2019-08-28

EL SÁBADO DESDE LAS 21 EN EL BROTE

Vuelve a escena “Limadas”

La obra que protagonizan Cecilia Planas y Virginia Salamida cuenta con dramaturgia y dirección de Cinthia Albanese, una joven de 23 años que encuentra disparadores para su inspiración en lugares insólitos.

Cinthia Albanese (23) debe ser la dramaturga más joven de Bariloche con obra en cartel. El último sábado de agosto podrá verse por séptima ocasión “Limadas”, el trabajo que sobre el escenario reúne a Cecilia Planas (Roxana) y Virginia Salamida (Mabel). La cita se pactó a las 21 en El Brote, ámbito inmejorable para una propuesta de sus características. Además, con Albanese hay que tomar precauciones: todo a su paso puede convertirse en texto dramático.


Salamida y Planas en acción

El Cordillerano se había cruzado con una versión preliminar de “Limadas” en un Patio de Actores que se realizó en La Llave, par de años atrás. Desde entonces, “fue creciendo. Nació de la materia Dramaturgia en la UNRN, que dicta Carolina Sorín, y empezó como un trabajo de 15 minutos”, explicó la dramaturga y también directora. “Teníamos que basarnos en algo que nos interesara o llamara la atención de Bariloche. Particularmente, al trabajar en cabañas que tiene mi papá, me llama la atención el estado en que las deja la gente cuando se van. Parece una pavada, pero algunos no tienen vergüenza (risas). Por otro lado, me enteré que las obras sociales cubren la salud mental de cualquiera, se puede ir al psicólogo y eso me voló la cabeza”. Constataciones que dispararon su imaginación.

Para Albanese, en cada esquina hay una historia. “Hice un experimento en la materia (universitaria) y le pregunté a cada uno cuál era su terapia. Algunos dijeron ir al teatro, la jardinería, el deporte, escuchar música y etcétera. Basándome en lo que me iban diciendo, en lo que había visto en la limpieza de los baños y en la intimidad que muestra la gente una vez que se va, nacieron aquellos 15 minutos de Limadas, algo medio absurdo y grotesco que tiene algo de existencialista. Después dijimos: bueno, la seguimos… Entonces, empecé a escribir, escribir, escribir y a unir como mini-monólogos. Después, los quise entrelazar y con la ayuda de las chicas con sus cuerpos en escena hicimos los 45 minutos de Limadas que tiene hoy la obra”, definió.

Ese crecimiento se nutrió de varias fuentes. “Cuando terminé de cursar Dramaturgia me fui de viaje. Estuve un mes en Europa, me voló la cabeza y también, escribía, escribía y escribía. Estaba muy inspirada por la materia y por Carolina, que nos decía que teníamos que oler las cosas, tocarlas, trabajar con todos los sentidos todo el tiempo. En ese viaje estuve a full, viendo todo en un lugar totalmente diferente. Cuando volví, escribí mucho, se lo mostré a las chicas y les encantó el texto”, insistió.

De la palabra a los hechos

La palabra escrita se fue transformando en hecho teatral. “Los ensayos nos tomaron mucho tiempo porque charlamos mucho y tenemos una forma de trabajar en la que primero, hablamos de lo que nos pasa para después, ensayar sin esa carga encima. Entonces, fueron largos y también se extendió el tiempo, hasta llegar al estreno. Sumamos música, un iluminador (Limay Brouckeart - Sabrina Fuselli) y la obra fue creciendo gracias a los cuerpos de ellas (las actrices) y de las ideas que fueron metiendo”.

La incursión de Albanese en el ámbito de la psicología fue sencillamente desopilante. “Como me enteré que la obra social cubría psicólogo, empecé a ir a una psicóloga para ver qué onda y qué era. La forma de trabajar que tienen es profesional porque tienen estudios pero en la situación que yo viví, estaba charlando con la psicóloga y entraba gente, tocaban la puerta, ella me daba consejos, me decía lo que tenía que hacer… Media extraña la situación, entonces también fue inspiración mi psicóloga. Ella no lo sabe, yo le conté que estaba escribiendo una obra pero no que estaba yendo especialmente para eso”, confió.

Más allá de la situación puntual, en aquella versión de 15 minutos que apreció el cronista, los personajes de Salamida y Planas evidenciaban la absoluta alienación en la que vivimos la mayoría de los mortales a comienzos del siglo XXI. “Eso es verdad. Al texto lo escribí hace casi tres años, después tuve otra materia que se llamaba Análisis del Texto Teatral y otra del Hecho Teatral. Nos hicieron leer mucho sobre el existencialismo y Jean Paul Sartre y eso también me voló la cabeza, viste que cuando estás en la universidad es el momento de abrir la cabeza o abrirla”, justificó.

Después de esas lecturas, “me dio eso de hacerse cargo de las decisiones que uno toma a nivel individual y global porque te van formando como persona y como humanidad. De eso básicamente habla a muy grandes rasgos, uno de los textos de Sartre. Entonces, me fijé en la rutina y a dónde nos llevan las decisiones que vamos tomando, a qué nos conducen. ¿A necesitar ayuda de otros, a escuchar o rodearnos de gente, a tener rutinas controladas con horarios? Eso se sumó a Limadas, también el desgaste que eso genera o no, según como la lleve cada una”, apreció la dramaturga. Recomendable propuesta.

Sacarse el lime de encima

En “Limadas”, Cinthia Albanese también incursiona en otra faceta decisiva del quehacer teatral, pero en este caso “la dirección fue colectiva y estamos sumando más gente porque realmente, no me siento muy cómoda en ese lugar”, admitió la joven teatrera. “Escribir es una cosa totalmente diferente a dirigir lo que estás escribiendo, nunca va a ser lo que uno tiene en la cabeza. A mí me resulta muy difícil transmitir lo que yo quiero en el momento del ensayo, es algo que todavía no logro pero para mí, escribir la obra fue un placer, sigo escribiendo hasta el día de hoy, me encanta y tengo un montón de proyectos”, avisó.

Para sus nuevos textos “estoy viendo quién me los dirige porque no quiero hacerme cargo más de la dirección. Me parece que es un trabajo conjunto, por eso Limadas fue colectivo, poniendo un poco de la visión de cada una y también llamamos a mucha gente de afuera: profesores de la universidad y ahora nos está ayudando un compañero, Juan de Paz, también de la UNRN, que tiene más recursos. Cecilia y Virginia también pusieron todo para ver qué alimentaba más a la escena, qué hacía crecer ese juego. Eso no tiene que parar nunca”, proclamó.

La considerable diferencia de edad con sus dirigidas “para nada” fue un obstáculo, confió la jovencísima Albanese. “No me puedo quejar de nada, fue hermoso, nunca tuvimos un problema. Como te decía, en cada ensayo empezamos hablando de qué le pasa a cada una porque Limadas también es eso: cuando uno está alienado y quiere enfocarse en algo, hasta que no se lo saca de la cabeza no puede. Como grupo, siempre fuimos muy contenedoras, también por eso tardamos dos años en estrenar. Yo cursaba en la universidad y en mi trabajo me podía adaptar a los horarios, pero ellas tienen hijas, estudian en la universidad y además tienen sus trabajos. El único conflicto fue encontrar los momentos para ensayar”, compartió. La obra también estará presente en la inminente Primavera Teatral 2019.

Adrián Moyano

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