EN BARILOCHE NO QUIEREN SABER NADA
Cerrada oposición librera a la desregulación que planea Sturzenegger
El nuevo ministro reflotó la idea de derogar la Ley 25.542 que establece la vigencia del Precio Uniforme de Venta al Público. Si prospera, será en favor de los gigantes del mercado electrónico y las grandes cadenas, en desmedro de las pequeñas y medianas librerías.
Si las multinacionales del comercio electrónico profundizaran su presencia en el ámbito del libro, librerías de Bariloche deberían cerrar o se verían reducidas a su mínima expresión, alertó una de las libreras de esta ciudad. La preocupante perspectiva se abrió al reanudar el gobierno nacional su ofensiva contra la Ley 25.542 que establece el Precio Uniforme de Venta al Público (PVP). La desregulación que hipotéticamente se propone, favorecería a las grandes cadenas y a otros grandes actores ajenos al mundo editorial.
“La idea de que sin la ley los libros van a ser más baratos, redundando en un beneficio para los lectores, es totalmente falsa”, cuestionó Gianina “Tani” Covezzi, impulsora de la joven librería La Sede. “Así lo prueba lo sucedido en países como Gran Bretaña, donde la ley fue abolida y después de un breve período los libros subieron por sobre su precio anterior. Dejar todo en manos de unos pocos, que quieren hacer negocios, nunca fue una buena idea”, señaló.
La propuesta del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, no tiene que ver con el “altruismo. Acá no hay un gobierno queriendo mejorar el precio y el acceso a los libros, sino un grupo de empresarios amigos pidiendo que se les despeje la cancha para hacer negocios y en el camino arrasar con todo”, cuestionó la librera. “¿Cuál es sino la finalidad de derogar una ley que funciona, acá y en muchos países del mundo, que genera empleo en distintos sectores vinculados al libro, que hace posible la existencia de un ecosistema del libro rico y plural como el nuestro? Es ignorancia, es salvajismo, es revanchismo, es desconocimiento y es odio”, lanzó.
El panorama sería desolador de prosperar los planes gubernamentales. “Cuando esta ley no exista y los supermercados, las cadenas de librerías que parecen supermercados y Mercado Libre se lleven puestas a las librerías independientes, ¿quién va a estar ahí para recomendarte con pasión lo último de tu editorial favorita? No tengo nada en contra de que esas cadenas existan, pero que no lo hagan a costa de destruir todo lo demás. Mantengamos la ley, y convivamos todos, cada uno con su nicho”, exhortó.
Concretamente, “no puedo imaginar en qué me beneficiaría tener que dedicar parte de mi tiempo a estudiar el mercado que me rodea y pensar a qué precio poner cada libro. Prefiero usar ese tiempo en pensar propuestas de calidad para la comunidad lectora que asiste a mi librería. El precio que ponen los editores, que a duras penas los mantiene funcionando en este contexto inflacionario, me parece suficiente. Menos implica no poder subsistir, más implica que un objeto que ya de por sí está caro, como todo en la vida, sea casi inaccesible”.
Además, “no me interesa ganar clientes porque vendo más barato que otras librerías, me gusta pensar en una comunidad de librerías, cada una con su estilo, su catálogo y sus propuestas, juntas creando una comunidad lectora cada vez más rica”. En cambio, “sí me perjudicaría si Mercado Libre el día de mañana, vende los mismos libros que yo con un 20, 30 o 40 por ciento de descuento. Mi librería desaparecería y el local que alquilo pasaría a ser un depósito, un simple punto de retiro, y todo intercambio humano, toda fricción de ideas, se vería abolida”, anticipó.
“De todas formas, no creo que las editoriales que hicieron de la Argentina un país de grandes autoras y autores entren en ese juego. Creo en el poder de fortalecer las alianzas entre los diferentes actores del ecosistema del libro que no dejen a los grupos económicos arrasar con la cultura”. De hecho, directivos del poderoso Grupo Planeta, hicieron conocer su oposición a la derogación de la norma.
Librería Cultura trabaja hace 40 años en Bariloche y El Cordillerano también la consultó durante el verano último, cuando el propio presidente había anunciado su intención de derogar la ley que protege la actividad librera. “Es prácticamente lo mismo que te dije la otra vez”, señaló Delia Vera. “Para las librerías independientes siempre va a ser perjudicial frente a las grandes cadenas. Tengamos confianza en que realidad no salga. En realidad, estamos en una Argentina que está lamentablemente a la deriva y con muchas incertidumbres”, señaló.
La novedad entre enero pasado y julio es que ya se instaló en la ciudad una sucursal de una gran cadena y, además, perturbadoramente cerca del local de Cultura. “Nosotros seguimos apostando a la trayectoria, a la confianza, al servicio y todo que uno puede ofrecer hacia la gente de Bariloche y la gente que nos visita. Seguimos apostando a lo que siempre hicimos, no estamos sintiendo otra sensación”, resaltó la librera.
Ante los nuevos vecinos “ponemos todo nuestro empeño, nuestro personal, nuestra atención y seguramente, mejoraremos las cosas que tengamos que mejorar, porque siempre hay cosas para mejorar”, compartió. “Las situaciones de incertidumbre que se viven en estos momentos en todo el territorio son generalizadas, pero los grandes capitales son siempre los que tienen más posibilidades”, destacó Delia, toda una vida con los libros.