2024-11-29

VACACIONES DE SU FAMILIA EN “LOS LAGOS DEL SUR”

La vez que Mafalda estuvo en ¿Bariloche?

Aunque era habitual que junto con papá y mamá la niña pasara el período vacacional en balnearios de la costa bonaerense, una vez supo de los bosques, los lagos, el viento y la hermosura cordilleranos.

Aunque no hay menciones específicas a Bariloche, es muy posible que Mafalda pasara una de sus vacaciones por aquí cuando Quino decidió ambientar el descanso familiar en “los lagos del sur”. Es que antes de emprender el viaje, en una charla con la siempre quisquillosa Susanita, le comentó: “Mi mamá fue allá cuando se casó y dice que es muy lindo”. Esa tradición tal vez se perdió en el presente o tiene menos importancia que 60 años atrás, pero precisamente en la década de 1960 y después también, era un anhelo para los recién casados de las grandes ciudades pasar la Luna de Miel en la orilla sur del Nahuel Huapi. De todas maneras, el periplo de papá, mamá y Mafalda arrancó bastante más al norte. Todavía no estaba Guille, así que la serie de tiras debió publicarse antes de 1966.

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En efecto, la única mención puntual en el conjunto de historias refiere a Zapala, donde descendió del tren la niña con sus progenitores. El nombre de la ciudad neuquina aparece en el cartel ferroviario que señalizaba el fin del recorrido. Con gracia, Quino dejó constancia del intenso viento que caracteriza a esa zona de la geografía patagónica y puso en boca de la madre que, de ahí en más, el recorrido continuaría “en ómnibus” por la zona de los lagos.

Aunque desde entonces hasta hoy el deterioro ambiental no da respiros, hasta puede emocionar la primera observación de Mafalda, al requerirle su mamá una opinión: “¡Esto es tan hermoso, que los hombres se las van a ver en figurillas para echarlo a perder!” Frente a sus ojos, un paisaje lacustre con cerros cubiertos de bosque y unas flores que parecen amancay. Recuérdese que la historieta se publicaba en blanco y negro.

Veredicto profético.

Mientras la familia pasea por la calle de un poblado, llama su atención el paso de una yunta de bueyes que carga tres grandes rollizos. Su conductor usa una boina, pero no se ve el resto de su cuerpo porque, justamente, está detrás de los animales. Consta que vehículos de esa índole solían aventurarse por la avenida Bustillo hasta el centro de Bariloche provenientes de los kilómetros hasta fechas muy tardías. Sobre el fondo del dibujo una edificación dice: Hostería. La acción bien pudo tener lugar en las primeras cuadras del camino a Llao Llao, pero hay que admitir que también pudo desarrollarse en San Martín de los Andes o Villa La Angostura.

Después, Mafalda se conmueve ante la altura de unos árboles que muy probablemente fueran alerces por la manera en que el dibujante los reprodujo: casi rectos y con su copa en las alturas. ¿Puerto Blest? También podría tratarse del Parque Nacional Los Alerces, pero si se tiene en cuenta que la posición económica de los viajeros era más bien modesta, aunque perteneciente a la clase media, difícilmente se desplazarán tan al sur cuando el punto de partida fue Zapala.

Que se tratara de alerces parece verosímil al referirse Mafalda a “estos arbolazos”. Sin panfletear en absoluto, Quino retrató y en un punto anticipó uno de los problemas ambientales que atentan contra la integridad de los bosques andino-patagónicos: ante la mirada de la niña de la gran ciudad, una vaca deglute un pequeño renoval en el contexto de un bosque más bien cerrado. Vaya advertencia.

Las vacaciones lacustres de Mafalda y familia debieron concretarse en una época de paridad cambiaria favorable para extranjeros, porque al retornar del paseo por los grandes bosques en una embarcación lacustre, el resto de los excursionistas se expresa en inglés con una manera tan invasiva que la niña pide, dirigiéndose a sus progenitores: “¡Pronto, por favor! ¡Díganme lo más gauchesco que se les ocurra!”

Too many tourists on board.

Con su gorrito de lana, Mafalda también enfrenta un cartel de la Dirección de Parques Nacionales que fija: “Prohibido hacer fuego” y después, comienzan los preparativos para el siempre inoportuno retorno. Como seguramente sucedió en miles de casos, la niña propone quedarse a vivir en la zona porque “todo es tan lindo”. Mamá responde que hay que volver a la oficina, a la escuela y a las tareas hogareñas. Papá duda, pero, aunque con pesar, desecha enseguida el pensamiento.

En la última tira que alude a las vacaciones cordilleranas, Mafalda le muestra a Miguelito una foto en la que su amiga aparece diminuta “junto a esos árboles que te contaba”, aunque desafortunadamente, el pibe no comparte su entusiasmo. Después, la acción se muda a los preparativos para iniciar el ciclo lectivo. No puede saberse a ciencia cierta si la niña más trascendente de la historieta argentina estuvo en Bariloche, pero déjennos pensar que así fue. ¿No era hasta hace poco esta ciudad “la capital de los lagos del sur”?

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