A MEDIO SIGLO DE UNAS ELECCIONES HISTÓRICAS
¿Cómo votó Río Negro el 11 de marzo de 1973?
A nivel nacional, se consagró la fórmula del Frente Justicialista de Liberación Nacional, que ubicó en la Casa Rosada a Héctor Cámpora y en la presidencia del Senado a Vicente Solano Lima. La coyuntura rionegrina tuvo su cuota de distinción respecto de la nacional.
Difícilmente exista un verano más caliente que el de 1973, no tanto por las marcas del termómetro, sino porque coincidió con la recta final de cara a las elecciones del 11 de marzo, aquellas que empezarían a ponerle fin a las dictaduras militares de Juan Carlos Onganía, Roberto Levingston y Agustín Lanusse. A escala nacional, el Frente Justicialista de Liberación Nacional (FreJuLi) arrasó con el 49,53 por ciento de las votos, versus el 21,9 por ciento que obtuvo la Unión Cívica Radical (UCR). Entonces, serían presidente y vice Héctor Cámpora y Vicente Solano Lima. Por poco tiempo, pero esa es otra historia.
¿Qué pasó en Río Negro? Para la trayectoria provincial fueron las primeras elecciones realmente libres, porque las que se habían celebrado en la década del 60 después de pasar de Territorio Nacional a provincia, se hicieron con el peronismo en situación de proscripción. Medio siglo atrás, las papeletas incluían un candidato a gobernador en boleta única con 22 legisladores para el período 1973-1977. Si ninguna de las fuerzas alcanzaba el 50 por ciento, debía realizarse una segunda vuelta.
Se presentaron ocho candidaturas: Mario Franco fue con el sello del Partido Justicialista y, a escala nacional, contaba con el apoyo del FreJuLi. En tanto, Norberto Blanes defendía la divisa de la UCR, había sido el gobernador despuesto por el golpe de Estado de 1966, que inauguró la autodenominada Revolución Argentina. Al igual que con Ezequiel Martínez a nivel país, la dictadura buscó su continuidad con Roberto Requeijo, quien fue gobernador de facto y se candidateó por el Partido Provincial Rionegrino (PPR). Precisamente, la fuerza provincial apoyó a la Alianza Republicana Federal de Martínez, que ni llegó al 3 por ciento de los sufragios.
Si bien era la época en que operaban organizaciones armadas, la campaña electoral en el país fue relativamente pacífica, pero en Río Negro no. Los cruces se centraron en el Alto Valle, entre partidarios del gobernador saliente –había renunciado para participar de la campaña– y la militancia de la izquierda peronista, junto con otros sectores. Los hechos desembocaron en el así llamado Segundo Rocazo, un pueblada antidictadura que se produjo cuatro días antes de las elecciones en General Roca.
El episodio tuvo lugar cuando Requeijo procuraba realizar un acto proselitista y terminó con la muerte de Agustín Fernández Criado, quien solo contaba con 22 años. Poco después, también corrió sangre en Cipolletti, donde murió Juan Bustos, militante de la Juventud Peronista, a manos de un partidario del PPR. En ese clima sumamente enrarecido, el pueblo rionegrino concurrió a las urnas.
Aquel domingo histórico, Franco reunió el 46,07 por ciento de los votos, contra el 24,81 por ciento del PPR. La performance de Requeijo resultó sorpresiva, porque relegó a la UCR a un insospechado tercer puesto (21,4 por ciento). En particular, la segunda fuerza se alzó con el triunfo en varias localidades de la Línea Sur. En el Departamento Bariloche también ganó el peronismo y el radicalismo quedó en segundo lugar. A escala provincial, la cuarta expresión electoral fue Nueva Fuerza (NF), que llevó como candidato a Antonio García (3,20 por ciento). Los demás postulantes no superaron el 2 por ciento.
En la Legislatura, el peronismo se quedó con 12 de los 22 asientos, mientras que la UCR y el PPR empataron en cinco para cada uno. En aquella oportunidad, votó el 81,9 por ciento, una proporción considerable, vista desde hoy. Si bien la matemática indicaba que debía realizarse una segunda vuelta, ocho días después de la votación Requeijo anunció que se bajaba de la carrera electoral, ante la certeza de cosechar una nueva derrota.
Al igual que en Nación, la asunción de las nuevas autoridades se concretó el 25 de mayo siguiente. Así las cosas, Franco fue el primer gobernador peronista de Río Negro y hubo que esperar hasta 2011 para que otro hombre de esa extracción partidaria volviera a Viedma: Carlos Soria. Sin embargo, su antecesor no pudo completar el mandato a raíz del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976. Épocas turbulentas que no parecen tan lejanas, pero ya son historia.