LA COMPAÑÍA LAHUSEN FUNCIONÓ COMO “RED DE INFORMACIÓN” EN LA GUERRA
Agente nazi de contrainteligencia se instaló en Bariloche al término de la contienda
Fue vecino de un “agente confidencial” de Adolf Hitler, que a su vez lideraba una red de mujeres espías o colaboracionistas. Entre ellas, una figura decisiva de la historia argentina en el siglo XX.
Al término de la Segunda Guerra Mundial, una figura encumbrada de la contrainteligencia nazi en la Argentina se instaló en Bariloche y fue vecino de un “agente confidencial” del mismísimo Adolf Hitler. Durante la conflagración, las sucursales y estancias de la compañía Lahusen funcionaron como “red de información” y apoyo a la Alemania del III Reich, entre ellas, la Estancia San Ramón y la casa de comercio que trabajaba en el centro de la ciudad.
Echó luz sobre tales acontecimientos Cristian Pablo Müller en “La colonización del Nahuel Huapi. Patagonia argentina”, libro que publicó en 2017 por propia iniciativa. Agrimensor que se desempeñó en el ámbito público durante muchos años, Müller abordó trama tan reveladora al analizar los sucesivos cambios de mano que experimentó el afamado establecimiento rural vecino a Bariloche.
Para cumplir ese cometido se detuvo en cuestiones societarias. “La Sociedad Anónima de Industrias Rurales en el Río Negro fue creada por Lahusen & Cía. para administrar sus campos de cordillera dedicados a la producción de lana. La última había sido fundada en 1881 originada a partir de la firma Deetjen y Cía. comerciantes de lana”, introduce su texto. “A finales de la Primera Guerra Mundial Lahusen y Cía. se había convertido en una corporación líder en el comercio de lanas en Buenos Aires, sus principales accionistas eran: Carl Lahusen, Hermann Rodewald, G. Carl Lahusen, los tres de Bremen, y Christel Lahusen de Buenos Aires”, según rastreó.
No solo de fuentes argentinas se valió Müller para hilvanar su argumentación. “En 1946, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, se establece en Alemania la Office of Military Government United States (OMGUS) o Amt der Militärregierung für Deutschland (Oficina del Gobierno Militar para Alemania), que fue el gobierno de ocupación controlado por el ejército de los Estados Unidos”, explica la investigación. En funciones la administración estadounidense en el país vencido, “ambas sociedades -es decir Lahusen y su controlada- son investigadas por la participación de capitales alemanes en su conformación”.
Es que “el gobierno hubiera tomado posesión si se demostraba que la empresa era mayoritariamente propiedad de alemanes residentes en Alemania”, explica el escrito del agrimensor barilochense. “El resultado de la investigación arroja que el 21,57 por ciento del capital de Lahusen es propiedad de alemanes y un 13,05 por ciento corresponde a la porción del entonces fallecido Christel Lahusen, heredado por residentes en Alemania”.
Sin embargo, “estos declararon que habían vendido su parte, aunque no habían recibido el dinero y que este aún estaba depositado en la Sociedad Anónima de Industrias Rurales en el Río Negro”. Müller cita como fuente archivos desclasificados de la OMGUS. En otra de sus consultas, encontró que “Patrick Burnside cuenta en su libro El escape de Hitler que Wilhelm Canaris armó su red de información durante la Segunda Guerra Mundial, apoyado en las sucursales y estancias de la firma Lahusen”.
El aludido fue una figura encumbrada en la Marina de Guerra alemana durante la Segunda Guerra Mundial, jefe de su Inteligencia. Durante la Primera Guerra Mundial, derrotada la flota que integraba en aguas chilenas, buscó refugio en el país vecino, cruzó la cordillera en cercanías de esta ciudad y luego, pudo volver a Alemania. “Canaris había conocido a Lahusen, en Bariloche, durante su huida en 1915 mientras estuvo alojado en San Ramón. Cuando la Treuhand (una suerte de fideicomiso) le vende esta estancia a Lahusen, Canaris se encontraba justamente en la Argentina”, detectó Müller.
No solo entre los aliados había generado sospechas la compañía Lahusen. “La firma había sido denunciada en la Cámara de Diputados por el diputado socialista Enrique Dickman como parte del proyecto de recolección de información sobre la Patagonia, un supuesto plan de anexión de este territorio por Alemania, lo cual fue un fraude organizado por una coalición antigermánica”, desestima la investigación.
Después de conocer la zona décadas antes como fugitivo, “Canaris, el ahora almirante y jefe de servicio de contrainteligencia naval, la Abwehr, reedita a mediados de los años 20 el Ettapendiest (red de suministros navales) que funcionará en la Segunda Guerra Mundial. Para ello enviará a Dietrich Niebuhr a Argentina como administrador residente de la contrainteligencia militar conjunto para la región y a este se reportará el representante local de la empresa naviera Norddeutscher Lloyd de Bremen, Thilo Mertens, un veterano de la marina de guerra que sería el encargado de establecer las bases de reaprovisionamiento en la Argentina”.
Sucedió que “luego de la guerra, Martens se convertiría en uno de los hombres más ricos de la comunidad alemana en Argentina y se establecería en S. C. de Bariloche. Su condición de ciudadano argentino le evitará ser capturado por los aliados. El vecino de Martens en Bariloche fue el famoso Ludwig Freude, líder de la comunidad alemana y agente confidencial de Hitler en la Argentina”, revela la contribución de Müller.
El agente del mandamás nazi “era propietario de la Compañía General de Construcciones, empresa que se había visto favorecida en numerosas oportunidades por los contratos con el estado en los años 40, luego del golpe militar de 1943. Freude lideraba además el grupo de mujeres argentinas espías/colaboracionistas”. Según el autor, el documento de la OMGUS las denominaba dummies y entre ellas figuraba nada menos que Eva Duarte, quien más tarde se casaría con Juan Domingo Perón, trama espeluznante, aunque ya exceda a Bariloche.