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FUE REALIDAD HASTA LA DÉCADA DE 1970

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18/06/2026

¿Se imagina Bariloche sin temporada de invierno?

En los comienzos de las afluencias masivas, Catedral fue un tanto caótico. Llegaron a comercializar pases cuatro empresas distintas.
Catedral comenzó a transformarse a fines de la década de 1960.
Catedral comenzó a transformarse a fines de la década de 1960.

Ya se advierte la presencia de turistas brasileños en las calles céntricas de Bariloche y también comenzó el arribo de contingentes de egresados. La mayoría de la gente que tiene su economía vinculada a la temporada de invierno anhela que los pronósticos se cumplan de una buena vez y que la nieve refuerce el atractivo. Un clásico a esta altura del calendario, pero no siempre fue así. En efecto, 50 años atrás esta ciudad era un destino apenas veraniego y en términos concretos, la afluencia relevante de visitantes se limitaba a enero y febrero. ¿Qué hizo que el invierno significara dos o tres meses más de actividad?

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Parte de esa historia puede leerse en “Río Negro. Turismo de los Andes al mar”, el libro de Julio Isidro Pérez que está disponible digitalmente desde la semana pasada, según anunció El Cordillerano. El autor -que se valió del trabajo de nuestro colega Toncek Arko para ordenar sus recuerdos- conoció los alrededores del Nahuel Huapi en primera instancia como periodista, pero luego hasta fue secretario de Turismo de la provincia.

“Siempre fui un apasionado por los deportes, practiqué vóley y básquet con mucho entusiasmo, pero debo reconocer que no soy un esquiador”, admite Pérez en sus memorias. “En mi juventud esquié algunas veces en el cerro Catedral y Chapelco, pero no más de ello. Conocí la nieve en mi primera visita a Bariloche, en 1960. En ese entonces Catedral ya era un centro invernal muy importante, donde esquiaban deportistas de numerosos países del mundo”, pero aún estaba lejos de ser un lugar de afluencia masiva.

Más cerca en el tiempo, “mi amistad con Pablo Rosenkjer, quien fue asesor mío en la provincia de Río Negro en deportes invernales, me permitió conocer la historia del cerro Catedral, sin duda el principal centro de esquí en Sudamérica. Pablo comenzó a esquiar en 1943, en la escuela de Catalina Reynal, cuando Catedral se estaba desarrollando”. En las páginas que siguen de su libro, Pérez repasa los orígenes del complejo.

Medios de Robles Catedral. Algunos nunca se usaron.

Las cosas empezaron a cambiar a fines de la década de 1960. “Joaquín Hardt impulsó la apertura del camino vehicular hasta Plataforma 1200, donde inicialmente se proyectó la base del centro invernal, y en 1967 emplazó el T-bar corto, de 320 metros de largo, que aún hoy funciona”, destaca el libro. “Ese año la Dirección de Parques Nacionales, mediante licitación pública, adjudicó a la empresa Lagos del Sur SA el emplazamiento de nuevos medios de elevación en la montaña. La iniciativa fue promovida por William Billy Reynal, titular de la empresa aérea Austral, que buscaba aumentar sus vuelos invernales hacia Bariloche”.

La primera aerosilla

En el resto del mundo y en el país pasaban cosas graves, pero aquí “la primera aerosilla fue inaugurada en julio de 1968 y unía la base con Plataforma 1200. Ese invierno se habilitó también el T-bar largo de Punta Nevada, que ascendía por donde actualmente está la aerosilla cuádruple. El invierno siguiente se habilitó la segunda aerosilla doble, desde Plataforma 1200 a punta Cóndor”. Las condiciones para el cambio trascendental estaban dadas.

Según Pérez, “los nuevos medios de elevación, la creación de la empresa de viajes y turismo Sol Jet y los vuelos chárter (sic) revolucionaron el turismo invernal en Argentina y permitieron que Bariloche reciba visitantes en verano e invierno. También San Martín de los Andes se benefició con esta empresa, ya que Reynal desarrolló Chapelco a partir de 1972”, aportó el exfuncionario. Apenas 54 años atrás.

Las transformaciones fueron fundamentales. “Durante mis años de trabajo como periodista en La Nueva Provincia, Bariloche era visto como un centro turístico de verano, para ir a pescar y realizar excursiones por la naturaleza. Así viaje yo en 1960. Con Sol Jet comenzó a tener mucha promoción durante los inviernos, en especial en Buenos Aires, desde donde había vuelos chárter durante julio y agosto”, remarcó Pérez.

Brindis por el pase único: Juan Cruz Varela, Jorge Cavaliere y Graciela Robles.

Cuando llegó a la función pública, “en mi rol de secretario de Turismo de Río Negro apoyé el congreso de la Federación Internacional de Ski (FIS) que se hizo en 1977 en Bariloche. Fue un evento muy importante para difundir los deportes invernales en el mundo, ya que los visitantes, constataron que Catedral tenía excelentes pistas de esquí para competencias”, recordó.

Hay que tener en cuenta que, por entonces, no estaba todo el cerro en funcionamiento, como en la actualidad. “En 1977 comenzaron los trabajos para desarrollar el área sur del centro invernal. La concesión la tenía Vicente Robles SA, una empresa vial muy importante. Pablo me decía que esto había sido un error, pues la montaña estaría dividida. Me contaba que la mayoría de los centros de esquí del mundo están integrados y todo depende de una persona o empresa. Ello garantiza la sustentabilidad del emprendimiento. Yo no conocía el negocio del turismo invernal, por ello me limité a escuchar sus opiniones”. Como se recordará, esa fragmentación se prolongaría un par décadas más.

En los recuerdos de Pérez, “Robles realizó una inversión importante y compró tres aerosillas y una docena de Pomas, medios de elevación de arrastre. La licitación preveía que los Pomas sean reemplazados por aerosillas, pero esto no se hizo. Vicente Robles falleció en 1985 y ello marcó el inicio del final de sus empresas”, advirtió el autor del libro. La división resultó una piedra en el zapato.

Medios de cuatro empresas

“Siendo secretario de Turismo de Río Negro recibí varias críticas por la cantidad de empresas con medios de elevación que había en Catedral”, admitió. “Todas adjudicadas por Parques Nacionales, titular de la tierra. Hubo un invierno con cuatro tickets para los ascensos: Robles, Lagos del Sur, Cable Carril y silla Lynch. En teoría, la competencia comercial, la necesidad de captar clientes, obligaría a mejorar los servicios y bajar los precios. Pero, en Catedral esto no sucedía”, reconoció.

Las cosas empezarían a modificarse con el retorno de la democracia. “Siendo gobernador Osvaldo Álvarez Guerrero se intensificaron las gestiones para que el cerro Catedral sea transferido a la provincia de Río Negro. Osvaldo era oriundo de Bariloche, conocía el cerro Catedral, y junto al senador Oscar Nápoli, también barilochense, lograron que en 1985 se sancione la ley de traspaso del área desde el Estado nacional a la provincia. Durante el invierno de 1986 se creó Gran Catedral, una marca que vendía un pase único para toda la montaña”.

Más allá de la política, “el principal promotor de esta medida fue Jorge Cavaliere, titular de le empresa mayorista que comercializaba viajes de turismo hacia Bariloche y administraba el hotel Catedral. La posibilidad de esquiar con un pase en toda la montaña reposicionó Catedral en el mercado turístico invernal, donde había perdido muchas posiciones con las Leñas y Chapelco, que ofrecían servicios unificados, de buena calidad y a un costo atractivo. La unificación de Catedral benefició a Bariloche como destino turístico de invierno”, sostienen las memorias del exsecretario. Hoy la temporada invernal es un clásico relativamente predecible, pero no siempre fue así.

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