Relatos ubican a Boris Hermosilla armado en la búsqueda de Hugo Collihuin
Varios testimonios escuchados durante la segunda jornada del juicio oral y público contra Boris Hermosilla, colocaron al acusado en los momentos previos al hecho, armado y buscando a la víctima. Luego, lo observaron alejarse de la escena del crimen armado. El debate continuará el viernes de la semana próxima.
El tribunal integrado por Marcelo Barrutia, Bernardo Campana y Emilio Riat, continuó escuchando testimonios en el marco del juicio oral y público seguido contra Boris Hermosilla, por el crimen de Hugo “Quito” Collihuin, ocurrido en febrero de 2017.
Mariano Muñóz, amigo de la víctima, aseguró que apenas minutos antes de que Collihuin fuera acribillado, Boris Hermosilla y Jonathan González se presentaron en su domicilio buscando insistentemente a Collihuin y a otras dos personas de apellido Bonnefoi. Según describió, los dos portaban armas de fuego y advirtieron que tenían los cargadores llenos.
Apenas se retiraron, el testigo se comunicó con uno de los hermanos de “Quito” y le advirtió que deberían tener cuidado, aunque no quiso dar mayores precisiones en la conversación telefónica. Pocos minutos después se enteró del fatal desenlace. Aseguró Muñóz que un hermano de Boris Hermosilla intentó convencerlo para que no declare, ofreciéndole la entrega de un automóvil Volkswagen Bora.
Adrián Bonnefoi, una de las personas que Hermosilla y González buscaban aquella noche en la vivienda de Mariano Muñóz, explicó que había tenido una relación de amistad con Hermosilla, pero la misma se rompió a partir de una pelea en la que Hermosilla salió herido. Aseguró que le perdonó la vida al acusado porque sabía que tenía dos hijas menores y reprochó que Hermosilla no haya pensado en los hijos de Collihuin cuando lo asesinó. Explicó que Hermosilla tomaba mucha cocaína y estaba siempre alterado. Ese dato, además de las sospechas que recayeron sobre Hermosilla en relación a las muertes de Micaela Bravo y Lucas Muñóz, terminaron por romper la relación de amistad que los unía.
David Collihuin, hermano menor de la víctima, relató que aquel día se separó de su hermano apenas unos minutos antes de que fuera asesinado. Recordó la comunicación telefónica que mantuvo con Mariano Muñóz y afirmó que la falta de precisiones en aquella advertencia que lanzó el sujeto, provocó que por un tiempo estuvieran distanciados en la creencia de que el hecho podría haberse evitado en caso de contar con mayor información al momento de recibir aquella advertencia de “tengan cuidado”.
Finalmente declaró Milton Felley, un cabo de la policía de Río Negro que el día del hecho estaba de franco y circunstancialmente pasaba por la escena del crimen cuando comenzó a escuchar las detonaciones de arma de fuego. Dijo que se acercó al lugar y observó a dos sujetos que se alejaban armados del lugar, visiblemente alterados. Vestido de civil, pasó a pocos metros de los sospechosos y los distinguió como “uno gringo y otro más morocho”. Al ser consultado por la fiscalía, aseveró que Boris Hermosilla era uno de los sujetos. Además, escuchó que uno de los sujetos expresaba “este no jode más”.
Con su teléfono celular llamó al Hospital Zonal para requerir asistencia médica y luego a la comisaría, mientras procuraba centrar su atención en Collihuin que estaba agonizando tendido en el suelo y “todavía respiraba”.
Finalmente ante la insistencia de las partes para la citación de algunos testigos, el tribunal dispuso un cuarto intermedio hasta el viernes de la próxima semana, momento en el que intentarán dar con los testigos que faltaron a las citaciones y luego dar paso a los alegatos de las partes.
Mariano Colombo