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PUEDE ALUDIR A UN ANIMAL CONCRETO O MÁS BIEN A UNA ACTITUD

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22/12/2023

Si por aquí nunca hubo tigres, ¿qué quiere decir nahuel?

Si por aquí nunca hubo tigres, ¿qué quiere decir nahuel?
Si por aquí nunca hubo tigres, ¿qué quiere decir nahuel?

Los primeros españoles que anduvieron por el lago tradujeron nahuel como tigre, pero es muy dudoso que el yaguareté viviera en tiempos remotos por estas latitudes. ¿Cómo se originó el nombre y qué quiere decir realmente?

Suele admitirse que Nahuel Huapi significa isla del tigre en idioma mapuche, aunque esa traducción que se acuñó a comienzos del siglo XVII se presenta problemática. La hipótesis según la cual el vocablo designaba a un animal extinto al momento del arribo español nunca pudo corroborarse y no faltaron quienes arriesgaron que, en realidad, no refiere tanto a un ser concreto como a una actitud.

En su “Historia General del Reyno de Chile”, el sacerdote Diego de Rosales abonó esa posibilidad, porque al describir a los puelches de “la famosa laguna de Naguel-guapi”, señaló que en sus islas habitaban “indios rebeldes” que por su “valentía se llaman tigres”. El religioso afirmaba en su extensísimo volumen que arribó a las costas del lago en 1653 y, según el historiador chileno Benjamín Vicuña Mackenna, escribió su libro 20 años después

Textualmente, anotó: “Y así paso a la otra banda de la cordillera, el oriente, desde Chiloé a la famosa laguna de Naguel-guapi, que quiere decir su nombre: Laguna de tigres, a la cual pasé el año de 1653 por la Villarrica cuando fui a poner de paz y dar noticias del Santo Evangelio a los Puelches de la otra banda de la cordillera nevada. Es célebre esta laguna porque tiene de vox más veinte leguas y contiene en su ámbito muchas islas habitadas de indios rebeldes, que ni en la fortaleza de sus islas ni en las murallas y fosos de sus lagunas están defendidos del valor de los españoles y de los indios amigos de Chiloé. Y aunque por su valentía se llaman tigres, los españoles son leones, y pasan a maloquearlos (sic) por lagunas y cordilleras, sin embarazarse en su fragosidad ni estorbarlos las lagunas que atajan el paso”.

El párrafo continúa. Aparece en el Libro II del interminable tratado, cuyas páginas consagró el autor a describir la “Geografía e historia natural” del Reino de Chile y Nueva Extremadura. En las páginas de su Capítulo XI, Rosales venía de describir las geografías aledañas a los llanos de Osorno, de ahí que afirmara “y así paso a la otra banda de la cordillera”.

Las especulaciones sobre el significado de la palabra que identifica al lago reconocen larga data. A fines del siglo XIX, el alemán-chileno Francisco Fonck consagró algunos de los párrafos de su libro sobre los viajes de fray Menéndez a develar el misterio, sin conseguirlo. No obstante, recordó que la denominación original correspondía a la isla mayor del lago -la Victoria del presente- para también designar al espejo de agua, a la misión jesuita que intentó instalarse sobre fines del siglo XVII y a “todo el país que le rodea”.

En primera instancia, su comentario trae a colación la versión más difundida, según la cual el nahuel sería el tigre americano o yaguareté, que en tiempos remotos habría alcanzado latitudes tan australes en la distribución de su hábitat. Pero Fonck encontró problemático que un animal que fuera desconocido en Chile diera antaño su nombre no solo a “la famosa laguna” sino a la cordillera de Nahuelbuta (Araucanía) o que, también, sirviera para identificar a personas con nombres tales como “Quintunahuel, Nahuelquin, Nahuelgrú, Paginahuel y muchos otros”.

Fonck mencionaba que también llamó la atención de Rodolfo Lenz, a quien calificó como “hábil intérprete y restaurador de la lengua araucana”, el hecho tan singular de “que este animal exótico sea tan conocido por los araucanos”. Lenz había publicado por entonces un estudio de la concordancia entre el cuento mapuche “de un zorro y un tigre” con otro similar tupí de “la zorra y el yaguar”.

Anotó el alemán chileno: “Como es algo difícil admitir que el tigre haya existido antes en el territorio propio de los araucanos, podría tomarse en cuenta otra eventualidad, la de que estos hayan vivido, en una época muy remota, más al Norte, en un país recorrido por el tigre, como el Brasil, y hayan abandonado su residencia primitiva para venir a establecerse en sus asientos actuales, llevando consigo la tradición de este notable animal y conservándolas en sus cuentos y nombres. Las relaciones de los araucanos con los tupis, demostradas por Lenz, abogan fuertemente a favor de esta presunción”. El dilema lleva siglos de existencia y no parece cercana su dilucidación.

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