2020-08-30

Situación Villa Mascardi: Crónica de un día agitado

Sólo la intervención de la gobernadora, en persona, y la promesa de un encuentro el próximo sábado, ya con alguna novedad, tras las entrevistas que tendrá con dirigentes nacionales el lunes, pudo hacer que la gente se desconcentrara de la Ruta 40, donde cientos de barilochenses acudieron para mostrar apoyo a los vecinos de Villa Mascardi, sitio al que integrantes de la autodenominada comunidad Lafken Winkul Mapu mantiene en vilo, a través de la ocupación de tierras y reiterados hechos vandálicos, desde hace tres años.

Luego de que, el día anterior, Arabela Carreras pidiera que, por favor, la gente se reuniera en el Centro Cívico, y no frente al autoservicio mayorista Diarco, sitio que se había fijado como punto de encuentro, a las 15, para iniciar una marcha hacia el Automóvil Club Argentino (ACA) de Villa Mascardi, no había seguridad acerca de dónde sería la concentración.

Cuando se le consultaba, el viernes por la noche, a distintos vecinos que fueron víctimas de incursiones en sus hogares, decían desconocer que sería lo que finalmente se haría.

Y ese desconcierto perduró el mismo sábado, cuando, desde una página de facebook denominada “Apoyo a los vecinos de Villa Mascardi”, se convocaba a concurrir al Centro Cívico, a las 16.

También se difundió un audio de WhatsApp, en que una voz masculina expresaba: “Decidimos juntarnos a las cuatro de la tarde en el Cívico; queremos minimizar el riesgo de que pueda haber algún incidente”.

De esa forma, algunos ciudadanos respondieron al llamado inicial, y fueron a la ruta, y otros se acercaron al espacio tradicional de la ciudad.

En la ruta (primera parte)

Los que se reunieron para ir en vehículo hasta las puertas de Villa Mascardi, conversaron entre ellos, y decidieron mantener la postura original, de lanzarse a la carretera.

“Vamos hasta allá, con las banderas (flameaba mucho celeste y blanco), llegamos al ACA y pegamos la vuelta”, decían.
Incluso, algunos observaban, en la convocatoria al Cívico, cierta intención de dividir las aguas.

Para las 15,30, alrededor de cincuenta autos iniciaron el recorrido, pero a los poco metros se encontraron con una barrera conformada por efectivos de la Policía de Río Negro, que les impidió seguir.

Si bien, en principio, hubo reclamos vociferados, ante la prohibición del paso, en general las personas se mostraron tranquilas, a la espera de que, en algún momento, las dejaran continuar. Pero hubo situaciones que “calentaron” el ambiente.

Por ejemplo, la llegada de miembros del Cuerpo de Operaciones Especiales y Rescate (COER), que los hizo sentirse como delincuentes, cuando reclamaban que se tomaran acciones con los individuos que, unos kilómetros más allá, no paraban de realizar transgresiones a la ley, y que, justamente, en esos momentos, con una quema de cubiertas, cortaban la ruta en Villa Mascardi, a la altura de las tierras donde fijaron un asentamiento ilegal, armados con gomeras y piedras. Además, durante el día, horas antes, y en forma escalonada, no en caravana, se habían acercado, a las inmediaciones de aquel lugar, vehículos que respondieron a una especie de contraconvocatoria, efectuada por los propios usurpadores.

La Policía de Río Negro ubicada en el camino, minuto a minuto, era informada de ese escenario, y así sabía que aquellos autos estaban a los costados del sendero, a la espera de que los vecinos que protestaban se acercaran.

El jefe policial, Gustavo Llanquileo, explicó: “No están dadas las condiciones de seguridad; nadie sabe si pueda llegar a pasar algo, por más que ellos vayan a manifestarse de buena manera. Ya fue gente en apoyo de la comunidad que está allá; y la idea es evitar cualquier enfrentamiento”.

Otro hecho que causó cierto revuelo fue la intervención de un par de personas que se identificaron como vecinos del lugar, que, si bien no tomaron un proceder radicalizado contra los manifestantes, tampoco se mostraron en una posición de apoyo, y tuvieron actitudes que caldearon la tarde.

 

Centro Cívico

Mientras tanto, en el Centro Cívico, un grupo importante de personas había respondido a la otra convocatoria. Junto al monumento a Roca, Adolfo Giordano juntaba firmas, con el fin de entregar un petitorio al Intendente, en pos de la seguridad de los vecinos de Villa Mascardi.

“Nos autoconvocamos. Algunos pertenecemos a agrupaciones, pero vinimos sin banderías, sólo para pedir por los derechos de ciudadanos argentinos, como los son nuestros vecinos de Villa Mascardi”, señaló Giordano, presidente de la Junta Promotora del Partido Libertario.

También había gente relacionada en forma directa con la Villa. Por ejemplo, Florencia Costantino, sobrina del padre Aníbal Coerezza, emprendedor del campamento Hueche Ruca, del predio del Obispado de San Isidro. “Justicia y seguridad para Villa Mascardi. Devuelvan Hueche Ruca”, rezaba una bandera que portaba la joven, mientras tenía alzada a su pequeña hija.

Asimismo, se encontraba Diego Frutos, propietario de la cabaña La Cristalina, que hace poco vivió hechos de violencia que lo obligaron a refugiarse en la ciudad. “No puedo volver a Mascardi. Estoy amenazado; me llegan mensajes anónimos…”, reveló.

Cuando todavía no eran las 17, los concentrados, ante las noticias que llegaban de la ruta, acerca de que mucha gente se arrimaba a aquel sector, decidieron, mayormente, trasladarse hacia allá.

La ruta (segunda parte)

Hubo varios manifestantes que se lanzaron a la ruta en un principio, más los que se acercaron cuando escucharon lo que sucedía, y aquellos que se dirigieron desde el Centro Cívico, donde hubo una protesta paralela, la cantidad de vehículos alcanzaron casi la centena.

Ante la imposibilidad de seguir camino rumbo a Villa Mascardi, improvisaron una fogata, y cantaron el himno nacional. Cerca de las 18.30 horas, arribó la gobernadora.

Sólo había banderas argentinas y carteles donde se leían expresiones como “Basta de ocupas; el Estado debe defender los dominios públicos y privados”, o “No somos fascistas, no estamos armados, somos vecinos”.

Según una de las pobladoras, cuando arribaron, al costado del camino, notaron la presencia de ocho encapuchados; pero no hubo disturbios.

 

Christian Masello/Fotos: Facundo Pardo

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