2024-07-09

JOSÉ MARÍA SERRANO ERA DIPUTADO POR CHARCAS

Al Acta de la Independencia la redactó un representante de una provincia hoy boliviana

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Correspondió que Pedro Medrano, diputado por Buenos Aires y primer presidente del cónclave, hiciera añadir “y de toda otra dominación extranjera” a la declaración original.

El Congreso que se instaló en Tucumán inició sus deliberaciones el 23 de marzo de 1816 con Pedro Medrano como presidente provisional. Tomó el juramente de práctica y los diputados se comprometieron a conservar y defender la religión católica, apostólica y romana, además de promover por todos los medios la integridad territorial de las Provincias Unidas contra cualquier invasión extranjera. El enemigo realista estaba en Tarija y amenazaba ingresar por la Quebrada de Humahuaca.

Los que pusieron en marcha el cónclave fueron Juan José Paso, Antonio Sáenz, José Darregueira, Cayetano Rodríguez y el propio Medrano, representantes de Buenos Aires; Pedro Aráoz y José Ignacio Thames, de Tucumán; Juan Martín de Pueyrredón representó a San Luis; Manuel Antonio Acevedo y José Colombres hicieron otro tanto en nombre de Catamarca y La Rioja se representó a través de Pedro Castro Barros.

Las opiniones de Mendoza las defendieron Tomás Godoy Cruz y Juan Maza; sus vecinos de San Juan enviaron en su nombre a Narciso Laprida y Justo Santa María de Oro. En tanto, Chichas se hizo presente a través de José Pacheco de Melo; mientras que Charcas se hizo oír a través de José María Serrano y José Severo Malabia. Por Córdoba hablaron Eduardo Pérez Bulnes y José Antonio Cabrera.

El diputado de Mizque fue Pedro Ignacio de Rivera y más tarde, se sumaron los diputados por Santiago del Estero y Salta: Pedro Gallo y Pedro Uriarte por la primera; y José Ignacio Gorriti y Mariano Boedo por la segunda. Como puedo advertirse, formaron parte de las jornadas históricas representantes de provincias que hoy no forman parte de la República Argentina y no estuvieron presentes las del Litoral enfrentado con Buenos Aires.

Dos meses y semanas más tarde, el acta de la declaración se redactó así: “en la benemérita y muy digna ciudad de San Miguel de Tucumán, a nueve días del mes de julio de 1816, terminada la sesión ordinaria, el Congreso de las Provincias Unidas continuó sus anteriores discusiones sobre el grande, augusto y sagrado objeto de la independencia de los pueblos que lo forman. Era universal, constante y decidido el clamor del territorio entero por su emancipación solemne de poder despótico de los reyes de España”.

Conscientes de la dilación en la que habían incurrido, el acta consigna que “los representantes, sin embargo, consagraron a tan arduo asunto toda la profundidad de sus talentos, la rectitud de sus intenciones e interés que demanda la sanción de la suerte suya, la de los pueblos representados y de la toda posteridad. A su término fueron preguntados: ¿si querían que las Provincias de la Unión fuesen una nación libre e independiente de los Reyes de España y su Metrópoli? Aclamaron primero, llenos de santo ardor de la justicia y, uno a uno, sucesivamente, reiteraron su unánime y espontáneo voto por la independencia del país, fijando en su virtud la determinación siguiente”.

A continuación, sigue la declaración: “Nos, los Representantes de las Provincias Unidas de Sud América, reunidos en Congreso General, invocando al Eterno que preside el Universo, en el nombre y por la autoridad de los pueblos que representamos, protestando al cielo, a las naciones y hombres todos del globo la justicia que regla nuestros votos, declaramos solemnemente a la faz de la tierra que es voluntad unánime e indubitable de estas Provincias romper los violentos vínculos que las ligaban a los Reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojadas, e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesos y metrópolis. Quedan en consecuencia, de hecho y derecho, con amplio y pleno poder para darse las formas que exija la justicia e impere el cúmulo de sus actuales circunstancias. Todas y cada una de ellas así lo publican, declaran y ratifican, comprometiéndose por nuestro medio al cumplimiento y sostén de esta voluntad, bajo el seguro y garantía de sus vidas, haberes y fama”.

En el acta hay dos párrafos más que son de forma, pero el texto original debió modificarse 10 días después a instancias del diputado Pedro Medrano, para añadir después de “sus sucesores y metrópoli”, “y de toda otra dominación extranjera”. Menos mal que se dio cuenta… Redactó el texto que quedó en la historia el diputado José María Serrano, quien representó a una provincia que hoy es parte de Bolivia. El 25 de julio el mismo cuerpo adoptó la bandera de Manuel Belgrano como insignia de la flamante nación.

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