¿A PARTIR DE CUÁNDO SE OFICIALIZÓ SU USO?
A la bandera “que Belgrano nos legó” ordenaron esconderla
La enseña original que creó el abogado-militar se perdió. Se estima que era al revés: una franja azul celeste en el medio y dos blancas.
Tal vez el Día de la Bandera debiera celebrarse el 27 de febrero, aunque el ciclo lectivo no coincida con la efeméride. La tradición dice que esa jornada de 1812 Belgrano ordenó enarbolar por primera vez una enseña propia en las barrancas del río Paraná. También sostiene el relato que, para arribar a los colores celeste y blanco, el abogado-militar se inspiró en la escarapela precedente y que el paño original se perdió. En consecuencia, jamás se podrá saber si las franjas eran tres o dos, como sostienen varias versiones.
Sin embargo, la Argentina saluda a su bandera con énfasis el 20 de junio, cuando en realidad en esa fecha se produjo la muerte de su mentor. La trama terminó bastante después de 1812 y es muy compleja. En general, se cree que a los orígenes de la escarapela hay que buscarlos en las jornadas del 22 y 25 de mayo de 1810, cuando los grupos de “chisperos” repartieron cintas entre los partidarios de la Revolución. Pero la verdad es que esos distintivos eran rojos y permitían a sus portadores no sólo mostrar su identificación con la causa, sino también evitar balazos de los hombres que capitaneaban Domingo French y Antonio Beruti.
Al año siguiente, las tropas a las órdenes de Belgrano comenzaron a usar una escarapela azul-celeste y blanca. El propio abogado escribió que había elegido esas tonalidades porque el enemigo también usaba el rojo y era necesario “evitar confusiones”. Pero en realidad, parece que había antecedentes, porque en ocasión de la segunda invasión de los ingleses (1807), los Patricios o los Húsares ya habían adoptado distintivos azul-celeste y blanco.
Se suele afirmar que Belgrano propuso esos colores porque buscaba una tonalidad más cercana a la turquesa, pero resultaba muy difícil encontrar paños de esas características. Entonces quedó azul-celeste y más tarde, definitivamente celeste. Eran los colores que por entonces identificaban a la dinastía Borbón, que cuando comenzó la Revolución de Mayo estaba fuera del poder a raíz de la invasión francesa de España.
Hace 212 años y meses se establecieron las famosas baterías sobre el río Paraná, a unos pocos kilómetros de la Villa del Rosario. Allí se izó la bandera que según se dice, fue obra de María Catalina Echeverría de Vidal, una vecina de la localidad. También hay que tener presente que, en aquella ocasión, el contingente no juró la bandera, como generalmente se supone, sino fidelidad al Congreso General Constituyente que luego pasaría a la historia como Asamblea del Año XIII.
El gobierno de Buenos Aires, con la altura que caracterizó a la mayoría de los políticos porteños durante la década siguiente a 1810, ordenó disimular la bandera y exigió que no se utilizara. No fuera a ser que Europa se enojara... De hecho, no se sabe con precisión cuál fue el diseño original, pero un ejemplar que se supone muy cercano se halló en la localidad de Macha, hoy Bolivia. Se conserva en un museo de Sucre: tiene la franja central celeste y las otras dos blancas.
Hubo que esperar al 20 de febrero de 1813 para ver a la azul y blanca al frente del Ejército del Norte, ocasión en la que las tropas patriotas propinaron una derrota a los realistas. Pero recién se convirtió en el pabellón oficial a instancias del Congreso de Tucumán, en 1816. Votaron por la bandera diputados de Tarija y otras zonas del Alto Perú, que hoy están bajo jurisdicción boliviana. Los congresistas decidieron que aquella fuera la única enseña de las Provincias Unidas del Río de la Plata y fue la que más tarde, heredó la República Argentina. La resolución se firmó el 9 de Julio de 1816.
No obstante, hubo otras banderas “argentinas” que supieron ondear. José Artigas, el líder federal del Litoral y la Banda Oriental, adoptó la propuesta por Belgrano durante un congreso que se llevó a cabo en 1815 en Concepción del Uruguay. En aquella ocasión, la Liga Federal o Unión de los Pueblos Libres enarboló la bandera celeste y blanca, pero con el agregado de una banda menos ancha de color punzó, color histórico del federalismo argentino. Es la enseña que hoy identifica a la provincia de Entre Ríos.
En la década del 30, cuando la Argentina vivió un intento de restauración conservadora después del derrocamiento de Hipólito Yrigoyen, una ley estableció que las franjas de la bandera debían ser celestes, “como el color del cielo cuando comienza a amanecer”. Los sectores populares identificaban a los conservadores como seguidores de los liberales, que a su vez resultaron continuadores de los unitarios. Así como la divisa federal era punzó la celeste fue unitaria, entonces se interpretó ese designio como un triunfo simbólico de la facción vencedora en Pavón (1861). Interpretación que no parece muy errada.