2024-07-15

REAPARECIÓ EL TÉRMINO ANTE LOS DISTURBIOS EN LA COPA AMÉRICA

¿Todos los estadounidenses son yanquis?

Fuerzas de seguridad apalearon hinchas argentinos y colombianos. Para protestar, en redes y relatos se valieron del adjetivo que tiene connotaciones despectivas, tanto fuera como dentro de Estados Unidos.

Los efectivos policiales que reprimieron a centenares de hinchas antes de que comenzara la final de la Copa América no respondían al estereotipo del WASP (blanco, anglosajón y protestante por sus siglas en inglés), pero la reacción en redes sociales y memes no se hizo esperar: se acusó a los yanquis de organizar golpes de Estado, pero ser incapaces ante un partido de fútbol; de entender de béisbol, pero nada del deporte más popular; de menospreciar la final porque los finalistas eran latinos y otras acusaciones de índole similar. Pero ¿todos en Estados Unidos se asumen yanquis? ¿De dónde proviene el término que hoy tiene claras connotaciones peyorativas?

Inicialmente el gentilicio se utilizó para designar a los colonos de Nueva Inglaterra, en el extremo noreste del país. Al parecer, proviene del neerlandés (holandés), porque por entonces, las zonas que hoy comprenden Nueva York, Nueva Jersey y Delaware, eran sitios de colonización neerlandesa, aunque los recién llegados de ambos orígenes interactuaban continuamente. La teoría que se considera más plausible afirma que vendría de Janneke, a su vez, una apócope de dos nombres neerlandeses muy comunes: Jan y Kee. Si bien tiene connotaciones burlonas, no está claro quién se burlaba de quién al generalizarse su uso a partir del siglo XVII.

Entonces, los primeros yanquis tuvieron mucho que ver con los colonos británicos que la historia estadounidense denomina Padres Peregrinos, es decir, los puritanos. Son los que arribaron con el célebre “Mayflower” en 1620 y que, desde fechas muy tempranas, implementaron sistemas de educación pública y gratuita para los niños, aunque con fuerte impronta religiosa.

En inglés, el primer registro de la palabra se encuentra en la canción “Yankee Doodle” (la segunda palabra significa garabato), que escribieron los británicos para burlarse de los colonos que ya eran nativos de Nueva Inglaterra. Durante la revolución de 1776, los futuros estadounidenses que se sublevaron contra Londres se apropiaron del tema y, con el tiempo, se convirtió en un himno de identificación. Hoy es una de las canciones “oficiales” de Connecticut.

También se llama “dialecto yanqui” a la versión del inglés que es propia de Nueva Inglaterra, pero es inevitable asociar el contenido despectivo del adjetivo con la Guerra de Secesión (1861-1865). Inclusive en la actualidad, en el sur estadounidense se llama yanquis a los norteños con un dejo de desprecio. Aunque hubo razones de matriz económica, se asume que las diferencias que condujeron a tantas muertas tuvieron que ver con la abolición de la esclavitud o su continuidad.

Por entonces, conformaban el país 34 estados. En febrero de aquel año, siete de los que se ubican en el sur declararon su secesión para conformar la Confederación. Luego, se sumaron cuatro más. El gobierno de Abraham Lincoln desconoció el pronunciamiento y los estados que permanecieron leales a Estados Unidos se autodenominaron la Unión. Yanquis a ojos de los sureños. El primer hecho de armas fue un ataque de los confederados a Fort Sumter, en Carolina del Sur. Como se sabe, el pleito terminó con la victoria de los norteños.

El escritor Elwyn Brooks White echó luz con un notable espíritu de síntesis al asunto, y también con una cuota de humor: “Para los extranjeros, un yanqui es un estadounidense. Para los estadounidenses, un yanqui es un norteño. Para un norteño, un yanqui es alguien del este. Para alguien del este, un yanqui es alguien de Nueva Inglaterra. Para alguien de Nueva Inglaterra, un yanqui es un vermonteño (sic). Y en Vermont, un yanqui es alguien que come pastel para el desayuno”. Justamente, el estado en cuestión queda en el noreste del país.

Claro que en América del Sur y del Centro, la utilización del vocablo implica cierto antiimperialismo, dada la dilatada historia intervencionista estadounidense en la política interna de decenas de países. Es más bien ese pasado (¿?) no tan lejano el que inspiró a las publicaciones del domingo, mientras las fuerzas de seguridad apaleaban a hinchas de Colombia y la Argentina en la antesala de la final de la Copa América. Sucedió en Miami, la ciudad que, tal vez, sea la menos yanqui de Estados Unidos.

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