COMO INTEGRANTE DE UN PROYECTO COLECTIVO
Artista no convencional de Bariloche expone en Buenos Aires
Junto con Paola Sferco y Horacio Occhi, Mercedes Schamber forma parte de Cabezudxs, experimento artístico que periódicamente da que hablar. Una obra suya se podrá apreciar hasta el 4 de septiembre en Buenos Aires.
Hay gente que, ante la retracción generalizada de la actividad cultural en el sector público, tiende a profundizar caminos de independencia. Parece ser el caso de Cabezudxs, el colectivo artístico que integra la barilochense Mercedes Schamber, junto con sus colegas Paola Sferco (Alta Gracia - Córdoba) y Horacio Occhi (Aluminé - Neuquén). Si algo caracteriza al terceto desde que se originó en 2016, es su vocación por relacionar expresión artística y naturaleza.
La “pieza de video” a la que titularon “Expedición al río” fue seleccionada para la primera edición del Proyecto Orbital. Hacia nuevas formas de conexión con la naturaleza”. Como resultado de esa iniciativa, a comienzos de agosto se inauguró en la Galería de arte ODA, de Buenos Aires, la muestra resultante del mismo nombre. El espacio queda en Paraná 759 – 1er piso.
Según la información que Mercedes compartió con el que firma, “Orbital es el resultado de la convocatoria nacional que se realizó en mayo, abierta a artistas de todas las disciplinas cuyas obras reflejen una sensibilidad hacia la búsqueda de nuevas formas de conexión con el entorno, tanto natural como cultural”. Oficiaron de jurados Florencia Battiti, Rodrigo Alonso y Daniel Fischer. El último tuvo mucha relación con el arte contemporáneo de Bariloche años atrás.
Es destacable que “para esta primera convocatoria se haya seleccionado a doce artistas provenientes de todo el país, cuyas poéticas reflejan una búsqueda hacia nuevas formas de hacer, conocer y sentir la vida en nuestro planeta”. Entre presencia tan reducida y selecta, están la vecina de Bariloche y sus compañeres. “De esta manera, Proyecto Orbital aspira a que, desde su dimensión sensorial, estas producciones artísticas actúen, quizá, como un régimen emancipatorio”, aventura la propuesta.
Cabezudxs surgió la primavera de aquel año en Patagonia. Desde entonces, sus integrantes “conforman un proyecto de autoría compartida” que se consagra a la “investigación, exploración, comunicación y producción artística. Sus experiencias son a partir de encuentros y convivencias donde se entrelazan en procesos creativos de juegos inventivos”, dice la semblanza. “Impulsados por una paranoia que los atraviesa, crean acciones descontroladas y absurdas”.
Como método, Schamber, Sferco y Occhi “se aventuran en expediciones livianos de equipaje”. Además, “su trabajo se desarrolla en espacios naturales y urbanos: se filman, hacen collages” o “videoinstalaciones”. En el contexto de esas búsquedas surgió “Expedición al río”, el trabajo que se expone en Buenos Aires. Es “una pieza que muestra a los cabezudos en un paisaje de verano, donde transita calmo un río amarillento, transparente y poderoso”.
En el trabajo aparecen dos personajes: Chimpa y Sensible. Mientras aquel curso de agua transcurre, “casi inmóvil, Chimpa, se subleva a la inmediatez e inutilidad del tiempo”. Si bien “Expedición al río” es obra del terceto, sumaron sus aportes Cuqui, Claudia Fontes, Caro Senmartin y Lola Rozandal. En tanto, para que pueda adentrarse en el concepto el público de Buenos Aires, el texto de sala lleva la firma de Florencia Battiti.
Su contribución arranca con interrogaciones: “¿Cómo recomponer el sentimiento de conexión con nuestro entorno? ¿De qué manera podemos sentirnos realmente parte de la naturaleza? El modo en que nos vinculamos con nuestro entorno natural responde fundamentalmente a un régimen visual establecido por el canon de la ciencia moderna para el cual la naturaleza se constituye como una alteridad, como lo opuesto a la cultura”, asevera Battiti.
En efecto, “este régimen visual, atravesado por la dualidad hombre-naturaleza, se sostiene a partir de un conjunto de normas filosóficas y morales, pero también de marcos perceptuales e interpretativos en los que se funda nuestra mirada sobre el entorno. Al igual que se manipula el territorio, por ejemplo, con fines extractivistas, se manipulan también las representaciones”, sostiene el argumento.
“Si se trata entonces, no sólo de modificar hábitos de vida y consumo sino, fundamentalmente, modificar nuestra sensibilidad en relación con nuestro entorno y hacia nosotros mismos, el arte asume un papel crucial dada su inagotable capacidad de re-educar (sic) nuestra sensibilidad y de descifrar posibilidades que no se conformen únicamente con lo probable -que solo nos permite ver lo que ya conocemos- sino que apunte a extender los límites de lo imaginable”. Es la senda que tomó hace años Cabezudxs.