2024-07-11

CUANDO MONTAÑA Y FOTOGRAFÍA SE UNEN, LAS SALAS SE COLMAN

Sofía Mejía Llamas comparte una mirada sobrecogedora de “La vuelta al Hielo”

La fotógrafa inauguró una muestra que podrá visitarse hasta fines de agosto, con imágenes de la travesía que caminantes avezados practican sobre el Hielo Continental (Santa Cruz). La apertura fue multitudinaria.

Los 7 grados bajo cero que marcó el termómetro al día siguiente de su presentación tal vez sirvieran para graficar pálidamente las extremas condiciones en las que Sofía Mejía Llamas logró las imágenes que integran “La vuelta al Hielo”. Así se denomina la exposición que inauguró en la noche del martes último en Vertiente – Café con Ideas, ante una cantidad sorprendente de público. Incluso hubo gente que tuvo que seguir sus palabras desde afuera.

La joven fotógrafa acusó recibo de tanta convocatoria y arrancó la pequeña charla que había preparado para explicar su trabajo visiblemente emocionada. Las 10 imágenes que seleccionó para conformar la muestra permanecerán expuestas hasta fines de agosto, pero durante la inauguración la expositora se valió de una gran pantalla adicional para contar pormenores de su experiencia.

Además de servir para denominación de la muestra, en el léxico del montañismo se conoce familiarmente como La vuelta al Hielo Continental a la expedición que se practica sobre esa masa inverosímil de blanquitud infinita y temperaturas polares, con la localidad de El Chaltén como punto de partida y llegada. La duración del periplo puede variar, según la intención inicial de los excursionistas, pero también, a raíz de las inestabilidades climáticas.


Para abrazarse hay que dejar de lado un tanto las redes sociales. (Foto: Facundo Pardo)

Sofía confió que, ante su inquietud, casi que se coló en una travesía que un amigo suyo guía de montaña, tenía pactada con unos caminantes santafesinos. Al confirmarse su designio, tuvo que apurar su entrenamiento porque era menester no entorpecer la marcha del grupo, cuyos integrantes se venían preparando hacía tiempo para tan desusada caminata. El anhelo de la fotógrafa se cumplió en noviembre de 2022.

Las imágenes que eligió para compartir con el público se detienen en la inmensidad de esos parajes, frente a los cuales la figura humana alcanza una dimensión minúscula. Las siluetas de los caminantes apenas si interrumpen las interminables planicies blancas en unas, las formaciones rocosas emergen del océano de hielo en otras o el refugio revela su amigable fragilidad en otras.

Obtener fotos en condiciones encierra sus dificultades, según reveló Sofía. Para manipular el equipo se valió de una compleja combinación de guantes y lana, en orden a evitar que el movimiento de sus dedos se entorpeciera o inclusive, males peores. Inicialmente, se desprendía momentáneamente de las antiparras para enfocar, pero luego, adquirió cancha y confianza en su cámara mediante, gatilló sin desembarazarse de la protección.


Con Helen y Lorraine, las anfitrionas de Vertiente. (Foto: Facundo Pardo)

“Para ustedes, ¿qué es una foto?”, inquirió la expositora, para tornar todavía más informal su alocución. Después de escuchar algunos de las respuestas, puso énfasis en la subjetividad del recorte que implica cada una. El contraste entre el color chillón de las cuerdas típicas del andinismo y el medio blanquecino circundante tal vez represente de buena manera esa búsqueda personal, en un contexto donde todo sería fotografiable.

Sofía confió que se perdió muchos registros. Preocupada por no enlentecer la marcha, prefirió no desplegar su equipamiento para lograrlos, pero quedaron en su memoria. También compartió algunas situaciones propias de tamañas aventuras: tener que derretir nieve para obtener agua que sirva para cocinar o más bien, hidratar la comida deshidrata que en general, se ingiera en circunstancias de esta índole para aligerar el peso de las mochilas.

A pesar de la minuciosa planificación, no faltó el imponderable. En unos de los campamentos no quedó margen para tender la carpa que habitaban el guía y la fotógrafa y aunque suene inverosímil, decidieron vivaquear, es decir, pernoctar a la intemperie, aunque con la protección de un pequeño alero. Fue el momento que eligió para desencadenarse una tormenta que primero, se manifestó en forma de lluvia. Resultado: el agua entró al que iba a ser sitio de descanso y digamos que los viajeros, no pasaron la mejor noche de su vida. Claro que, vista a la distancia, es otra anécdota.


Una de las obras expuestas. (Foto: Facundo Pardo)

Quizá llame la atención dada su edad, pero Sofía cuestionó con énfasis el predomino de las redes sociales en la vida cotidiana a la hora de querer comunicar e inclusive, no se mostró muy amiga de la permanente publicación de fotos y más fotos. Como contrapartida, realzó la importancia de exponer, de elegir qué decir a través de las imágenes y de tomarse tiempo para en un punto, revisitar experiencia tan sustantiva como “La vuelta al Hielo”.

Sobre el cierre de la inauguración, aportó su cuota musical Nico Simari, que también trabaja como guía y no hace tanto dio a conocer su álbum más reciente: “En cada montaña”. Melodías y letras del todo coherentes con el espíritu de la exposición. En definitiva, no hace falta considerarse avezado montañista para admirar las fotos de Mejía Llamas. El silencio no sólo puede oírse, también verse.

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