LA DIÓCESIS DE BARILOCHE CUMPLIÓ 26 AÑOS
El obispo Juan José Chaparro reflexionó acerca del rol de la iglesia en la actualidad
El 22 de julio del año 1993 fue el día de la creación de la Diócesis de San Carlos de Bariloche por lo que el lunes a las 19 horas se realizó la celebración de la misa en la iglesia Catedral al cumplirse 26 años. Monseñor Juan José Chaparro fue nombrado obispo el 9 de julio de 2013 y ordenado el 28 de septiembre de dicho año. En diálogo con El Cordillerano habló sobre el pasado, el presente y los proyectos futuros.
Chaparro tomó conocimiento de la diócesis en sus comienzos porque en ese entonces era superior de la congregación de los Misioneros Claretianos en Argentina y Uruguay. “Fuimos los que iniciamos la capilla San Francisco en la isla del Ñireco siendo esa la primera posición en Bariloche”.
Ya estaban presentes en Pilcaniyeu y Comallo por lo que llevan más de cincuenta años en la región. “Como era de la congregación venía a visitar a los obispos todos los años desde el año 1996, incluso había estado antes con grupos misioneros para trabajar en los barrios” recordó.
Chaparro lleva seis años en nuestra ciudad y sin embargo aún no conoce muchos lugares emblemáticos para el turismo, incluso solo ha ido a Catedral para llegar con grupos hasta alguno de los refugios de montaña, pero no lo conoce como centro invernal.
Al obispo Maletti lo derivaron a Buenos Aires y quedó vacante la diócesis local; fue el año del nombramiento de Francisco como papa y a los pocos meses convocó a Chaparro para ese cargo. “Siempre me tuvo un gran afecto ya que en mis tiempos en Buenos Aires había sido mi obispo pero de todas maneras fue una grata sorpresa cuando me eligió, al ser de una congregación de misioneros nunca había estado trabajando en un obispado y no sabía de qué se trataría mi tarea”.
Sabe mucho de gestión pero aquí no tenía referentes ni guías, “el frío me bautizó porque llegué el 2 de agosto, tenía que empezar a manejarme solo porque no había con quién hacer escuela, un hermoso desafío”, dijo.
Fue muy bien recibido y se sintió muy cómodo “la celebración de ordenación fue muy linda, vinieron obispos de la Patagonia y de Chile, el cariño de la gente, los coros que acompañaron ese momento, todo quedará por siempre en mi corazón”.
Extensa
La Diócesis Nuestra Señora del Nahuel Huapi es muy amplia, cubre casi 80 mil kilómetros, comprendiendo en la provincia de Río Negro los departamentos de San Carlos de Bariloche, Ñorquinco, Pilcaniyeu, 25 de Mayo, 9 de Julio, y El Bolsón hasta Chubut.
“Cuando en Roma o en Europa menciono esto no lo pueden creer aunque para nosotros es bastante común y tampoco somos una de las más grandes”.
Dentro de esa área hay realidades muy diferentes, grandes ciudades y parajes de la Línea Sur, “he ido en invierno a la estepa y la gente se sorprende mucho al recibirme, uno aprende a querer los distintos paisajes”.
Para Chaparro celebrar una misa en una capillita de campo o una casa de familia es tan valioso como celebrarla en la iglesia Catedral. Fue por eso que la Semana Santa pasada se acercó a compartir con los vecinos de Ñorquinco y Río Chico, un mundo que continúa conociendo.
“Lo mismo que Bariloche, es una realidad tan compleja que todos los días aprendo algo, hace poco le pedía a Nicoletti, una historiadora local, algunos libros e información sobre la Patagonia y su gente”.
Esta es una zona donde la iglesia católica ha estado presente de diversas maneras, aunque la palabra invasión aún resuena entre los pueblos originarios. “Esa presencia ha sido con su luz y su sombra pero creo que hay cosas que son difíciles de juzgar en aquél contexto”.
“Creemos que no todo ha sido invasión ni coloniaje, que se ha hecho un aporte desde la fe, que hubo también aceptación alegre de mucha gente, de una visión de la vida”. De allí siempre han surgidos grupos de personas que de manera desinteresada acompañan a quienes más lo necesitan.
“La nuestra fue una evangelización muy tardía comparada con el Norte, la iglesia no es solo una institución como estructura, hay un espíritu, la gente que sale, que está en los comedores, no lo hace por un sueldo, toda la gente que tenemos alrededor lo hace porque lo siente”.
“Ya lo dijo Jesús, no solo de pan vive el hombre aunque es necesario, cuando hablo de espiritualidad no lo digo de manera intelectual o doctrinal, lo digo como algo vital, a sentirte comunidad, vecino y hermano”.
Pero aclaró que la idea no es caminar en grupos aislados, un gueto cerrado como algunas religiones, “hermanos somos todos sin importar sus creencias y eso se logra por medio de la espiritualidad como apertura del corazón”.
El obispo siempre cita que la Fe es una bendición, un soporte, “no es una imposición sino una oferta, un ofrecimiento para ver la vida de otra manera”. En momentos de fragilidad como las enfermedades es cuando la Fe se impone, “movilizar nuestras vidas para acompañar y estar con quien lo necesita, eso es la Fe y es vital”.
“Los males que tenemos como iglesia o como sociedad responden a las personas que ocupan los diferentes cargos, es un compromiso y una decisión personal el hacer las cosas bien o mal.”
“Cuando uno se compromete pone en juego su propio ser y es ahí cuando entran en juego los valores que cada persona tiene, por eso todos somos responsables de lo que nos pasa como sociedad.”
Volviendo a la historia citó que “en la época de la dictadura yo aún era estudiante en Córdoba, se llevaron a seminaristas y sacerdotes, otros estuvieron presos o expulsados del país, ni hablar de la muerte de otros tantos pero yo soy parte de esa misma iglesia”. “Es por eso que todos los días me preguntó qué queremos para la iglesia de este tiempo”.
Críticas
Siempre están presentes las críticas hacia el pasado y presente de la Iglesia Católica como institución, de parte de la sociedad. “Me parece que son reales y parte de nuestros límites, como los casos de abusos o cuando mencionan que hablamos de una espiritualidad sin compromiso” comentó. “¿Qué sector de la sociedad está libre de abusos? Tal como dijo Francisco, que una persona sea violentada por el poder, en su conciencia ya es un horror y se está trabajando mucho en cómo prevenirlos”, aseguró.
Por otra parte mencionó que también existen campañas organizadas “gente que solo le interesa desprestigiar, por ejemplo contra el papa Francisco, de parte de los grandes intereses”.
“Estoy convencido que la meta de la iglesia es otra, no es la valoración que tenemos o dejamos de tener, es el trabajo y el compromiso diario” agregó. “Hay que aprender a escuchar, cosas que nos avergüenzan y otras que nos alegran”.
Al consultarle al obispo ¿qué quiere de parte de la iglesia? respondió “tengo metas que estamos fijando y estamos en búsqueda constante para mejorar sobre todo nos interesa ver cómo servir y enseñar el Evangelio para que sea acorde a estos tiempos y no algo impuesto ni estructurado”. Es por eso que apunta a “que la iglesia sea una manera de vivir con palabras pero siempre acompañado de gestos y con obras que perduren en el tiempo”.
Un reflejo de ello son las obras que vienen desarrollando en los distintos barrios de nuestra ciudad, hogares y residencias para jóvenes, acompañamiento para que abandonen sus adicciones, talleres de oficios que abren puertas a un futuro mejor. “Cuando hay espíritu se generan esas obras como Emaús, Betania, el Hogar de Cristo y tantos otros espacios abiertos al servicio de la comunidad”.
Resaltó además que “como Diócesis tenemos a disposición del gobierno cincuenta viviendas en El Bolsón y otras tantas en Maquinchao y tenemos la gente dispuesta para trabajar, nosotros no cobramos por ese trabajo, la disposición está y rendimos punto por punto de los aportes recibidos”.
Bariloche
Al referirse a los cambios que le gustarían ver en nuestra ciudad dijo “además de linda como es por su paisaje, me gustaría más comunicación, mayor preocupación de unos sectores por otros, un Bariloche donde haya posibilidad de vida para todos y con mayor justicia”.
Agregó “que deje de estar tan sectorizado, hay mucha gente capacitada pero no siempre es bien aprovechada o se la escucha, un Bariloche donde todas las instituciones tengamos una mirada más abierta”.
Citó el asesinato de Lucas Muñoz, “a muchos sectores no les afectó lo sucedido como si ese joven hubiera sido parte de otra sociedad y no de la nuestra, cómo engendrar una mirada más amplia tendría que ser nuestra meta”.
Al referirse a la sociedad dijo “no hay que olvidarse que por la valoración del individuo se ha llegado al extremo de la individualidad, también creo que es un tema de educación, de corazón y de espiritualidad, en general nos cuesta la convivencia, el encuentro”.
“No tenemos que esperar una crisis o un desastre para ser solidarios, creo que es posible mejorar como sociedad si todos ponemos de nuestra parte”, reflexionó.
Textos: Susana Alegría / Fotos: Tonny Romano