2024-07-21

VISITA IMPERIAL EN BARILOCHE

Recordamos el día en el que el sha de Irán se accidentó en el Cerro Catedral

A mediados de los 60, la pareja que integraban Reza Pahleví y Fara Diba formaba parte de la farándula internacional. Además de esquiar, disfrutaron de un asado en la estancia El Cóndor, también un tanto accidentado.

Antes de que triunfara la Revolución Islámica en 1979, gobernó Irán la dinastía Pahlaví. El último de sus integrantes en el poder, Mohammed Reza Pahleví, concretó una visita oficial a la Argentina en 1965 junto con su compañera, la célebre Farah Diba. Más allá de consideración política alguna, la pareja integraba el selecto círculo del jet set internacional. Cuando en junio de ese año visitaron Bariloche, todas las miradas se detuvieron en sus movimientos.

Lee también: El Nahuel Huapi, lugar de “destierros dorados” para presidentes depuestos

Reconstruyó muy brevemente la visita Juan Martín Biedma en “Crónica histórica del lago Nahuel Huapi” (Editorial Caleuche-2003) y al parecer, la imagen del elegante monarca no quedó muy bien parada. Si bien en Irán se esquía y en 16 de sus provincias hay resorts, pareciera que las pistas del Catedral fueron demasiado para el emperador, porque no terminó de buena manera su intento de descenso.

“El atractivo de las bellezas naturales y motivos que se relacionan con el comercio del petróleo motivaron el viaje del emperador de Irán, el sha Reza Pahlevi y de su atractiva esposa Farah Diba en junio de 1965 a la Patagonia”, establece el relato del investigador. Curiosamente, “se alojaron en el Hotel Tunquelén”, donde dos años antes había estado preso el expresidente Arturo Frondizi.

Los ilustres visitantes “esquiaron en el cerro Catedral con poca suerte para el Sha, que por poco ducho tuvo una rodada”. Como contrapartida, “el impecable descenso de la emperatriz, notablemente menor que su esposo, 27 años frente a 46, salvó el honor de la imperial pareja”, consideró Biedma. En efecto, el primero había nacido en 1919 y su excompañera en 1938. Mientras el emperador despuesto murió en 1980 en Egipto, su viuda todavía vive en Connecticut (Estados Unidos).

Aliado a las potencias occidentales y de formación europea, Pahlevi caracterizó a su gobierno por el boato y los derroches de riqueza en la corte, mientras las grandes mayorías del pueblo iraní sufrían pobreza. El alineamiento con Estados Unidos y Gran Bretaña junto con las desigualdades, entre otras variables, funcionaron como caldo de cultivo para el surgimiento de los ayatolas y su propio régimen.

Pero el porrazo en el centro de deportes invernales no fue el único contratiempo que tuvo que afrontar la sofisticada pareja a su paso por Bariloche. “La comidilla del momento fue el asado criollo de la estancia El Cóndor, en un frío galpón de esquila, que con notable buen humor, compartieron con Facundo Suárez, presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales”, consigna también el racconto que legó Biedma.

Farah Diba fue noticia apenas unos días atrás, cuando una revista que se consagra a ventilar asuntos de la farándula informó que se rodarán dos producciones audiovisuales sobre su persona. “Me interesa que se cuente mi historia a través de un documental y un proyecto con guion, pero quiero que vayan más allá. Quiero mostrar qué es Irán y quiénes son los iraníes. Quiero que hablen de mi país, especialmente de su historia y cultura, que son muy importantes para mí”, destacó la mujer, de 85 años en la actualidad.

Cuando Farah conoció a Reza Pahleví, él monarca aún no tenía hijos varones (era la tercera vez que se casaba). Y se sabe, para la lógica de las monarquías, no contar con descendencia masculina es un problema. Se vieron por primera vez en 1958, en la embajada iraní en Francia, durante una visita oficial del gobernante a ese país. El segundo encuentro fue en la casa parisina de una princesa iraní y poco tiempo después, el mandamás iraní pidió casamiento. Por entonces, Farah era una joven estudiante de Arquitectura

La boda se celebró en diciembre de 1959, cuando ella contaba con apenas 19 años. Los fastos de la boda impactaron al público que se interesa por cuestiones de esta índole y su espectacular traje de novia fue diseñado por Yves Saint Laurent para Dior. Incluía bordados con hilos de plata, perlas y motivos persas. La corona del Sha tenía 3.380 piedras preciosas. La de Farah era de platino, con diamantes y piedras preciosas. Poco después de aquella caída y del asado en El Cóndor, “se despedían de la región de los lagos rumbo a Comodoro Rivadavia”.

Te puede interesar