A CINCO AÑOS DE SU PARTIDA

| 23/05/2024

Las obras de Ruth Viegener esperan salir del container

Las obras de Ruth Viegener esperan salir del container
Ruth y su hija, aún niña.
Ruth y su hija, aún niña.

La artista que dejó huella en Bariloche falleció el 25 de mayo de 2019. Clara Waidelich, su hija, trabaja en una película que poner de relieve su legado y advirtió sobre el riesgo que corren sus trabajos, al no estar en una institución especializada.

A cinco años de su temprana partida no hay chances de apreciar la obra de Ruth Viegener, la escultora, plástica y fotógrafa difícil de encasillar que dejó su sello en el arte contemporáneo de Bariloche. Su inolvidable serie “Heroínas”, que llegó a exhibirse en Buenos Aires, permanece al cuidado del Instituto Balseiro, pero visitarla requiere de una serie de trámites al no tratarse de una institución especializada en arte.

Activa animadora de la escena artística local y regional, Ruth se despidió el 25 de mayo de 2019. A un lustro del acontecimiento, este cronista quiso recordarla y buscó contactar gente que con ella compartió parte del camino. La que más pronto respondió las inquietudes fue Clara Waidelich, su hija, que más allá de los vaivenes del INCAA, se encuentra en proceso de avanzar con una película: “Dejé las luces prendidas”.

El Cordillerano: -No sé si es válido separar madre de artista, pero ¿qué recuerdos afloran primero cuando se trae a colación a la Ruth artista?

Clara: -Lo primero que me viene a la mente es una risa. No cualquier risa sino una con picardía, una risa que mostraba un pensamiento que estaba más allá de lo habitual, posibilidades más allá de lo anclado en formatos encerradas en una caja. Una risa perspicaz que te mostraba posibilidades distintas adonde tu mente iba, se reía desde ángulos distintos que uno ni siquiera consideraba, e invitaba. Era una risa invitadora.

También me aparece la introspección, una introspección que hacía a su arte y desde la cual creaba, donde siempre encontraba al otro. En ese ir hacia adentro siempre encontraba lo colectivo y desde un sentir muy empático, siempre encontraba mucho dolor, quizás atravesado por su historia y en un punto, por la historia de todos. Ella siempre sintió cómo nos determina lo social desde un lugar muy empático y en el mundo brutal que vivimos, creo que quedaba abatida. Eso también era un germen de sus obras.

EC: -¿Cuál te parece que es su legado más perdurable?

Clara: -Sus obras son su legado más perdurable y a la vez no, porque están en un container. O sea, la memoria es perdurable en la medida que encuentre canales de perdurabilidad como pueden ser la palabra escrita en este medio o en libros, como fue apareciendo en distintas publicaciones, pero en realidad su mayor legado son sus obras. Para mí es muy preocupante, porque no se están cuidando como merecen para garantizar esa perdurabilidad. Las tenemos embaladas y bajo techo en un container, pero con las inclemencias y los cambios de temperatura de Bariloche, deberían tener lugar en un museo con gente idónea que las pueda cuidar. Esa es una gran preocupación.

También su toma de posición frente al mundo es un legado muy importante que busco que perdure. Se puede ir a buscar en sus obras, pero como hija, inicié hace tiempo ya un proceso de duelo activos que es hacer un documental sobre Ruth, un documental íntimo porque no tengo la voz de un experto, sino de una hija. Entonces, busco poner en obra ese vínculo, esas cosas compartidas entre dos artistas con intereses y charlas en sintonía con esos mundos que habitábamos.

En cercanías del bicentenario de las revoluciones e independencias latinoamericanas, Ruth nos dejó boquiabiertos con una serie de esculturas a las que tituló Heroínas, para que entendiéramos que aquellos procesos también contaron con la participación de mujeres. Hubo una exposición en Bariloche con nueve de las piezas iniciales y luego, el conjunto se exhibió en el edificio anexo del Congreso de la Nación. Desafortunadamente, no es fácil dar con ellas en el presente.

“Su obra Heroínas está actualmente en el Instituto Balseiro”, recordó Clara. “Tenemos la garantía de cuidado, pero no la posibilidad de un acceso público sin restricciones, ya que es un instituto dedicado a la ciencia y tiene sus requerimientos para ingresar”, explicó. “Desde luego que las referentes del lugar siempre están con los brazos abiertos para recibir, pero no se llega al punto de decir: exposición abierta de Ruth, como sería el caso de un museo con la puerta abierta. Hay que tocar, pedir permiso y tener el contacto para llegar hasta el número de teléfono que te da la autorización. Es un doble filo: están cuidadas, pero en cierta forma, restringidas”, lamentó.

El trabajo cinematográfico lleva más de dos años de recorrido. “Estoy impulsando un proyecto sobre ella, que sigo puliendo y trabajando en la medida de lo posible, pero ahora (se dificulta) con este gobierno y la situación del INCAA, que es adonde podíamos aspirar para financiar la película”, explicó la realizadora. “Tenemos la aprobación de la carpeta y el INCAA estaba interesado en apoyar y acompañar el desarrollo, pero ahora está todo pendiendo de un hilo”, lamentó.

“Supongo que eventualmente tomaré fuerzas para encontrar otro tipo de financiamiento con todo el dolor que implica, porque la pérdida que estamos viviendo a nivel cultura es algo muy duro”, resaltó Clara. “Uno no quiere caer en lo privado a nivel empresa o en lo personal a nivel individuo para que se garantice un proyecto cuando hay cuestiones creativas de por medio, porque los intereses privados siempre determinan ciertas cosas, pero veremos qué otras vías de financiación podemos encontrar con Romina Coronel como productora, para darle curso a la producción y posproducción de la película. La etapa de desarrollo ya está madura”, confió. Los legados de Ruth Viegener, todos, merecen salir del container.

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