2023-02-20

NATY “BOOM BOOM” Y ROCÍO TOPPETTI

Muralistas de Bariloche dieron de qué hablar en festival chileno

La primera pintó un beso gay entre un hincha de River y otro de Boca. La segunda, a una mujer que debe cuidar sus ojos para estar en condiciones de ver. Balance de la experiencia y futuro.

A comienzos de febrero, Natalia “Boom Boom” Gutiérrez y Rocío Toppetti participaron del Segundo Festival de Muralismo que tuvo lugar en Coquimbo (Chile), con la organización del colectivo de pintoras Mixeadas. En un punto, las barilochenses representaron a la ciudad en el contexto que aportaron 40 artistas (mujeres y disidencias). La primera dejó en las paredes de la localidad trasandina “El beso” y la segunda, “El sol de Monte Patria”. Ya de regreso, pasaron revista a su experiencia en intercambio escrito con El Cordillerano.

E.C.: -¿Cómo podrías resumir la experiencia en Chile? ¿En qué consistió tu participación y cómo llegaste a esa instancia?

Ro: -A nivel profesional fue muy enriquecedora, ya que conocimos artistas latinoamericanas y vimos la posibilidad de hacer cosas grandes a través de la organización y la gestión. A nivel personal fue muy difícil, porque tengo dos hijos muy pequeños, pero hermoso porque tuve mucho acompañamiento emocional de una red afectiva que apoyó mi trabajo y fue parte de que haya sido posible para mí. 

Naty: -Fue enriquecedora porque pudimos compartir conocimientos técnicos e ideológicos con las 45 compañeras que asistieron de distintos lugares de Latinoamérica. Participamos directamente como muralistas, interviniendo paredones del pueblo. Con Rocío y tres chicas más pintamos una pared de 16 metros de largo por 2 de alto, sobre una colina que se ve de todo el pueblo.

E.C.: -¿Qué te aportó el acontecimiento como artista?

Ro: -Principalmente, el intercambio: ver cómo otras mujeres llevan adelante una carrera profesional con el arte. Sobre mi trabajo específicamente, la seguridad de que tengo un recorrido que me permite saber hacer exactamente lo que quiero en un tiempo reducido. Me fui de casa cinco días, pero el mural lo pinté en uno solo. Supe resolver la idea que tenía y eso me demostró que soy capaz de hacer obras como esta, a partir de una linda mochila de experiencias acumuladas, pruebas y errores que hoy uso a mi favor. Por supuesto que sigo aprendiendo, pero me doy el permiso de valorar lo que aprendí hasta ahora al pintar en la calle.

Naty: -Me aportó desde lo humano, el compartir y el construir en conjunto intervenciones artísticas. Desde lo artístico, me sumó en técnicas para trabajar en pared y resolver en un día la imagen.

La obra de Rocío.

E.C.: -¿Qué pintaste? ¿Cómo y por qué?

Ro: -Pinté una mujer espejada que se cubre la cara de un fuerte sol o de una luz cegadora, para poder ver. La mujer que pinté se llama Tamara y es, al igual que yo, de La Matanza. Además de verla hermosa la veo muy cercana por sus rasgos, como si fuera mi prima o mi mamá cuando era joven. Pensaba en mi mamá, que sufrió violencia de género muchos años y salió. En un momento pudo ver y salir. Pasaron muchos años, pero hubo un momento en el que se cubrió la cara para poder ver. A su vez, al llegar a Monte Patria, sucedió estar bajo un sol seco, fuerte, muy luminoso y la imagen parece que efectivamente se cubre de él, pero eso se lo dejo a la magia de los murales. Ocurre, aunque no la estemos buscando.

Naty: -Pinté una foto de Masi junto a Iván, ellos se están besando y visten las remeras del superclásico: Boca-River. La propuesta con esta imagen es transmitir que el clásico argentino no es solo eso, sino también la discriminación que existe hacia la comunidad LGBT+ y hacia las personas marrones, que llega a matarlas. Creo que el arte también es incomodar. Para pasar la imagen a la pared usamos grafismos como cuadrícula, y luego pintamos todo con látex con ayuda de pinceles.

La obra de Naty.

E.C.: -¿Qué devolución te hicieron tus compañeras/colegas?

Ro: -Tuve devoluciones muy hermosas y muy generosas de todes les que participaron del evento, sentí que estamos disfrutando mucho el haber cambiado “la envidia entre mujeres” por la admiración y apoyo entre mujeres. Eso se vive hermoso cuando se experimenta de verdad. Y también tuve mucho apoyo de amigas y colegas por las redes sociales, así que más que agradecida. Agradecimiento fue la palabra más presente en todo este viaje.

Naty: Las devoluciones que llegaron fueron muy amorosas, como que era necesario, que eso dice mucho y se mostraron contentas y contentos de que viajemos.

E.C.: -¿Qué irás a modificar (o no) a partir de lo que pudiste ver o aprender en Coquimbo?

Ro: -De mi obra personal, no tanto la imagen, si no el posicionamiento: creer en mí y en que es posible dedicarme a esto, a pesar de todo contexto. Trabajar de modo profesional y seguir buscando el circuito que me permita vivir de lo que produzco pintando. De esta experiencia me llevo esas confirmaciones y además la posibilidad de generar cosas con funcionarios locales, ya que estuvieron presentes en el acompañamiento financiero para que podamos viajar y eso nos dejó una conexión cercana que nos abre la puerta a poder pensar en generar cosas articulando con el Estado.

Naty: -Es difícil terminar una pintura… Cuando la mirás, decís: acá falta algo, acá otra cosa… Es como un sinfín. Tal vez modificaría detalles y haría mejores registros, ya que aprendí varios tips para usar con el celular.

E.C.: -¿Próximos planes?

Ro: -Seguir con muralismo en Bariloche, para seguir aprendiendo y practicando; continuar el proyecto Vivas nos queremos, en el que pinto sobre casos de femicidios de la ciudad; continuar el proyecto de murales en el barrio 10 de Diciembre, y comenzar una serie de cuadros para algunas muestras que tengo programadas para este año. 

Naty: -Seguir pintando la ciudad y pueblitos cercanos; continuar con Ro el proyecto del 10 de Diciembre y preparar las muestras de este año.

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