2023-02-26

EL ORIGEN DE SU NOMBRE ES OTRO

¿Hubo alguna vez huemules en la isla?

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Turistas o residentes poco avisados pueden suponer que el accidente geográfico que jalona el Nahuel Huapi albergó en tiempos pasados ejemplares del ciervo autóctono, pero su denominación original en nada se relacionaba con la especie que está en peligro.


¿Vivió algún huemul en la isla que lleva su nombre? Es difícil imaginar que, con tanto bosque y estepa a disposición, ejemplares del ciervo autóctono eligieran pegarse un considerable chapuzón para habitar en forma periódica el gran islote que se alza frente a playa Bonita. Al menos, está documentado que su nombre original no era el que está vigente en la actualidad y, en consecuencia, que nada tiene que ver con el cérvido en peligro de extinción.

La especie fue noticia durante la semana que finaliza, al trascender el nacimiento en cautiverio de un macho, en una reserva especial que funciona en la provincia de Chubut. Quizás espontáneamente, algún residente o turista asoció el suceso con la que albergó el sueño nuclear argentino en tiempos de Juan Domingo Perón, pero nada que ver, porque la isla tuvo como “verdadero nombre” Huenul, según estableció Juan Martín Biedma en 1967.

El estudioso sustentó su afirmación en la presencia de Bernardino Huenul, poblador que allí residió, aunque hacia 1919, habitaba en la zona de puerto Pañuelo. La diferencia no es menor porque en lugar de hacer referencia a uno de los ciervos más valorados y en peligro, el apellido de aquel residente viene del idioma mapuche, en particular de wenu, que significa arriba o encima. De ahí que wenu mapu (literalmente territorio de arriba) se traduzca como cielo.

Esa fue la acepción que aceptó Biedma, cuya primera edición de “Toponimia del Parque Nacional Nahuel Huapi” corrió por cuenta de la Dirección Nacional de Parques Nacionales. Para sustentar su observación toponímica, el investigador se basó en “Un viaje a los lagos del sur”, de José María Goñi Moreno. Y también en “Lagos, selvas y cascadas”, de Emilio Morales, quien, a su vez, da nombre a la calle barilochense.

Llamativamente, el primer nombre “argentino” que tuvo la actual isla Huemul fue el que le impuso el teniente de la Armada, Eduardo O’Connor, quien la bautizó isla General Villegas. En este caso, Biedma se basó en el Diario de la Comisión Exploradora Argentina (1883-1884), que a su vez había consultado Santiago Albarracín para sus “Estudios generales sobre los ríos Negro, Limay y Collon-Curá y lago de Nahüel (sic) Huapi”, obra que data de 1886.

Según la cita de Biedma, “el nuevo día (29 de diciembre de 1883) fue bien aprovechado, atravesaron el lago de una costa a otra, de N. a S. abordando una isla que bautizaron con el nombre del malogrado comandante en jefe de la 2ª División de nuestro Ejército, llamándola Isla General Villegas”. Hombre de Julio Roca en la Campaña al Desierto, falleció en París en agosto de 1884.

Quiere decir que la expedición de la marina argentina llegó a la isla Huemul en otro momento o bien, que se impuso su nombre en fechas más tardías, una vez producido el deceso, porque en diciembre de 1883, el militar de origen uruguayo aún estaba con vida. Más allá de esa discrepancia en las crónicas históricas que Biedma no advirtió, señaló que “antes de abandonar esta isla los marineros ascendieron a su punto más culminante y arbolaron en un asta la bandera nacional, y para constancia de su presencia en ella el nombre que le habían dado, clavaron en la costa una tabla con la inscripción siguiente: 'La comisión Exploradora del Alto Limay en honor al General que mando la 1ª Expedición a los Andes, te bautiza y te llamarás en adelante Isla General Villegas'”. El texto del investigador no apunta por qué no prosperó esa primera denominación.

La suerte de la isla que fuera hogar de Bartolomé Huenul y su familia se vinculó íntimamente con cuestiones que ni Albarracín ni O’Connor pudieron prever 65 años antes. En otra de sus obras, Biedma apuntó quizá con demasiado énfasis que “la historia de la energía nuclear en la Argentina comenzó precisamente, en el lago Nahuel Huapi, en la isla Huemul, para ser más precisos”. Pero de los ciervos, ni noticias.

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