2021-08-22

ANTES DEL HOSPITAL ZONAL

La salud pública en Bariloche estuvo librada "a la buena de Dios"

Las primeras instalaciones sanitarias del pueblo respondieron a la iniciativa de dos sacerdotes: Luis Marchiori y Julio Mauro. Muy precarias, se inauguraron en 1920.

Si bien se formalizó a partir de 1938 con la inauguración del Hospital Zonal o Vecinal, en Bariloche la salud pública nació como una tarea que asumieron como propia los primeros sacerdotes del pueblo, es decir, Luis Marchiori y Julio Mauro. Se trata de los mismos que pusieron en funcionamiento la iglesia que había construido Zacarías Genghini, establecimiento que permaneció varios años sin dotación permanente. Hacia 1917, ya era importante el flujo de enfermos hacia la casa, levantada al lado de la capilla.

Lleva la firma de Clemente Dumrauf un trabajo que se titula “La conquista espiritual del Nahuel Huapi”, ponencia que el autor presentó al Congreso Nacional de Historia sobre la Conquista del Desierto de 1979, cónclave que se llevó a cabo en General Roca. Sus actas fueron publicadas por la Academia Nacional de la Historia. Según su repaso, la tarea de los sacerdotes trascendió los aspectos meramente misionales o religiosos.

Según la reconstrucción, terminaba la década del 10 y “un serio problema para el Bariloche de entonces lo constituía la atención sanitaria. Prácticamente sin médico y sin farmacia, de modo que la gente acudía a la casa de los misioneros en busca de indicaciones y remedios. En una carta del 29 de mayo de 1917, el padre Marchiori manifiesta que, hasta esa fecha, se han atendido durante ese año a 750 enfermos, de los cuales a 150 se les ha dado todo gratis y dos han estado hospedados en la misión durante 45 días proporcionándoseles cama, alimento y asistencia gratuita”.

La demanda determinó decisiones. Consignó Dumrauf que “ante esa apremiante necesidad, el misionero decide construir un hospital. A mediados de 1917, comienzan los trabajos. La construcción adelanta lentamente porque los recursos no abundan; pero para el 25 de mayo de 1920 queda finalmente inaugurado. Una interesante descripción de este primer hospital barilochense la dejó el doctor Ernesto Serigós en su libro ‘El médico nuevo en la aldea’”.

Sobre el flamante nosocomio, Serigós relató: “Era una modesta vivienda de madera de tablas imbricadas con ventanas de guillotina... la sala de internados ocupada por unas pocas camas, todas con enfermos... sobre una desvencijada mesa de operaciones una caja de instrumentos... una vitrina con medicamentos muestras gratis... Difícil de imaginar tanta miseria, pobreza en todos los rincones...”.

Dumrauf apuntó que “a pesar de tanta ‘pobreza’ este primer hospital cumplió una imprescindible y humanitaria acción durante casi tres lustros. El 1 de noviembre de 1933, se hizo cargo de él una comisión formada por gente del pueblo y funcionó como Sala de Primeros Auxilios, utilizando el mismo local de los salesianos hasta que fue inaugurado el actual Hospital Regional hacia fines del año 1939”. En realidad, fue en 1938.

Hasta esos momentos, la atención de los enfermos fue una de las tareas centrales en la labor de los sacerdotes. “En esos primeros años, la principal actividad se centra en la atención de la misión rural, el hospital y dos pequeños talleres. A medida que transcurre el tiempo, pueden advertirse en la correspondencia del padre Luis síntomas de cambio en el panorama. Así escribe al padre Pedemonte el 21 de agosto de 1923: ‘Por acá todos buenos gracias a Dios, con aumento de trabajo en los talleres, en el hospital, en la clase y Oratorio festivo. Los artesanos, casi todos huérfanos o abandonados llegan a una docena y se conducen relativamente bien. Si tuviera mayor comodidad podría tener a una media docena más de huérfanos’. A lo largo de ese mismo año (1923), fueron atendidos 1560 enfermos”. Una marca considerable. Las cosas recién cambiaron cuando la Dirección de Parques Nacionales asumió la construcción del establecimiento que en 1973, pasó a conocerse como Hospital Zonal “Ramón Carrillo”.

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