DESCALZAS DANZAS VUELVE CON “MEDIA ESTACIÓN”
"Hay una etapa en la que solo nos quedamos con nosotros mismos"
La obra se estrenó en septiembre último y supo de otras funciones, pero persiste con sus interrogantes: “¿La danza es potestad de determinada estética o tiene un montón de otros contenidos que pueden conmover al público?”.
Dicen sus intérpretes que “como una delicada militancia”, la “pieza escénica” que protagonizan “reivindica sutilmente, en el arte de la danza, la heterogeneidad de los cuerpos y la singular forma que el tiempo otorga al movimiento, llevándolo hacia lugares más sentidos e íntimos, alejándolo de las destrezas de otras décadas”. No por nada la obra se llama “Media estación”, como manera de indicar que ya se está un tanto lejos del punto de partida, pero también falta para el final del recorrido.
Descalzas Danzas repondrá su creación el próximo domingo (30 de julio) desde las 20, en la Usina Cultural del Cívico (Biblioteca Sarmiento), como parte del Circuito Cultura Bariloche que propicia la Subsecretaría de Cultura de la Municipalidad. La propuesta se estrenó en septiembre del año pasado y ya tiene varias funciones a cuestas, en las que “toma como eje el lenguaje de la danza contemporánea”.
No obstante, Adriana Mastroscello y Fabiana Carbajales también se valen del “arte y las técnicas de la dramaturgia, componiendo así una obra en la que quienes dicen y se proclaman son la corporeidad y la plasticidad, articulándose de un modo particular y con un profundo sentido escénico”. Sobre el escenario estarán “dos mujeres” con sus personalidades, sus pliegues, sus laxitudes, sus marcas y su piel.
Las bailarinas “resisten verse privadas de decir lo que merece ser dicho desde la danza como lenguaje y logran componerlo de manera sentida, con intransigente honestidad y sin despojo de la expresión más auténtica”, destaca la información que hicieron llegar a El Cordillerano. “Las sonoridades son objeto de comprensión para el espectador, que sin duda se verá convocado a una reflexión sobre el tiempo, las cosas perdidas, lo que ya no llega, las máscaras y el despojo”.
No obstante, “un final sensible dará el remanso por el cual quien ve respira la posibilidad de dar cuenta que hay una etapa de la vida en la que solo nos quedamos con nosotros mismos. Y ese es el regalo”, proclaman Mastrocello y Carbajales. En ocasión de compartir una ampliación con este medio, la segunda planteó que, “con este cuerpo que somos hoy y con esta historia que tenemos”, la intención fue “armar una nueva partitura en la que se ponga en juego la vida misma”.
En la génesis de “Media estación”, las bailarinas comenzaron “a pensar cuáles eran nuestras líneas de trabajo para construir la futura obra. Aparecieron ideas o metáforas sobre lo que representa el paso del tiempo en nuestras vidas y qué marca fue dejando, al transitar diversas experiencias, como cualquier ser humano”, puntualizó Fabiana. En particular, “la cuestión del cuerpo atravesado por los mandatos sociales”, sumó su compañera.
Por ejemplo, “el deber ser y el cuerpo como cuerpo productivo”. Tales aspectos “se ponen en juego en parte de las escenas para después, abrevar en lo que queda de ese tránsito como resto”, completó Mastrocello. “En realidad, ¿cuál es la esencia? ¿Cuál el aspecto más vulnerable del ser? Con eso tiene que ver la obra… Trayendo a (Michel) Foucault, qué queda del cuerpo forcluido (expulsado) de la productividad”, sintetizó.
Por último –para este anticipo de El Cordillerano– hay que añadir que “las intérpretes y creadoras de esta producción, llevan consigo una larga trayectoria en la danza contemporánea y también, vinculadas a esta, las inmersiones en el mundo de la dramaturgia. Con formadoras como Gabriela Panisello, Celina Goldín Lapacó, Deborah Kalmar, Marina Gubbay, entre otras, encuentran en esta etapa un profundo compromiso para el logro de una obra de calidad que merece ser presentada”.
Con ese bagaje a cuestas, “nos interesa militar la danza más allá del tiempo entre comillas lógico, porque a la danza se la consideró como patrimonio de la juventud, vinculada a determinada estética y destreza. A nosotras nos interesa poner en tensión ese aspecto y preguntar: ¿la danza es potestad de determinada estética o tiene un montón de otros contenidos que pueden conmover al público?” La respuesta no flota en el viento o capaz sí, pero se hará cuerpo en la noche del domingo.