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19/04/2026

Dimitri, la bandurria que no pudo migrar y encontró un hogar en un patio de Bariloche

Mirá el video. Tenía un ala rota y su familia partió hacia el norte, pero él tuvo que quedarse. La historia de superación de un ave que hoy convive con 10 perros, un gato y golpea el vidrio para entrar al living.
Le gusta hacer un recorrido por el living.
Le gusta hacer un recorrido por el living.

Hasta hace algunos años, las bandurrias eran habitantes exclusivas de mallines y lagunas. Sin embargo, el crecimiento urbano de San Carlos de Bariloche las ha convertido en vecinas cotidianas. Pero entre todas ellas, hay una con nombre propio que ha roto todos los esquemas de la vida silvestre: Dimitri.

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La historia comenzó este verano en el patio de Alejandra Ubieta, fundadora del grupo "Mi Granito de Arena" y reconocida protectora de animales. Un grupo de bandurrias visitaba su jardín habitualmente y una tenía un comportamiento inusual. Mientras el resto volaba, ella permanecía.

“Con el tiempo me empecé a percatar que de esas 5 o 6 que venían, una se quedaba siempre. Le puse agua, tomó muchísima y ahí me di cuenta que tenía un ala rota”, relata Alejandra en diálogo con El Cordillerano.

Un nuevo lenguaje de convivencia

La lesión impidió que Dimitri migrara con su familia cuando llegaron los primeros fríos. Sola en el patio, el ave comenzó a desarrollar un vínculo sorprendente con los humanos y las otras mascotas de la casa. A pesar de tener 10 perros adoptados y un gato, Dimitri ha sabido marcar su territorio con un carácter firme.

El día a día de Dimitri es una coreografía entre la naturaleza y lo doméstico. Al terminar el día, trepa a un montón de leña para ganar altura y de ahí salta a un árbol vecino para dormir.

Por la mañana, cuando nota que la familia se despierta, golpea el vidrio de la puerta con el pico para entrar al living.

Alejandra refuerza su dieta permitiéndole acceso al sector del compost, donde Dimitri se deleita con lombrices, compensando la limitación de no poder buscar comida en otros territorios.

 

Aprender de la naturaleza

Aunque ya responde a su nombre y es una integrante más, Alejandra es consciente de los desafíos. “Todos seguimos aprendiendo sobre bandurrias para darle una mejor calidad de vida sin alterar mucho su naturaleza”, explica. Incluso cuando Dimitri se desorientó tras una tormenta, regresó a casa caminando junto a su cuidadora, demostrando un sentido de pertenencia asombroso.

Esta historia no es solo un relato de rescate, sino un recordatorio de la fauna urbana con la que convivimos. Dimitri es, hoy por hoy, el símbolo de un "desamparo" que encontró refugio y respeto en un patio barilochense.

La fauna silvestre no debe ser intervenida ni retirada de su ambiente natural, salvo en situaciones excepcionales de riesgo real, como ocurrió con la lesión de Dimitri.

Al encontrarse con un ave, es necesario comunicarse con instituciones relacionadas con el Parque Nacional Nahuel Huapi, Fauna de Provincia o Sanidad Animal del Municipio.

 

 

 

 

 

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