2022-02-10

EN “LA SEQUÍA Y OTROS FOLLETINES AL SUR”

Carlos Espinosa hace ficción con las realidades patagónicas

Periodista en Viedma-Carmen de Patagones durante más de tres décadas, se volcó con decisión a la narración en su libro más reciente. Próximamente, estará disponible en Bariloche.

La sequía a la que se refiere Carlos Espinosa en su libro no es la misma que se extiende desde el otoño pasado en la cordillera. Es otra que tuvo existencia real 12 años atrás y, si bien la trama que desarrolla en su cuento es ficción, las alternativas son tan vívidas que el lector o lectora hasta pueden experimentar sed. Tan realista como imperdible es el retrato del pueblo donde transcurren los acontecimientos y, si bien no hay ningún Santa Marta en el mapa patagónico, se cuentan por decenas las Santas Martas, en cercanías del río Negro, del río Colorado o, incluso, del río Chubut.

“La sequía y otros folletines al sur” (Remitente Patagonia – 2021) es el séptimo título del autor, periodista decano en la comarca Viedma – Patagones. Sin embargo, se trata del primer volumen que consagra íntegramente a la ficción. “Mi rol como narrador ha estado oculto durante muchos años”, concedió, en charla con El Cordillerano. “Desde 1970 y tanto he escrito ficción y participado en algún taller literario, cuando todavía vivía en Buenos Aires. Aquí en Viedma, he estado siempre cerca de algunas grandes figuras de la literatura regional, como Raúl Artola, con quien, además, compartimos tareas periodísticas, pero siempre estaba el escritor detrás de escena porque el periodista, que se ganaba el pan, no le daba mucho tiempo ni espacio”.

De a poco, el narrador se hizo lugar. “Después de algún tiempo, empecé a animarme e introducir ficciones, primeramente, en algunas de las crónicas compiladas en mi primer libro, Perfiles y postales, todas sobre la historia de Patagones y Viedma”, aclaró Espinosa. “Imaginé situaciones sobre la base de hechos bien posibles, por ejemplo, los viajes en barco a principios del siglo pasado, entre Carmen de Patagones y Choele Choel”.

Más cerca en el tiempo, “me animé a meterme de lleno en la ficción en mi libro sobre Roberto Arlt, de 2014, en el que imaginé situaciones que pudo haber vivido Arlt en su paso por Patagones y Viedma, en 1934. Están incorporadas allí, junto con las deliciosas aguafuertes patagónicas”. El libro en cuestión también lleva el sello de Remitente Patagonia y su título completo es “Roberto Arlt en la Patagonia, sus aguafuertes y andanzas imaginarias”.

En cuanto al trabajo que nos ocupa, “las historias que están contenidas en La sequía tienen antigüedad variable”, confió su autor. “Las más viejas son de 2005 o de 2006, como el relato Un mozo chileno hacía equilibrio con la bandeja, en el tren, sobre la base del hecho verídico del viaje de Perón y Evita a Bariloche, en 1950”, ejemplificó. Para otros textos, Espinosa también se basó en “otros hechos reales, como el relato de la tumba misteriosa, en un pueblo que en la ficción se llama Clemente Arias pero que, fácilmente, es reconocible como Clemente Onelli”, sumó. El texto se titula “Mentiras y verdades de una tumba olvidada”.

A pesar de su considerable verosimilitud, “el relato que le da nombre al libro es totalmente de ficción, escrito en 2010, poco después de aquella terrible sequía que azotó a Carmen de Patagones y todo el sur de la provincia de Buenos Aires”, ambientó Espinosa. “Digo por ahí, en la solapa del libro, que con estos relatos el periodista se ha jubilado y se toma una especie de venganza, después de estar tantos años sometido a la necesidad de ser acertado, equilibrado y veraz en los relatos periodísticos, de no salirnos en la crónica de lo que realmente ha ocurrido, sin permitirnos jugar con la imaginación. Después de 30 y pico de años, ahora juego con la imaginación y mis personajes hacen lo que se me ocurre”, admitió el autor.

Por otro lado, “trato de rendir homenaje al pueblo mapuche en sus dolores, porque es un tema con el que me siento muy comprometido hace muchos años. Hay fragmentos de historias reales que me han sido contadas por algunos peñi, que están contenidos en cuentos como El Mudo García, y aparece también alguna hermana mapuche protagonista de la historia en torno al nombre de Santa Marta. Así va transcurriendo”, relató el escritor.

Llama la atención la inclusión de cierto vocablo en el subtítulo. “Como bien decís, el género de los folletines es muy antiguo, historias que se editaban en entregas semanales o mensuales en papel muy liviano y barato para que, precisamente, fueran fácilmente comprables”, rememoró Espinosa, quien nació en 1950. “No se vendían exactamente en librerías, sino en el almacén o en la tienda, donde las mujeres iban a comprar telas y lanas para hacer sus labores. Ahí estaban las novelas románticas por entregas y también, se vendían novelas de caballería”.

El folletín era y es “un género de acción, con historias generalmente dramáticas, con un final rápido y terminante, que entretenía a la gente. Tenían esencialmente, esa función”, recordó. “El folletín se trasladó más adelante en el tiempo a ese maravilloso género que fue el radioteatro de los años 40 y 50, que alcancé a escuchar de chiquitín, cuando mi mamá sintonizaba Radio El Mundo, todos los días, a las 5 de la tarde. Por eso mi homenaje”, justificó.

Quizá por esa herencia, “trato de escribir folletines: historias de resolución rápida que buscan entretener a la gente, con contenido dramático, donde abundan las muertes y las tristezas profundas. También contando cosas que tienen algún parecido con la realidad, si bien me tomo la licencia, de advertirle al lector desde el principio, que todo lo que cuento es pura ficción”. Pura literatura.

“La sequía y otros folletines del sur” se podrá conseguir próximamente en Librería Cultura, de Bariloche. Además, nuestro colega tiene previsto estar en esta ciudad en la segunda quincena de marzo. Cultor de antiguos ritos, prevé aportar ejemplares de su publicación a la Biblioteca Sarmiento, como para que nadie interesado o interesada, se quede sin leer sus entrañables folletines patagónicos.

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