sólo una de las muchas anécdotas que conforman la historia de Rubén.
Recuerdo de una actuación en Japón.
Quien suscribe, en 2016, mantuvo un extenso diálogo con el músico, en el que parecía prevalecer cierto temor de que el interés por él fuera cayendo. “Cuando nos morimos, se nos homenajea, pero antes… Es lo que suele suceder con nosotros, los músicos. Yo ya estoy preparado, sé que el final va a ser así, como todo”, decía en aquel momento. Pero, por suerte, a partir de distintas muestras de reconocimiento, puede decirse que se equivocó. Por ejemplo, poco después de aquella charla, fue declarado Ciudadano Ilustre de Bariloche. Y la muestra fotográfica en el Puerto San Carlos es una forma más de hacerlo sentir querido.
“No esperaba este homenaje”, dijo Rubén el domingo, ante la apertura de la exhibición. “La gente me aprecia”, dijo, y el rostro se le iluminó.
Mojones de papel que recuerdan diversos shows.
El 13 de octubre cumplió ochenta y ocho años (aunque en el documento figura el 16, porque lo anotaron tres días después). Nació en Concordia, Entre Ríos, y desde 1977 vive en Bariloche. Fundador del Bariloche Tango Trío, es autor de más de doscientas obras que abarcan la milonga, el vals y el folklore del litoral. “Sigo componiendo; siempre disfruto de hacer música”, afirmó sobre su presente.
Junto a su bandoneón, una postal de siempre.