GABRIELA FERNÁNDEZ PANIZZA ACABA DE PUBLICAR “APRENDER A ESTUDIAR”
Sobre “técnicas de estudio” hay “miles o millones de páginas todas iguales”
Docente y directiva con décadas de trayectoria en Bariloche, editó su contribución El Ateneo. La autora advierte que no sólo en la escuela se estudia, sino más bien toda la vida.
¿Cada vez se estudia menos o más bien, las formas de estudiar cambiaron sustancialmente? En todo caso, ¿cómo se puede estudiar si el libro está en retirada y deja espacio a pantallas, Zoom y otras plataformas? ¿Se puede teorizar y reflexionar al respecto? El libro más reciente de Gabriela Fernández Panizza implica en sí mismo una respuesta afirmativa: se titula “Aprender a estudiar” (El Ateneo) y salió de imprenta hace un par de semanas.
De larga trayectoria en la educación de Bariloche, tanto pública como privada, la autora adelantó pormenores en intercambio con El Cordillerano. “Me parece que lo que aporta el libro es un contexto para las técnicas de estudio que le da sentido a la actividad de estudiar y a las técnicas como herramientas que puede usar el sujeto que quiere aprender algo”, introdujo la especialista.
Su experiencia indica que hay que tomar precauciones. “Antes de ponerme a escribir busqué en las redes todo lo que estuviera publicado en relación con técnicas de estudio y lo que encontré fueron miles o millones de páginas todas iguales”, alertó. Esos contenidos se limitan a una “descripción de las técnicas y nada más, con información fragmentada y una concepción mecanicista”, señaló Gabriela.
Ante esa realidad, “me pregunté qué necesitan saber los chicos y las chicas cuando los profes les decimos estudien para mañana”, inquirió. “¿Qué tipo de actividades tienen que realizar para que el tiempo de estudio les resulte eficaz y, eventualmente, placentero? Las personas necesitamos comprender cuál es el sentido de lo que hacemos para poder direccionar nuestras decisiones y sostener el esfuerzo. En el estudio también”, subrayó. Así las cosas, “el libro aporta este contexto necesario para que el estudio sea una actividad que tenga sentido para los sujetos, más relacionada con aprender que con aprobar”, completó.
El Cordillerano: - Pareciera que en la actualidad -al menos a nivel escolar- se estudia bastante menos que dos o tres décadas atrás…
Gabriela Fernández Panizza: -No sé si se estudia menos, yo creo que se estudia distinto. Se lee distinto, además del libro en papel ahora leemos en pantallas, leemos imágenes, el texto se convirtió en hipertexto, hemos desarrollado otras habilidades y, por ejemplo, hoy es más importante poder diferenciar lo que no sirve, no es relevante, nos distrae, de lo que estamos buscando. En el libro (el suyo) se analizan estos distintos soportes y se aportan claves de lectura para poder incorporarlos. Desde la escuela tenemos el deber de acompañar estos cambios y de usarlos a favor del aprendizaje. “Aprender a estudiar” es un libro para que los estudiantes, acompañados por sus familias y sus profesores, puedan desarrollar estrategias y hábitos de aprendizaje autónomo.
EC: - ¿Qué se puede precisar sobre su contenido?
Gabriela: - Está pensado para que puedan tomar decisiones, por ejemplo, qué técnica usar en función del tipo de contenido que tienen que abordar y de la consigna que orienta cómo abordarlo, que es, en definitiva, lo que define qué aspecto de ese contenido espera ver desarrollado el docente. Las técnicas se incluyen y desarrollan. Cada capítulo está encabezado por una pregunta que se responde en su desarrollo, comenzando por qué es estudiar y cómo usar las técnicas de estudio.
Por otro lado, la autora resaltó que “si bien cuando hablamos de estudiar pensamos en la escuela, estudiar es algo que hacemos en distintos ámbitos a lo largo de nuestra vida y con diferentes propósitos: estudiamos el funcionamiento de una máquina para poder usarla o el truco de un juego para ganar más puntos. En estos casos, estudiamos cuando queremos aprender algo, nos mueve la curiosidad y el deseo de resolver algún problema que nos resulta significativo”, resaltó.
Desde esa perspectiva, “el libro propone recuperar este sentido personal, basado en el deseo de aprender, por medio de preguntas metacognitivas, es decir, preguntas que nos llevan a tomar conciencia de los procesos que realizamos cuando estamos aprendiendo algo que nos motiva, por ejemplo: ¿qué conocimiento o habilidad aprendiste últimamente por tu cuenta? ¿Para qué te sirvió? O de aquello que nos resulta más difícil porque no entendemos muy bien el tema o no sabemos de qué manera procesar la información que tenemos: ¿cuáles son los contenidos que más te cuesta estudiar? ¿Por qué?”, inquiere la publicación. Así las cosas, “Aprender a estudiar” no tiene al aula como único destino.