2023-04-16

MEDIOS PORTAVOCES DEL FASCISMO LO ELOGIARON Y FUE CÓNSUL EN TIEMPOS DE MUSSOLINI

¿Fue fascista Primo Capraro?

Varias “notas de vida” del hombre fuerte de Bariloche permiten preguntarse si adhirió al ideal derechista de la violencia y la intolerancia. Otras, responden a esa posibilidad.

En octubre de 1922, Benito Mussolini dispuso que sus seguidores comenzaran la Marcha sobre Roma. Ante el fantasma de una guerra civil, las autoridades italianas prefirieron abstenerse de reprimir. El 25 de ese mes, miles de “camisas negras” se dieron cita en la vieja capital del imperio y el rey Víctor Manuel III terminó por designar a su líder primer ministro. Al mes siguiente, se inauguró en Italia el período de la dictadura fascista. ¿Repercutieron esos sucesos en Bariloche?

“Algunas notas de la vida y accionar de (Primo) Capraro permiten preguntarnos si fue fascista”, concede inicialmente Laura Méndez, en su libro “Estado, frontera y turismo. Historia de San Carlos de Bariloche” (Prometeo Libros-2010). Entre ellas, “su nacionalidad italiana, sus contactos con la colectividad alemana, su mujer y su primogénito de esa nacionalidad” y “su cargo como agente consular en la Italia de Mussolini”, contabilizó la investigadora.

También hay que considerar “los elogios sobre su accionar vertidos por periódicos fascistas como Il Mattino d’Italia, su entusiasmo con el presidente Uriburu y su cargo como comisionado municipal en 1932”, comportamientos todos que “parecerían corroborar esa hipótesis”, intuye la historiadora. En la Argentina, José Félix Uriburu había tomado el poder después del golpe de Estado de 1930 y su modelo corporativista fue efectivamente, de inspiración fascista.

Sin embargo, Méndez desestima la supuesta filiación fascista de Capraro. “Entre los argumentos factibles para relativizar su filiación con partidos políticos, organizaciones nacionales e ideologías europeas encontramos que partió de Italia con apenas 20 años de edad y llegó a la región a principios del siglo XX, contando en su haber un largo recorrido como trabajador manual independiente, pero sin evidenciarse en su trayectoria filiación ni acción política alguna”.

Es más, sus primeras incursiones en política partidaria no tuvieron que ver con expresiones de derecha. “Su participación en el liderazgo y organización del comité radical personalista fue posterior a la disposición territoriana de instalar un concejo municipal en la ciudad y este no fue reconocido a nivel nacional”. Por entonces, Río Negro era Territorio Nacional y en aquellos tiempos, se llamaba personalista al sector de la Unión Cívica Radical (UCR) que seguía el liderazgo de Hipólito Yrigoyen, precisamente el presidente depuesto en septiembre del 30.

La investigadora encontró que el otrora “emperador de Bariloche”, más bien, “aduló a todos los gobiernos en pos de conseguir bienes económicos y rédito para su persona y la región, admiró a Uriburu pero también a Justo y a todos los ministros que en época radical visitaron la región. Enemigo declarado de la Liga Patriótica, no se evidencia en sus discursos ningún dispositivo que apele a la violencia y que pueda ser considerado fascista”.

La Liga Patriótica sí fue una organización de tintes fascistas que se especializó en atentar al margen de la ley contra anarquistas, comunistas y socialistas. Cuando practicó un desembarco en Bariloche, su fobia contra las y los extranjeros hizo que Capraro estuviera en la mira por su origen italiano. Pero, sobre todo, la Liga tenía problemas con las y los integrantes de la clase trabajadora, no tanto con la gente adinerada.

Por otro lado, “si bien fue corresponsal de La Nación, matutino que a comienzos del 30 vio con buenos ojos la asunción de Uriburu y la proliferación de prensa fascista en el escenario argentino, también fue corresponsal de La Patria Degli Italiani, periódico que dejó de editarse en 1931, cuestionando por la prensa fascista argentina, que lo acusó de ‘traición patriótica’ y exponente de la ‘decadencia periodística’”.

Después de analizar discursos y escritos de Capraro, “a nuestro juicio, su pensamiento está más emparentado con el germen federal que sería cimiento de los partidos provinciales y vecinales que con una ideología fascista, en una sociedad regional en proceso de construcción en la que también se veía inmersa la clase política. De hecho, quienes lo acompañaron en las acciones de gobierno fueron, tras su muerte, fundadores o partícipes de movimientos políticos de carácter vecinalista”, concluye el análisis de Méndez. En definitiva, para la historiadora, Capraro no fue fascista.

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