Publicidad
 
19/04/2026

Historias que resuenan: un grupo de consumos problemáticos para hablar y escuchar

Funciona en el Centro de Salud El Frutillar.
El trabajo grupal aparece como una herramienta clave. Imagen ilustrativa.
El trabajo grupal aparece como una herramienta clave. Imagen ilustrativa.

En la ciudad de Bariloche comenzó a funcionar un nuevo grupo gratuito destinado a personas que atraviesan consumos problemáticos. La propuesta se desarrolla en articulación con el equipo del Centro de Salud del barrio El Frutillar y el DTC de la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (Sedronar), que trabaja desde 2014 en la ciudad.

Lee también: Jacobacci: ante las amenazas en las escuelas, alumnos del CET 26 eligieron otro camino

“El grupo lo pensamos para poder dar atención a las personas que llaman y que no entren en lista de espera justo cuando deciden dar el paso de pedir ayuda”, explicó Paula Hofer, coordinadora del Dispositivo Territorial Comunitario (DTC) local de Sedronar.  “Está pensado para facilitar la palabra y la escucha en personas que tal vez les cueste poner en palabras su malestar”.

El espacio es coordinado por profesionales —psicólogas y trabajadoras sociales— tanto de Sedronar como del Centro de Salud. La iniciativa está abierta no solo a vecinos del barrio, sino a toda la comunidad. “Cualquier persona que quiera acercarse en ese horario al Centro de Salud puede hacerlo”, señaló.

La especialista explicó que el trabajo grupal aparece como una herramienta clave. “Hay personas que quizás nunca tuvieron un espacio para hablar. Y a veces en un espacio individual es muy difícil”, indicó. En cambio, en lo grupal “hay algo que tiene que ver con que haya otras personas que están pasando por lo mismo, que haya historias que resuenan. Si no querés hablar, podés escuchar lo que dice otro y eso ayuda un montón”.

Según Hofer, este tipo de espacios permiten compartir experiencias y construir sentido. “En un espacio grupal es más fácil hablar o escuchar, entender y poder ver otros procesos, otras personas, y sentir que uno también tiene algo para decir”, valoró.

Por otro lado, destacó que se trata de un abordaje profesional. “Tratamos de problematizar el consumo, pensar cuáles son las redes subjetivas, las redes institucionales, el proyecto de vida. Por supuesto, después articulamos con la iglesia, con el club, con las familias”, explicó.

Al mismo tiempo, existen espacios para familiares, un apoyo fundamental por ejemplo, cuando la persona que consume no quiere realizar un tratamiento. Para esos casos, existe un grupo de familiares, que funciona en el Soyem. “Es un espacio para poder pensar la familia, el lugar de los que acompañan, estrategias para acompañar”.

La coordinadora advirtió además sobre la confusión en torno a los consumos: “Hay personas que son adictas, pero la adicción implica una compulsión. Sin embargo, lo que más vemos son consumos problemáticos, que traen un montón de problemas pero no necesariamente ese componente”.

También, señaló la importancia de revisar los discursos sociales que a veces tienden a aislar a la persona. “Aparece que hay que alejarse de la persona que consume o separarla, y a veces es todo lo contrario. Hay que tener información para poder acompañar ese proceso. Porque si la dejas sola, esa persona cae”.

El grupo está dirigido a personas mayores de 18 años, es mixto y funciona todos los miércoles de 14 a 15.30, en el Centro de Salud El Frutillar, ubicado en Cacique Chocorí 4065. Para participar, es necesario comunicarse previamente al 294 4617176, de lunes a viernes de 9 a 17, para coordinar una entrevista inicial.

 

 

¿Que opinión tenés sobre esta nota?