2024-06-24

“APRENDER A ESTUDIAR” SIEMPRE ES UN DESAFÍO

No hay recetas infalibles, pero Gabriela Fernández Panizza pone a disposición valiosas herramientas

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Con décadas de trayectoria en distintos niveles y ámbitos de la educación, la especialista barilochense acaba de publicar un nuevo libro a través de una editorial de trascendencia nacional.

Por más promesas que se hagan desde páginas supuestamente especializadas o redes sociales, no hay recetas infalibles a la hora de estudiar. Más bien existen “herramientas” que se deben utilizar “criteriosamente” según qué variedad de conocimiento se aspira a acceder. Es una de las apreciaciones que pueden encontrarse en “Aprender a estudiar” (El Ateneo), el flamante libro que acaba de publicar Gabriela Fernández Panizza.

Vecina de Bariloche hace tantísimos años, la autora es profesora para la Enseñanza Primaria y licencianda en Educación. Se desempeñó como maestra en escuelas rurales y urbanas, tanto de gestión estatal como privada durante aproximadamente 20 años. Después accedió a cargos de dirección durante otra década. También fue investigadora en Nivel Superior, capacitadora y en el presente es asesora pedagógica, además de escritora de libros sobre la temática.

Cuando con algún candor El Cordillerano solicito “dos o tres “recetas para aprender a estudiar”, la especialista advirtió que “las técnicas de estudio no se presentan como recetas infalibles porque no lo son”. Se trata más bien de “herramientas que, utilizadas criteriosamente, pueden colaborar en el abordaje de esta actividad compleja que es estudiar”. La tarea “se realiza en etapas: recolectar los datos, organizarlos para comprenderlos y comunicar lo que aprendimos”, reseñó.

Gabriela plantea que “conocerlas y aprender cuándo, cómo y para qué usar cada una puede ayudar a elaborar una relación más organizada, autónoma y placentera con el conocimiento”. Además, “su uso colabora con la obtención de mejores resultados y como consecuencia, de una visión más positiva de las propias capacidades y una mayor autoestima”, resaltó. También compara tales herramientas con “los trucos que ponemos en práctica al jugar, por ejemplo, empezar ubicando las fichas de los bordes o agruparlas por color cuando armamos un rompecabezas”.

Hay que reconocer que “estudiar es un trabajo porque supone realizar el esfuerzo de tratar de comprender un nuevo conocimiento en el que ponemos en práctica ciertas habilidades cognitivas”, entre ellas, “observar, clasificar” u “ordenar”. También entran en juego facetas “emocionales”, como “la motivación y la perseverancia”, además de otras. La labor además involucra destrezas “metacognitivas”, tales como “tomar conciencia del propio proceso de aprendizaje”, sumó Gabriela.

Estudiar se complejiza más “si lo hacemos en grupo” porque en ese caso, entran en juego habilidades “sociales”, como la “comunicación efectiva, la escucha activa y la flexibilidad”, indicó la autora. En las primeras páginas de su libro enfatiza “la importancia de prestar atención, ejercitar la memoria, organizar la información y establecer relaciones”. Además, hay reflexiones “sobre la forma en la que las emociones pueden impactar en nuestro rendimiento y cómo hacer para lidiar con ellas”.

Para Fernández Panizza es importante “tomar conciencia sobre nuestro propio estilo de aprendizaje para sacarle el jugo, entre comillas, a nuestras capacidades y qué habilidades son necesarias para estudiar en grupo”. Hay además otros condimentos: “¿por qué es importante preparar el lugar para estudiar?” El libro analiza “cómo impacta el espacio y su organización en nuestra capacidad para concentrarnos, la utilidad de establecer rutinas y cómo desarrollar un método de estudio propio”, destacó la investigadora.

En “Aprender a estudiar” la mirada se extiende en las técnicas, organizadas en los tres grupos antes mencionados, cada una con su descripción y su sentido y una actividad para practicarla. Cada una de estas actividades tiene su solución desarrollada al final del libro que, además, actúa como un modelo que los estudiantes pueden utilizar para autoevaluar su desempeño”, anticipó su autora.

Gabriela está atenta a realidades contemporáneas: “hoy en día acudimos también a las fuentes audiovisuales, por eso en otro capítulo nos sumergimos en el ciber espacio, que requiere otro tipo de técnicas, como, por ejemplo, cómo reconocer fuentes confiables y poder diferenciarlas de noticias o informaciones falsas, cómo usar el cuadro de diálogo o cómo explorar una página web sin perdernos. También planteamos cómo obtener información de podcasts y videos”, destacó.

“Al finalizar, incluyo un capítulo acerca de cómo prepararse para las evaluaciones, cómo impactan los factores emocionales y qué estrategias podemos usar para, además de saber el tema, nos aporten seguridad al ser evaluados”, redondeó la autora. Una contribución destacable y no sólo para transitar por aulas o claustros, porque estudiar, casi que se estudia toda la vida.

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