2022-01-04

JORGE ALEGRET PUBLICÓ SU OCTAVO LIBRO

“El sur es la marca de lo que escribo”

Se titula “Invención de la periferia” y es claramente patagónico, pero de la Patagonia que “nada tiene que ver con la puesta en escena del turismo, con los genocidios que se llaman conquistas o con la idea del progreso continuo”, disparó el autor.

Desde la publicación de “Esteparias” (FER – 2017) que no hablábamos con Jorge Alegret, poeta certero de gesto adusto y búsqueda patagónica. Ese mismo año, había publicado “Perro solsticio” (Ediciones El Mensú) y “Poeta en Somuncurá” (Ediciones del Perro Malo). Su flamante “Invención de la periferia” (Voria Stefanovsky Editores) fue el último libro que arribó a El Cordillerano durante el año que se fue. Inmejorable manera de terminarlo o mejor, gran forma de arrancar 2022.

“Es un momento interesante en el camino de mi escritura, ya que hoy puedo dedicarle tiempo a la tarea de leer, escribir y estudiar”, le dijo el autor al cronista. Es que no hace mucho, Alegret se retiró de la docencia, a la que ejerció en varias localidades de la región, desde la costa atlántica a la cordillera, con necesarias etapas en la estepa. “De algún modo, Invención de la periferia surge de esa posibilidad y se refleja en la heterogeneidad de los temas y las formas. Es un libro en el que aparecen todas las problemáticas que me interesan y abre otras búsquedas para el próximo libro”, avisó.

El que nos ocupa “es el octavo que publico. Todos están situados en el sur y eso acabó siendo la marca de lo que escribo. Un sur que nada tiene que ver con la puesta en escena del turismo, con los genocidios que se llaman conquistas o con la idea del progreso continuo”, destacó. “El que yo cuento en el libro es un sur de daños y soledades, sobre las que podemos construir un sentido. Esa sería la labor”, estimó.

Con coherencia, la portada reproduce una pintura del artista plástico comodorense César Barrientos, que se titula “Bajada de tierra calle de barrio Pietrobelli”. En lugar de los esplendores urbanísticos que el estereotipo asigna a la ciudad petrolera, emerge del suelo un caserío de pequeñas construcciones que se apiñan contra un cerro, al amparo de un frágil tendido eléctrico. Al fondo, contornos montañosos enmarcan el latir periférico.

“Por otra parte, intento que la época atraviese cada poema”, continuó Alegret. “Sigo pensando que la escritura es un estar en el mundo, que implica una posición política. Creo que toda escritura está situada y nadie escapa a su tiempo”, aseveró. Sus palabras, a veces suburbanas, conviven con una erudición notable, en la que pueden habitar menciones a Stapleton, Bécquer o comparaciones con la Biblia.

“Invención de la periferia” tiene cierta proyección nacional, porque “fue publicado por Voria Stefanovsky Editores bajo la dirección de Jorge Nedich, que también estuvo a cargo de la corrección”, informó Alegret. “Es el segundo libro que Jorge tiene la deferencia de publicarme, el anterior fue Libro de las Tierras Frías”, mencionó. Es un punto a favor porque “la editorial alcanza una cantidad importante de librerías de Buenos Aires y Córdoba, una oportunidad para difundir el trabajo de quienes escribimos en provincias. De todas formas, (también) se distribuye en y desde Bariloche a través de Ediciones Desmesura. Mi amigo, Javier Gil, permitió que mi libro llegara a gente desde Río Gallego hasta Fiske Menuko (General Roca)”, agradeció el poeta.

Los primeros textos de Alegret aparecieron en antologías en 1975. Su primer libro se publicó hace más de 20 años. En ese recorrido, el más reciente “significa para mí un punto de inflexión. Creo que, en el prólogo de Cecilia Fresco, tan cuidadoso e inteligente, hay pistas sobre esto”, deslizó. “La idea ahora es ir al concepto de ciudad, al que alguien llamó la desolación de las desolaciones. Indagar sobre esos lugares del sur, esos paisajes urbanos donde muchos patagónicos seguimos inventando una periferia. Seguir buscando un espacio de significados donde arribar a un nosotros genuino o por lo menos, aproximarnos a una identidad que se arroje al mundo”, estimó.

A propósito, la escritora de Villa La Angostura finalizó así su prólogo: “Con lucidez despiadada, Jorge Alegret conjura la desolación y el desierto con palabras, ‘Monologa contra el viento’. Nos deja una sensación de inquietud, una vez más escribiendo entre lo bello y lo incómodo, lo que no puede callarse, lo que muerde”. Por su parte, leer “Invención de la periferia” es “como si observáramos un tapiz y no fuera suficiente una mera mirada para distinguir sus figuras, debemos regresar sobre algunos detalles. Detenernos ahí. Pensar, sentirlos”, según aportó Francisco Vera para su contratapa. Sí, hay que detenerse en sus páginas.

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