SPLIF BARILOCHE EN LOS INCENDIOS DE LA COMARCA
Javier Inalaf: "Tuvimos varias intervenciones pero nunca de la magnitud del incendio del año pasado"
Este 9 de marzo se cumple un año del incendio de interfase más grande de la historia del país. Se trata de los incendios de la Comarca Andina que afectaron a siete localidades de las provincias de Río Negro y Chubut. Miles de hectáreas de bosque y más de 600 viviendas ardieron en los incendios de dimensiones gigantescas.
Participaron de los incendios de la Comarca, 60 combatientes de Bariloche, hombres y mujeres, principalmente en Cuesta del Ternero, Mallín Cumé y Lago Puelo.
Javier Inalaf es brigadista y jefe de cuadrilla del Servicio de Prevención y Lucha contra Incendios Forestales de Bariloche (SPLIF) y participó en el combate contra las llamas en la zona afectada. En diálogo con El Cordillerano describió cómo fue estar en la línea de fuego en uno de los incendios más graves de la historia del país.

“Nosotros hemos tenido varias intervenciones pero nunca de estas características y magnitud, la predisposición del combustible, el calor y las ubicaciones en lugares vírgenes representaron una dificultad importante para el recurso humano” precisó.
“Estaba todo muy seco y explosivo, la topografía, la pendiente, caminábamos y caían las piedras y se movía la tierra. Hemos tenido varios incendios pero estos dos últimos fueron tremendos, el combustible estaba muy explosivo y predispuesto a arder” recordó e hizo referencia al incendio de este año en Bariloche, en la zona de lago Martin y que aún mantiene un sector activo.
El rápido avance de las llamas generó momentos de extrema tensión entre los combatientes. “En Cuesta del Ternero tuvimos 7 días bastante preocupados porque el grupo anterior tuvo que salir de la línea por seguridad ya que las llamas los habían encerrado. Nosotros teníamos esa información de que se desprendían piedras del tamaño de una heladera. Cuando llegamos al lugar teníamos muy presente el tema de la seguridad y cómo se comportaba el incendio”.
“El grupo que fue antes que nosotros los había encerrado el incendio, estaban asustados, nos gusta el fuego pero lo respetamos, no somos superhéroes. El incendio se propagó muy rápido, pudieron salir pero esas situaciones no las habían vivido nunca” focalizó.
En cuanto a la preparación mental para afrontar un siniestro de una magnitud tan avasallante, Javier describió: “Constantemente tenemos que hacer cursos y prácticamente esta brigada se está formando durante todo el año. Lo primero que pensamos en ese momento es que tenemos que estar ahí para combatir el fuego, para nosotros es una pasión, todo un mundo, y nos vamos preparando mentalmente”.
“Los pibes del SPLIF tienen esa mentalidad, se te transforma la cabeza, con energía, con ganas de subir y trabajar. Eso tarda años, es un proceso de capacitación. La preparación física es fundamental, tener resistencia, saber caminar la montaña” señaló el jefe de Brigada.
En cuanto a la acción de los voluntarios en la zona de combate, Javier aclaró que valoran las ganas de ayudar por parte de la comunidad pero también remarcó que puede ser contraproducente. “Todo el tema de los voluntarios generó un conflicto porque había muchos grupos y nos tocó ir al sector donde llegaban 40 voluntarios caminando. Más allá de que quieran ayudar, generan inseguridad porque son personas que no están capacitadas”.
También hay gestos que los combatientes atesoran. El año pasado les llegó una carta de una vecina afectada por las llamas y que hasta el día de hoy atesoran "estas cosas no tienen precio".
Por último, recordó los ejes centrales a la hora de ir a combatir incendios: “Teníamos muy presente que era un incendio complejo, cuando llegamos al bosque nos fuimos preparando por si llegaba a pasar el fuego cerca, había que estar atento o buscar una vía de escape. Hoy lo recordamos con anécdotas, lo tratamos de tomar de buena manera, pero en esos momentos la premisa es 'subimos todos y bajamos todos', el incendio termina cuando estamos todos en casa”.