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SE MOVILIZARON AVIONES, HELICÓPTEROS Y HASTA MOTOS ENDURO

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25/08/2024

¿Cuál fue la búsqueda más espectacular en las montañas de Bariloche?

¿Cuál fue la búsqueda más espectacular en las montañas de Bariloche?
¿Cuál fue la búsqueda más espectacular en las montañas de Bariloche?

Llegaron a participar más de 200 rescatistas de tres jurisdicciones, entre ellos, los integrantes de la CAX del Club Andino. Después de 10 días de desconcierto y tenacidad, hubo final feliz. En enero próximo se cumplirán 20 años.

Tuvieron que afectarse más de 200 rescatistas. Como la misión no daba resultados, llegaron a sumarse helicópteros y hasta motos enduro. Además de la Comisión de Auxilio del Club Andino Bariloche y brigadistas de Parques Nacionales, llegaron refuerzos de la provincia de Buenos Aires y de otras reparticiones del Estado nacional. A pesar de tanto despliegue, el extraviado no aparecía y la prensa capitalina metía presión con la solidez informativa que la caracteriza. El nerviosismo y la frustración iban in crescendo, con una vida en juego. En realidad, dos.

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En enero próximo se cumplirá el vigésimo aniversario de “la búsqueda más numerosa en las montañas de Patagonia Norte”, cuya prolongada trama comenzó “el lunes 3 de enero cuando Nahuel (González Canosa), de 17 años, junto a su abuela, Inés Rocha, subieron en vehículo hasta la playa de estacionamiento del refugio Neumeyer y caminaron hasta la laguna Verde, junto a una perrita cocker, propiedad de Rocha”. Nada hacía presagiar la probable tragedia.

“Eran las 11 de la mañana, de un día muy agradable, y Nahuel dijo que iría hasta unos manchones de nieve. Inés manifestó que regresaría despacio para que la alcance y el joven emprendió la caminata con Reina”. La reconstrucción puede leerse en “Rescates en montaña. 90 años de la CAX del Club Andino”, el libro institucional que salió de imprenta unos meses atrás, con la pluma del veterano montañista y periodista Toncek Arko.

Hizo lo que dijo, “pero Nahuel no regresó”, entonces “su abuela descendió hasta el refugio para notificar lo ocurrido. La búsqueda comenzó ese mismo día, cuando personal del refugio ascendió hasta la laguna y recorrió el bosque. A la noche se convocó a la CAX y al día siguiente se amplió la zona de búsqueda, subiendo hasta los manchones de nieve. Se constató que Nahuel nunca llegó hasta ellos, ya que estaban a 2 horas de marcha y no hubo rastros de presencia humana”.

Despliegue pocas veces visto.

Afortunadamente para todos, “el tiempo se mantenía muy lindo, calor y sin viento. La búsqueda quedó a cargo de Parques Nacionales, con personal del Departamento de Incendios, Comunicaciones y Emergencias (ICE), quien movilizó más de 50 brigadistas y un helicóptero para buscar a Nahuel en el valle del Challhuaco. También se sumaron Gendarmería Nacional con perros rastreadores y efectivos de la Policía de Río Negro”, recuerda el relato de Arko.

Por entonces, Bariloche ya estaba en vilo. “Nahuel había salido a caminar vestido con una remera, un pantalón jean, zapatillas y llevaba una campera de abrigo. No tenía teléfono celular ni objeto de valor alguno. El miércoles 5 llegó su padre y otros familiares desde La Plata, para sumarse al operativo”. Con el correr de los días se multiplicó la dotación y ya el 7 de enero “alrededor de 100 personas buscaron a Nahuel”.

En efecto, “a la gente de la CAX, Parques y Gendarmería se sumaron los grupos Bora y Presmo de la Policía rionegrina, la Escuela Militar de Montaña y Defensa Civil. Alberto Seufferheld, jefe del ICE de Parques, no pudo ocultar su desazón ante la falta de resultados. El área de búsqueda es considerada un terreno relativamente fácil (entre comillas), ya que no tiene sotobosque, no presenta grandes cañadones ni arroyos y todos los valles se dirigen hacia caminos vehiculares y pobladores. También en la CAX había desconcierto”, admite el autor de la crónica ya histórica.

La noticia creció y creció. “La búsqueda de Nahuel logró una cobertura de prensa importante y también se enviaron refuerzos desde la provincia de Buenos Aires y el Estado nacional. Vía aérea llegaron más efectivos, helicópteros y motos de enduro, que recorrieron los senderos aledaños al valle del Challhuaco. Buzos de Prefectura Naval relevaron toda la laguna Verde, sin ningún resultado positivo. El área de búsqueda creció muchísimo, siendo trasladados los brigadistas con helicópteros a las cotas altas, para luego descender caminando. Pero no se encontró ningún indicio de Nahuel ni de la perrita Reina”.

El desenlace se produjo “el jueves 13 de enero, después de 10 días de estar extraviado”, cuando “Nahuel fue encontrado”. Fue posible porque “un grupo de brigadistas de Parques recorría el bosque en forma de abanico, no por los senderos”, razonó el montañista. “Caminaban por el bosque, separados por unos 70 metros. Natalia Velázquez fue la primera que lo vio, desde unos 50 metros, relatando que estaba sentado sobre un tronco caído, junto al perro. Eran las 11:40 de la mañana. Avisó a sus compañeros, quienes se dirigieron hacia el joven buscado. Natalia lo llamó por su nombre y Nahuel, visiblemente cansado, sonrió”.

Como indican los protocoloes, “fue hidratado y contenido, hasta que llegó una camilla de plano rígido, con la cual Nahuel fue trasladado hasta un lugar más alto, donde bajó un helicóptero a buscarlo. Fue cargado con Reina y llevado hacia el helipuerto del Varadero, donde aterrizaron a las 13:40. Junto a sus padres fue trasladado al Hospital Privado Regional, donde ingresó por la guardia y fue internado para que se le realicen los estudios de rigor”.

Con el alivio llegó la curiosidad. “La esposa del padre de Nahuel, Patricia Nicolini, fue una de las primeras en hablar con el chico quien le contó que sabía que lo estaban buscando, ya que veía sobrevolar los helicópteros. Afirmó que agitaba la campera, pero nunca lo vieron, ya que estaba en el bosque. Relató que después de mucho caminar y constatar que estaba perdido había armado una casita junto a un cauce de agua, en un lugar protegido, y allí esperó todo el tiempo”. Nada menos que 10 días.

El extraviado “tenía reloj, pero no fósforos. Durante las noches acomodaba a la perrita dentro de su campera, para darse calor en forma mutua. Afirmó que sentía mucho frío en las piernas. El tiempo ayudó, solo una noche lloviznó. También dijo que no dormía de noche, pero sí de día, al calor del sol y de su perra. Este dato fue muy importante, pues posibilita que alguna vez los rescatistas pasaran cerca sin ser vistos”. Aquel despliegue en abanico hizo posible que casi 20 años después, pueda contarse el final feliz de tan desconcertante historia.

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