VOLVIERON A HACER HISTORIA
“Con orgullo y adrenalina pura”, así se palpitó el lanzamiento del SAOCOM 1B en INVAP
Tras diversos aplazamientos, ocurridos a partir de la pandemia, el Satélite Argentino de Observación con Microondas (SAOCOM) 1B por fin se encuentra en el espacio. El lanzamiento se realizó a las 20.18, en Cabo Cañaveral, Florida, Estados Unidos. “Es una emoción enorme”, afirmó, minutos después, el jefe de Proyecto de SAOCOM -por INVAP-, ingeniero Gabriel Achtig.
Atravesar las puertas
Por la tarde, en la sede de INVAP, al atravesar el cubículo donde se tomaban las medidas de precaución referidas al COVID-19 (temperatura, alcohol para las manos, e incluso había que sentir el aroma de un frasco, para comprobar el olfato), se podía apreciar, en cada persona a la que se cruzaba, una mezcla de ansiedad y alegría. Porque, tras tantas idas y vueltas, con anuncios de lanzamiento que no se concretaron, por fin, parecía que todo, esta vez, estaba dado para que el evento fuera un acontecimiento, es decir que algo que pueda o no suceder se transformara en un hecho de importancia.
Al entrar en el Edificio de Integración Satelital (EISA), una edificación “inteligente”, con provisión de aire filtrado, temperatura y humedad reguladas, y ambientes apropiados para el desarrollo e integración de satélites, las cargas útiles que llevan, así como equipamientos que requieren un alto grado de limpieza durante las etapas de producción e integración.
Dentro de ese espacio, se encuentra el cuarto de Integración Satelital, una sala de gran tamaño, con grandes ventanales, para que los visitantes puedan observar el desarrollo de la labor, pero sin interferir.
En este caso, nueve técnicos, provistos de barbijos, delantales, y cofias descartables, trabajaban frente a monitores de diversos tamaños, en un sector acordonado, donde todo parecía realizarse dentro de normas de seguridad y prevención estrictas. Hasta las sillas poseían cobertores protectores.
La escena evocaba imágenes de alguna película de ciencia ficción. Era algo así como un salón cibernético, con todos los ocupantes sumamente concentrados.
Esos trabajadores terminarían su turno a las 17, cuando ingresarían aquellos que estarían presentes en el momento del lanzamiento.
“Es la primera vez que se va a realizar en formato remoto”, explicaba la responsable de prensa, María Masoero.
“En general, esta gente viaja a Córdoba, a la estación terrena de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE)”, añadía.
En esta ocasión, el trabajo se llevaba a cabo, aparte del lanzamiento en sí (programado en Estados Unidos), en distintos puntos de la Argentina: Córdoba, Buenos Aires y, claro, Bariloche.
Adrenalina
La ingeniera Josefina Péres, jefa de Proyecto de SAOCOM -por CONAE-, hablaba de “adrenalina pura”.
Claro, faltaban apenas cinco horas para que el proyecto, en el que tanto se trabajó, fuera una realidad.
“El equipo está impecable. Esto ya empezó. El procedimiento corre minuto a minuto, y todo va bien”, indicaba.
Péres, orgullosa, destacaba: “Este es el segundo satélite de la constelación SAOCOM, que será la primera que va a comandar la Argentina”.
Además, resaltaba el uso de la “tecnología radar”, a la vez que puntualizaba, al hablar de la diferencia con el 1A, “el beneficio de poseer energía propia, por lo que es inmune a las nubes y a la luz del sol, con lo cual puede capturar imágenes las veinticuatro horas, durante los siete días de la semana”.
A la vez, señalaba que se había “escogido un radar en banda L”, que brinda detalles sobre la humedad del suelo, lo que “permite prevenir y gestionar emergencias”.
La ingeniera remarcaba que era el octavo satélite argentino, y la concreción del lanzamiento hacía vivir la jornada de una forma especial: “Es un día que esperamos durante mucho tiempo; el SAOCOM 1B tuvo su suspenso. Estoy feliz”, manifestaba.
Al recordar el primer aplazamiento, provocado por la propagación del COVID-19, comentaba: “Nos superó la situación, en el sentido de que se trataba de algo impredecible. Fue desafiante”.
“El lanzamiento prácticamente será igual, pero nos organizamos para que se llevara a cabo en pandemia. Trabajamos un montón; hicimos ensayos. Cada postergación la aprovechamos para prepararnos más”, expresó.
“Para la CONAE es la culminación de un desafío”, sostuvo, para luego, al ser consultada sobre el tiempo que se había trabajado en el satélite, revelar: “Los primeros papeles tienen veinte años”.
Orgullo
El ingeniero Gabriel Achtig, de INVAP, a las 16, para describir su estado de ánimo, utilizaba diversos epítetos de alegría: “Estoy orgulloso, contento, feliz”, apuntaba, mientras explicaba aspectos técnicos del funcionamiento del 1B.
“Unos veinte minutos después del lanzamiento, vamos a tener los primeros datos recibidos desde el espacio”, comentaba.
En cuanto a la importancia del satélite para INVAP, exponía: “Actuó como generador de desarrollos que impactaron en el área de radares; sirvió para fortalecer ese sector. Además, le permitió formarse a mucha gente, para luego, a medida que pasaba el tiempo y surgían nuevas necesidades, saltar a otros proyectos”.
Achtig trabaja en la empresa desde 2007, y dedicó ocho años al emprendimiento SAOCOM, “en diferentes roles, y con muchos compañeros que, hoy, ya son amigos”.
Aunque disfrutaba del momento, con la expectativa por la concreción del lanzamiento, proyectaba: “El área espacial tiene un montón de proyectos en marcha: algunos para empresas argentinas; otros, en colaboración, como, por ejemplo, uno con una compañía turca, para generar nuevos satélites. En lo particular, trabajo en un plan para exportar, a una empresa europea, sensores que tienen que ver con el posicionamiento del satélite en el espacio”.
Sobre los retardos ocurridos para que, por fin, esa noche argentina, el SAOCOM 1B alcanzara el espacio, afirmaba: “En las campañas de lanzamiento, es normal que esto ocurra. Lo raro es lanzar en la fecha prevista”.
Igualmente, al recordar a los técnicos barilochenses ubicados en Florida, aseguraba: “Ellos están tranquilos, confiados. Pero estoy esperanzado de que puedan volver lo antes posible.
Han pasado mucho tiempo allá; ya es hora de que regresen a sus casas”.
Y, al prever un fin del día exitoso, certificaba: “Es la culminación de una etapa muy feliz de mi carrera”.
Por Christian Masello Fotos: Facundo Pardo